Juan Mata: “La sensación fue la de ser un privilegiado”

Fue uno de los nuevos en la lista de convocados. Con 22 años ya había conseguido la máxima aspiración de cualquier jugador

«Las primeras imágenes que me vienen a la cabeza cuando pienso en el Mundial 2010 son, en primer lugar, la lista de convocados, cuando Vicente del Bosque la hizo pública. Estaba en casa con mi padre y mi abuela esperando y deseando que dijera mi nombre. Cuando lo dijo empezamos a saltar, a gritar... era un sueño convertido en realidad», confiesa Juan Mata. Después de escuchar su nombre no tuvo oídos para escuchar los que vinieron después. Él era uno de los nuevos, de los que no habían participado de la Eurocopa 2008 en la que todo empezó. «La otra imagen que me viene a la cabeza es la final, cuando el árbitro pitó. En ese momento todos salimos corriendo, llorando de alegría, buscando a nuestras familias en la grada. Esos dos momentos y la vuelta de honor en Madrid nunca los olvidaré», asegura.

Mata no era uno de los actores principales, en teoría. Aunque en el fondo todos lo eran. «La sensación que tuve desde el principio fue de ser un privilegiado, de poder estar en una lista de 23 entre la que es seguramente la mejor generación del fútbol español con sólo 21 o 22 años. También de alegría y responsabilidad por estar con jugadores de tanto nivel y a la vez disfrutar mucho en los entrenamientos y también fuera del campo, porque el secreto de esa selección era que éramos como una familia. Lo viví con muchísima ilusión, con las ganas propias de un jugador de aquella edad que va a su primer Mundial, entrenando siempre a tope, buscando la oportunidad de debutar, como la que tuve ante Honduras. Fue cumplir un sueño en mi carrera y además hacerlo temprano porque apenas llevaba dos o tres años en Primera. Sin duda, uno de los momentos más importantes de mi carrera, si no el que más. Para mi familia también, porque pudieron además ir a la final», recuerda el ahora jugador del Manchester United.

«Por nivel de plantilla la selección tiene condiciones de repetir aquel éxito. Lo que pasa es que un torneo tan corto como el que nosotros vivimos también hace falta que la suerte esté de tu lado y todo vaya a favor, como nos pasó en la Euro y el Mundial. Es cierto que en aquella época parece que la selección ganaba de carrerilla, aparte de por el juego por la superioridad que mostraba en el campo», afirma.

Parecía sencillo, pero no lo era tanto. «Pese a que ganábamos, éramos conscientes de lo difícil que es ganar. Desde dentro del grupo no nos acostumbramos a ganar, pero para las generaciones que crecieron viendo a la selección ganar todo el tiempo imagino que cuando empezaron a llegar las derrotas fue una especie de ‘shock’. En el mundo del deporte sabemos que es muy difícil ganar todo el tiempo y desde el grupo saboreamos cada victoria como si fuera una final», asegura. Aunque finales fueron todas después de la derrota ante Suiza.

Con poco más de 20 años había llegado ya a lo máximo a lo que puede aspirar un futbolista. Pero queda carrera por delante. «Mi ilusión está intacta igual que mis ganas de jugar al fútbol y de rendir al máximo nivel. Si puedo disfrutar de mi fútbol y tener la oportunidad de volver estoy abierto a poder seguir disfrutando de lo que significa jugar en la selección española».