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Fran Perea: «No he ahorrado nada, todo lo he invertido en cultura»

Tras ocho años alejado del panorama musical, el artista vuelve con «Viaja la palabra», un «disco-libro» donde explica cómo es su llegada a los 40

  • Fran Perea / Foto: Cristina Bejarano
    Fran Perea / Foto: Cristina Bejarano

Tiempo de lectura 4 min.

16 de diciembre de 2018. 00:27h

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Marta Robles 16/12/2018

Fran Perea ya ha cumplido los 40 y cualquiera lo diría. Y no solo por su aspecto de jovenzuelo reposado, sino porque aún están frescas en la memoria de todos aquellas imágenes suyas, no sé si de «Al salir de clase», pero desde luego sí de «Los Serrano», cuando enamoró a las españolas de todas las edades que queríamos volver al instituto para encontrarnos con un chico como él y que nos cantara sus canciones al oído. Él siempre quiso ser actor, y por eso se plantó con 14 años en casa de una vecina que, casualmente era profesora de arte dramático, para saber qué tenía que hacer para conseguirlo: «Me dijo que me fuera a la que entonces era la única escuela de teatro privada que había en Málaga y ahí, con esos pocos años, empecé a hacer teatro, más allá del instituto». No está mal. Es actor, pero con título. Aunque ya se sabe que los títulos, hoy día, los carga el diablo. «Pues yo tengo uno precioso que dice “Licenciado en arte dramático”. Es verdad».

Recordamos juntos que el teatro siempre ha estado ahí, en su vida profesional, porque en los primeros días de «Al salir de clase», él ya andaba en una compañía. «La formamos el grupo de los que vinimos de Málaga a Madrid y justo después de “Al salir de clase” empecé a hacer otra obra de teatro con antiguos compañeros, “Fashion, feeling, music”, que tenía música en directo aunque no fuera un musical». Normal, porque Fran cantaba desde siempre y no solo en la ducha. En las reuniones familiares siempre había una guitarra, que jamás desapareció cuando estaba con sus compañeros de colegio y amigos. Además componía. «Tenía mis grupitos de música, pero yo era el que hacía las letras. Es que siempre me ha gustado expresarme a través de la palabra. Siempre me ha gustado escribir». Y de ahí, este libro, «Viaja la palabra» (Planeta), que, en realidad, más que un libro, es un proyecto transmedia. «Me gusta mucho enseñarlo. Es muy bonito porque está ilustrado por una chica que se llama Koi Samsa, que es una artista valenciana y hace unas cosas preciosas. Pero, en realidad, como dices, “Viaja la palabra” no es solo el libro. Antes nació el disco, en el que hay diez canciones que he compuesto en estos cuatro últimos años, aproximadamente, y donde en cada una de ellas hago una reflexión, un balance del estado en el que estoy. Esta llegada a los 40. Es un disco para escuchar reposado, digamos. Cuando estaba empezando el proyecto, precisamente con Koi Samsa, me dijo que cuando fuese a hacer el libreto del disco lo iba a tener complicado porque había mucho material poético dentro de las canciones que molaría desarrollar más. Y, bueno, me gustó la idea y pensamos en un disco-libro. Luego, cuando empecé a estructurar, se me ocurrió una cosa y por eso hay una canción que se llama «Destejiéndome», que compara mi vida con un ovillo de lana en el que los hilos son las personas y los recuerdos. Eso me daba pie a hacer un recorrido por mi vida a través de las canciones que he compuesto o he interpretado».

Es un viaje interior en el que Fran Perea va muy bien acompañado. Por Rozalén y Ara Malikian, ni más ni menos. «Ellos se han querido sumar en el recorrido de estas canciones por mi vida, en esos capítulos que me parecía interesante repasar y compartir. Y además de ellos, que son maravillosos, está mi voz y mi guitarra. Sobre todo, eso. También una banda, la producción de Alfonso Samos y los arreglos de Víctor Elías tocando los teclados, contrabajo..., pero todo armado para que lo principal sea la guitarra y la voz».

Seguir dirigiendo

Más allá del disco-libro, Fran sigue preparando mil cosas. Es lo que tienen que hacer los actores. Hay un par de series, de las que aún no puede hablar más que lo justito y una sorpresa. «Sí, voy a hacer dos direcciones. El año pasado empecé a dirigir mi primer cortometraje y ya me he lanzado». Pues, entre eso y el teatro, no va a tener tiempo ni para respirar. «He estado de gira hasta hace poquito con una obra que se llama “Souvenir” y ahora voy a dirigir “Cuando menos lo esperas”, que se va a estrenar en las noches de la suite, a principios de año». Está claro que este chico pasa poco tiempo de brazos cruzados esperando que suene el teléfono. «Bueno, es que desde el principio he intentado abrir el abanico y no tener que depender de si me llaman. Precisamente por eso pusimos en marcha la compañía de teatro “Feel good”, donde nos juntamos un grupo de actores. Y luego, con los teatros Luchana, un poco lo mismo. Nos reunimos un grupo de locos y restauramos unos antiguos cines de Madrid y los reconvertimos en teatros». Todo muy bien. Así siempre tendrá trabajo. Aunque le quede poca pasta en el banco, supongo. «No he ahorrado nada. Todos mis ahorros los he invertido en cultura: en la compañía, en los teatros Luchana y en otra empresa que se llama Imas, que es del sector cultural, donde estamos un grupo enorme. Al principio queríamos ser una ticketera, pero no pudimos porque eso es muy complicado, así que nos decidimos por ofrecer experiencias dentro del sector cultural». Está claro que hay que estar dándole al cerebro y ponerle actitud a las aptitudes. Y viajar si se puede. Fran ha estado en Serbia para presentar «Viaja la palabra» porque también allí es conocido. «Es lo que tienen las series, que te hacen ser conocido fuera de España en muchos países. Eso y la música, claro. De ahí lo de presentar en Finlandia, Polonia, Balcanes... Hablamos con el Instituto Cervantes para hacer un programa de divulgación del español a través de la música y nos fuimos. Y el año que viene pensamos volver a hacer gira por allí».

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