El Madrid de toda la vida remonta al Elche (1-2)

Remonta en la segunda parte de la prórroga, con un futbolista menos y sin delantero centro. Partidazo en el Martínez Valero, que tuvo de todo

Vinicius contra Helibelton Palacios en el Elche-Real Madrid de la Copa del Rey
Vinicius contra Helibelton Palacios en el Elche-Real Madrid de la Copa del Rey FOTO: PABLO MORANO REUTERS

Isco y Hazard clasificaron al Real Madrid en la segunda parte prórroga, en el campo del Elche, con un futbolista menos. El fútbol siempre tiene una historia más, una vuelta de tuerca que no esperabas. Estaban ya en las redes sociales disparando al andaluz por perder la pelota en la contra de la que nació el tanto del Elche y llevamos todo el invierno murmurando acerca del futuro de Hazard, que si va a seguir después de no jugar en la Supercopa, no ser titular contra el Elche y ser, además, uno de los últimos cambios. Pues entre ambos, entre dos jugadores desahuciados salvó el Real Madrid la situación más complicada de la temporada. Estaba contra las cuerdas, sin tiempo, cansado, sin delantero centro y remontó el partido para meterse en los cuartos de final de la Copa y seguir dando esa sensación que puede con todo, porque está en su momento, porque su historia asusta a cualquier rival sea el minuto que sea y porque rendirse no entra en ninguno de sus planes.

Fue un acto tan desesperado como valiente, tan heroico como arriesgado. Ancelotti y los suyos se fueron a por el rival sin apenas defensa, con la terquedad de quien no tiene nada que perder y el Elche, agotado, no supo reaccionar, superado por la presión y porque el rival le pareció gigante. La leyenda del Madrid, toda su historia y sus remontadas lo ocuparon todo. Y volvió a suceder.

El partido fue apasionante, tuvo de todo lo que se le pide a este espéctaculo para que los jóvenes, según dicen, no abandonen el partido para buscar algo mejor que hacer en Tinder. Dos rivales con buen ritmo al principio, más calmados después y una prórroga en la que sucedió de todo: la contra del Elche y la falta (o no) de Marcelo para cortarla. La expulsión rigurosa del brasileño y de esa falta, el tanto del equipo local, la locura en el estadio y la clasificación a un palmo. Que la vida puede cambiar en un minuto, lo vivió el equipo de Ancelotti en esa judada, que a cualquier otro equipo hubiese mandado a la lona. Se rehizo, remontó con sus futbolistas menos protagonistas y para terminar, el Elche, cuando ya no quedaa más tiempo ni más corazones capaces de aguntarlo, marcó, pero antes el árbitro había señalado un agarrón y derribo a Lucas Vázquez, cuando defendía la última jugada del encuentro.

El Elche acabó con rabia. No está claro cuándo lo va a tener tan a favor. Dio la cara todo el choque. Arrancó como una moto, aprovechando la velocidad de las bandas y si no marcó un gol en los primeros minutos fue porque a veces suceden cosas casi imposibles de explicar por la física. Carrillo remato un pase cruzado y muy fuerte, en la línea de gol, con Lunin superado. Pues la pelota se fue al larguero y se marchó fuera.

Le costó al Madrid hacerse co el partido y poner su ritmo. Lo que tardó Kroos en ser más importante en el centro del campo que Camavinga y Valverde, titulares y cuya juventud hace al Madrid jugar de otra manera. También Jovic obliga a plantearse los partidos de un modo distinto a cuando está Benzemá. El delantero serbio pasó por el partido sin hacer ruido, sin que nunca le encontrasen sus compañeros.

El Madrid tuvo la pelota, pero le costó hacer ocasiones claras. Las mejores llegaron por Marcelo, que si pudiese jugar en la esquina izquierda del ataque rival sería eterno y decisivo. Pero claro, sólo allí. El día de Hazard e Isco había sido antes el día de Marcelo, que estuvo en lo peor en defensa del Madrid y en lo mejor del ataque, dejando un par de cosas: caños y pases interiores que hizo a los aficionados sentir eso tan peligroso que es la nostalgia. No acabó el partido porque fue expulsado.

Por posesión, por el control delchoque mereció haber marcado antes el Madrid; por resistencia, por saber jugar sus bazas y ser peligroso cuando salía, aunque cada vez menos, debió haber hecho un gol el Elche.

No lo hizo ninguno y el partido se fue a una prórroga de 30 minutos que parecieron infinitos por las cosas que pasaron y apenas cinco por lo rápido que sucedieron.