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Euskadi vuelve a ser ciclismo

El Murias se hace visible en la Vuelta y con un presupuesto mínimo ha conseguido ser competitivo en carrera y recuperar el espíritu del desaparecido Euskaltel

  • Mikel Iturria fue séptimo en la etapa que terminó en Roquetas de Mar
    Mikel Iturria fue séptimo en la etapa que terminó en Roquetas de Mar

Tiempo de lectura 4 min.

05 de septiembre de 2018. 02:00h

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Domingo García 5/9/2018

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«Hemos conseguido ser lo que yo quería, un equipo con alma, con personalidad», explica Jon Odriozola, el mánager deportivo del equipo Murias. «Venir aquí después de la desaparición de Euskaltel, donde yo fui director, era un sueño personal y un poco un sueño de todos los vascos y de todos los españoles amantes del ciclismo», reconoce. Su presencia en la Vuelta significa el regreso del ciclismo vasco, la mayor cantera de España por corredores y por afición.

Con el presupuesto mínimo, el equipo está consiguiendo hacerse visible en carrera a fuerza de organización, de trabajo de ilusión y de ganas. El triunfo de etapa todavía se les resiste, pero resultados como el cuarto puesto de Edu Prades en la etapa que finalizó en Pozo Alcón, donde sólo lo superaron en el esprint Sagan y Valverde –Gallopin entró destacado por delante– son un motivo de orgullo y de esperanza. «A veces con entusiasmo, ilusión y mucho trabajo se pueden conseguir retos que parecen imposibles. Y es un poco lo que estamos consiguiendo», comenta Odriozola. Todo a partir del trabajo en equipo, como reconoce Iñaki Lasagabaster, uno de los miembros de la comisión directiva.

«Nosotros queremos ser diferentes, queremos ser un equipo con alma que transmita lo que creo que otros no transmiten, que son equipos muy robotizados. Las carencias que tenemos en muchos ámbitos las suplimos con carácter, lucha y le ponemos muchas ganas a todo lo que hacemos y yo creo que se está notando y la gente nos lo está agradeciendo», asegura Odriozola. Y eso explica, por ejemplo, los ánimos que recibía el equipo al paso de la carrera por Andalucía.

La referencia para Murias es el desaparecido Euskaltel, pero para llegar hasta el World Tour tiene que ir dando pasos pequeños. «Yo estuve en Euskaltel dos años, fue una experiencia muy bonita y lo que tienes que hacer es aprender de los errores. No puedes pretender ser un World Tour en primera instancia porque eso nos puede derribar el trabajo que podemos hacer de cara al futuro», asume el mánager del Murias. Y los pasos a dar tienen que ser a través de la cantera. Las limitaciones presupuestarias, de momento, les pueden impedir conservar a alguno de sus corredores más destacados, como Edu Prades y Jon Aberasturi. Por eso, tienen que mirar hacia abajo. «Tenemos que utilizar la cantera para crecer, la cantera del ciclismo vasco y la cantera en general para crecer y a partir de ahí en proyectos de tres o cinco ir creciendo sin ponernos límites», dice Odriozola. Corredores como Barceló, Samitier o Cyril Barthe deben construir esa base.

El World Tour todavía es un proyecto lejano, pero el Tour de Francia se ve más cerca desde Murias. La posibilidad de que sus camisetas verdes inunden los Pirineos de la misma manera que lo hacían las naranjas de Euskaltel no parece tan complicada. «Me lo imagino de una manera realista porque hemos ido cumpliendo nuestros objetivos y eso me da fuerza para decir que el siguiente objetivo es ése y está más cerca que nunca», afirma. Pero Murias y Odriozola no pueden solos. «Ahora llevamos el nombre de Euskadi en el pecho. Las instituciones vascas tendrán que valorar si quieren dar el paso que este proyecto tiene que dar. Porque con ilusión, con mucho trabajo, hemos conseguido llegar hasta aquí, pero necesitamos dar un paso más, con un poco más de dinero, un poco más de entusiasmo para estabilizar el proyecto».

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