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Verstappen o el futuro ya está aquí

Lo de la resolución del Mundial de F-1 ha sido un pelotazo de Red Bull, puro siglo XXI

Verstappen, junto a Christian Horner en el podio de Abu Dabi
Verstappen, junto a Christian Horner en el podio de Abu Dabi FOTO: Hassan Ammar AP

La resolución del Mundial de Fórmula Uno es el sueño húmedo de cualquier consumidor de contenidos inmediatos. Si la clientela adicta a los vídeos de 15 segundos o a la red social de turno no estaba pendiente de lo que sucedía en Abu Dabi después de un atracón de comida rápida no sabe lo que se ha perdido. Lo digo por la F-1 no por la comida. Después de 22 carreras y 57 vueltas al circuito de Yas Marina, el título se ha decidido en la última vuelta de la última carrera. Así es imposible convencer a las nuevas generaciones de que presten atención a lo que sucede allá por el mes de abril en un circuito cualquiera; que no se pierdan la segunda jornada de la fase de grupos de la Champions; que estén atentos a un día cualquiera de la ACB o que se enganchen a una tercera ronda de Roland Garros. ¿Y esto para qué sirve? Cuesta encontrar respuesta a la pregunta.

El protocolo, el procedimiento, el VAR, la FIA, el safety car o un poco todos han deparado un final que los dueños estadounidenses del circo de la F-1 no soñaban cuando se hicieron con los derechos del Mundial. Y todo en un emirato. Otro signo de los nuevos tiempos. Hamilton y Mercedes eran y son el vínculo con el pasado. El desafío de los ocho títulos, el desbancar a Schumacher, la gloria eterna y resulta que ha llegado una escudería inventada en este siglo y ha reventado el negocio a los clásicos. Red Bull y Verstappen sólo podían ganar de la manera en que lo han hecho. Los que saben aseguran que el holandés es tan temerario como talentoso y su figura se ajusta a la perfección con la imagen de marca de su escudería.

Esa imagen de marca es la que otras entidades son incapaces de defender desde hace tiempo. El ejemplo palmario es el Barça. En Pamplona volvió a verse a un equipo angustiado que malvive intentando recordar cómo jugaba al fútbol. A Xavi se le acumulan los malos augurios en las puertas del castillo antes de presenciar hoy un sorteo de la Champions tan ajeno como le resultará al Sabadell. Ahí estarán los dos protagonistas del derbi madrileño junto al meritorio Villarreal. Lo del Barça es mucho más grave que lo de Hamilton.