Historia

Cuando Dalí fue confundido con un espía nazi por el FBI

Documentos desclasificados del los servicios de inteligencia narran un suceso en septiembre de 1942, cuando fueron tomados por «unos saboteadores alemanes», algo que se demostró que era falso

El pintor surrealista Salvador Dalí fue investigado por el FBI
El pintor surrealista Salvador Dalí fue investigado por el FBIWikimediaWikimedia

En septiembre de 1942, el FBI de J. Edgar Hoover buscaba espías nazis por todo Estados Unidos. Hacía poco más de medio año que los japoneses habían realizado el ataque sorpresa contra la base naval de Pearl Harbor, por lo que el país estaba en guerra y en alerta. Era fácil que hubiera llegado algún espía que informara a las autoridades nazis de lo que pasaba en suelo estadounidense. Todo el mundo estaba vigilante, incluso el jefe de policía de Winnemucca, una pequeña ciudad en el estado de Nevada. Delbert Moore, como así se llamaba el diligente oficial, no dudó informar a la oficina del FBI por un asunto clasificado como «Seguridad interna». Así aparece en un expediente del FBI desclasificado y del que este periódico ha podido localizar una copia en los Archivos Nacionales de Washington. Es el informe dedicado a Salvador Dalí y su esposa Gala.

El 16 de septiembre de 1942, Moore contactó vía telefónica con la oficina del FBI en Salt Lake City, así como con el jefe de Policía de Elko, en Nevada, sobre la detención de tres individuos que viajaban en un Cadillac Sedan con licencia de California IL 6460. Procedían de Elko, a través de Winnemucca y habían estado pasando la noche en el Humboldt Hotel de esta última ciudad. Delbert Moore avisó por teléfono que los viajeros «eran muy parecidos a los tres saboteadores alemanes, Kappel Barth y Schmidt». La Policía detuvo el Cadillac y lo registró «y no encontró nada de importancia dentro. Todo lo encontrado en dicho coche tenía que ver con pinturas. Había pinceles, óleos, lienzos de acabado, óleos, etc.». En el documento también se informa que uno de los lienzos guardados tenía como destinatario el Marqués de Cuevas, uno de los generosos mecenas del artista surrealista en Estados Unidos, bajo el cuidado de Clarence J. Linn.

Interrogatorios

La Policía no solamente registró el vehículo sino que acudió al hotel en el que habían dormido los Dalí y su chófer William Holstrumk. Allí supieron que los Dalí habían dado como su residencia en Estados Unidos el Hotel St. Regis de Nueva York que el pintor convirtió en su centro de operaciones en la ciudad de los rascacielos. También hubo algunos interrogatorios. Empecemos por el de Holstrumk de quien sabemos que vivía en Salt Lake City. Había nacido el 2 de febrero de 1900 en Colonia, Alemania, llegando a Estados Unidos el 10 de junio de 1923. En el momento de la detención conservaba la ciudadanía alemana. Su ocupación era la de chófer. «El sujeto declaró que había estado en Alemania muchas veces desde que llegó por primera vez a este país y que había ido con Mr. Otto Lamport, ya fallecido, quien era un banquero internacional con oficinas en el 44 de Wall Street, Nueva York. El sujeto fue a Alemania como chófer de Lamport. La última visita a Alemania fue en 1936. En ese momento Lamport murió, y el sujeto fue contratado por Kurt Meyers, del 910 North Crescent Drive, Beverly Hills, California. Holstrumk estuvo allí hasta 1939 cuando murió Meyers. Holstrumk regresó a Nueva York en coche y logró el empleo con los Dalí a través de una agencia de colocación de la ciudad de Nueva York». El conductor también narró que había conducido al matrimonio hasta un rancho en Cooke, propiedad de la familia Rockefeller y que «está bajo la supervisión de Mr. Clarence J. Linn. Se llama el Rancho B-4». Allí se había celebrado una fiesta en la que los Dalí fueron invitados. La Policía también quiso saber sobre las simpatías hacia Alemania del conductor: «Soy americano. He hecho mi vida aquí, y este es mi país y mi casa».

¿Salvador quién?

El informe se hace eco del hecho de que la Policía no tenía ni idea de quién era Salvador Dalí, algo que sorprendió mucho al chófer pese a ser «uno de los retratistas más famosos del mundo y a haber terminado de pintar varios retratos de muy prominentes señoras de la sociedad de Nueva York por el precio de 35.000 dólares el retrato». Llegados a este punto, lo mejor era preguntar directamente al propio genio ampurdanés. «Interrogatorio de Dalí queda reflejado como sigue: Su nombre es Salvador Dalí. Se registró en el Consulado de España en Nueva York, Nº 654. Es natural de Figueras, Gerona, España, y nació el 11 de mayo de 1904. Su ocupación es pintor, y reside en el St. Regis Hotel, Nueva York». Dalí, quien tenía 38 años en ese momento, admitió que no podía hablar inglés, desconocía el idioma. Por su parte, la señora Elena Diakonoff Deovlina de Dalí, también registrada en el consulado español, afirmó que su ocupación era la de «ama de casa. Puede hablar bastante bien en inglés y puede entenderlo». También llamó la atención a la Policía que Gala vistiera «con pantalones». Tras ser retenidos, la investigación «en este caso reflejó que tanto los Dalí como su chófer no estaban conectados con los saboteadores alemanes Kappel, Barth y Schmidt», además de «aparentemente» estar en ese momento «en un legítimo viaje de negocios o placer».

¿Caso cerrado para los intrépidos chicos de Hoover? Eso parece en un primer momento, pero el expediente demuestra que se siguió investigando días después, especialmente al entorno de Dalí en aquel tiempo. El expediente se centra en otros personajes y al final se distancia del pintor ampurdanés. Sin embargo, hay una última página interesante y que está fechada muchos años después de los hechos. Es del 8 de marzo de 1968 y está dirigida a Marvin Watson, quien entonces era uno de los asistentes especiales del presidente Lyndon B. Johnson. En ella se hace referencia a una de las principales colaboradoras de Johnson, Mildred Stegall. «Querido señor Watson: Se hace referencia a la solicitud de la señora Mildred Stegall relacionada con la ciudadanía de Salvador Dalí, el conocido artista internacional». A este respecto. desde el FBI se hizo una consulta a la Oficina de Inmigración de Nueva York, donde se guardaba el expediente de Dalí, «revelando que tiene el registro extranjero número 269.404 y que no se le ha otorgado el estatus de ciudadanía».

No hay más detalles de este asunto en el expediente. ¿Por qué se interesó la Casa Blanca en 1968 por la ciudadanía de Dalí? ¿Tal vez era por motivos políticos? ¿O de impuestos? Por desgracia, tampoco ha aparecido nada sobre el tema en la LBJ Library.

La obsesión con Hitler

Dalí se obsesionó por Hitler, pero en ello no había nada de identificación ideológica sino provocación. En «Confesiones inconfesables» dice que de Hitler le atrae «su espalda regordeta, sobre todo cuando la veía aparecer en su uniforme con cinturón y su tahalí de cuero que apretaban sus carnes, suscitaba en mí un delicioso estremecimiento gustativo de origen bucal que me conducía a un éxtasis wagneriano. Soñaba a menudo con Hitler como si se tratara de una mujer. Su carne, que imaginaba blanquísima, me seducía».