Historia

Camboya recupera un tesoro jemer valorado en más de 4 millones de euros

Tras la muerte de su propietario, un coleccionista británico investigado por tráfico de antigüedades, su hija ha decidido devolver 100 estatuas camboyanas a su lugar de origen

Una figura de piedra arenisca de Shiva y Skanda, que apareció en la portada de un libro en coautoría de Latchford, uno de los objetos que su hija ya acordó enviar desde el Reino Unido al Museo Nacional de Phnom Penh.
Una figura de piedra arenisca de Shiva y Skanda, que apareció en la portada de un libro en coautoría de Latchford, uno de los objetos que su hija ya acordó enviar desde el Reino Unido al Museo Nacional de Phnom Penh. FOTO: Matthew Hollow, Gobierno Real de Camboya

Con la Ciudad Sagrada de Angkor como centro neurálgico, el Imperio jemer se erigió en Camboya entre el siglo IX y el XV d.C. Fue un poderoso reino que se caracterizó por su esplendor y riqueza arqueológica y cultural, de tal manera que aún hoy sus restos continúan siendo considerados Patrimonio Histórico mundial. Ejemplo de ello es la ciudad de Angkor, destino turístico obligado y espléndida ciudad marcada por su impresionante arte y arquitectura. No obstante, siempre ha existido la avaricia que pone en peligro este tipo de lugares. Hace pocas semanas se supo de un proyecto en el que se quería construir un parque de atracciones cerca de los templos de Angkor. Una locura que se ve compensada, en cambio, con la noticia que hoy confirma “The Art Newspaper”: más de 100 piezas de la época jemer valoradas en más de 4 millones de euros volverán a Camboya, su lugar de origen.

Se trata de una colección que, hasta ahora, ha sido propiedad del británico Douglas Latchford. Este coleccionista murió en agosto de 2020, por lo que las figuras camboyanas pasaron a pertenecer a su hija quien, según recogió “The New York Times”, no dudó un segundo en acceder a devolver los objetos a su país de origen.

Tras años de negociaciones secretas, “The Art Newspaper” confirma que este acuerdo es histórico, pues no solo devolverá a los camboyanos lo que es suyo, sino que podría conllevar el aumento de presión sobre museos y colecciones estadounidenses que adquirieron piezas de arte a Latchford, para que examinen su procedencia.

Latchford, ciudadano de Reino Unido y Tailandia, era investigado en Estados Unidos por su presunto papel en el tráfico de antigüedades del sudeste asiático. Ahora, su hija, Nawapan Kriangsak, ha decidido proteger a su familia, aceptando entregar la colección íntegra a Camboya.

“Toda la colección ahora es propiedad de Camboya, incluidos los artículos más valiosos que se han almacenado en el Reino Unido. Todo se va a casa”, ha confirmado la hija del coleccionista.

Una figura femenina de arenisca del siglo XII se encuentra entre los objetos que se devuelven a Camboya.
Una figura femenina de arenisca del siglo XII se encuentra entre los objetos que se devuelven a Camboya. FOTO: Matthew Hollow, Gobierno Real de Camboya

Acuerdo histórico

El ministro de cultura de Camboya, Phoeurng Sackona, ha celebrado esto como un “evento histórico”, pues se verán más de 100 estatuas de piedra y decenas de artefactos menores devueltos a Camboya. La colección se exhibirá en el Museo Nacional de Phnom Penh.

Hemos recorrido un largo camino para llegar a este acuerdo”, reconoce Kriangsak. Por su parte, el abogado que representa a Camboya, Bradley Gordon, explica que “Camboya ya había discutido la devolución de artefactos con Douglas Latchford, pero la situación cambió cuando su hija decidió devolver la colección completa, sin excepción”.

Templos de Angkor, en Camboya
Templos de Angkor, en Camboya

Un paso hacia delante y dos hacia atrás

Aunque la devolución de estas esculturas es una gran noticia para el país que acogió el imperio jemer, hay otras cuestiones que aún preocupan a los expertos y camboyanos. El pasado 16 de febrero se conocía el proyecto de la empresa china NagaCorp LTD, que tiene en mente construir un parque de atracciones de 75 hectáreas a solo 500 metros de los templos de Angkor.

Pero no solo habrá alguna noria y una tienda de recuerdos, sino que contará con piscina de olas, una playa de 5.000 metros cuadrados, un tobogán triple, cascada, mercados flotantes, parque marino, hoteles, restaurantes... Una aberración que pone en jaque el patrimonio histórico del país y que preocupa bastante a los expertos.