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Obituario

Sánchez Arminio, el árbitro que enfadó al coronel Lobanovsky

El expresidente del Comité Técnico de Árbitros ha fallecido a los 80 años víctima de un cáncer

Victoriano Sánchez Arminio, ex presidente del Comité Técnico de Árbitros
Victoriano Sánchez Arminio larazon .

Víctoriano Sánchez Arminio tenía 80 años, un pasado lustroso como árbitro y un legado polémico como presidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA). Nacido el 26 de junio de 1942, un cáncer ha acabado con su vida después de unos meses complicados para él, por la enfermedad y por el «caso Negreira» que ha salpicado su presidencia en el estamento arbitral.

Son sus años al frente de los árbitros y la lejanía en el tiempo los que han opacado su labor en la dirección de partidos. El cántabro fue, por ejemplo, el árbitro que dirigió el partido en el que Maradona ganó su único título europeo. Sánchez Arminio arbitró el encuentro de vuelta de la Copa de la UEFA de 1989 entre el Stuttgart y el Nápoles que dio el trofeo al equipo italiano.

Sánchez Arminio dirigió también partidos de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 84 y del Mundial juvenil de la URSS en 1985 en el que España disputó su primera final, que perdió ante Brasil. Los 80 fueron los años en los que su arbitraje brilló más en el panorama internacional, aunque tuvo sus momentos oscuros, especialmente en los Mundiales y siempre con la URSS como «víctima».

En el Mundial 82 formaba parte del equipo arbitral de Lamo Castillo, como juez de línea. El árbitro español dirigió el Brasil-URSS en Sevilla y no vio una mano en el área del brasileño Luizinho, además de anular un gol al brasileño Shengelia vaya usted a saber por qué.

En el Mundial 86 ya fue el árbitro español designado para dirigir partidos, pero los colegiados tenían que participar también como jueces de línea para asistir a los árbitros de otros países. El sueco Fredriksson fue el designado para dirigir el partido de octavos de final entre la Unión Soviética y Bélgica con Sánchez Arminio como asistente. Fue un partido espectacular que terminó con un 3-4 muy movido a favor de los belgas, que en los cuartos de final eliminaron a España.

El árbitro español levantó la bandera para señalar fuera de juego cuando Ceulemans, el capitán belga, marcó el empate a dos. Luego bajó la bandera sin moverse de su sitio mientras los belgas celebraban y finalmente echó a correr para señalar el centro del campo y dar validez al gol. «La actitud del línea no fue correcta. Ceulemans estaba adelantado y, como el juez de banda levantó la bandera, mis jugadores se pararon. Ceulemans marcó con toda tranquilidad y, no sabemos por qué, Sánchez Arminio bajó la bandera y el gol se dio por válido. Eso produjo desconcierto en mis jugadores», se lamentaba después del encuentro el coronel Lobanovsky, seleccionador soviético.

Dirigió tres finales de Copa del Rey. En 1982, con victoria del Real Madrid ante el Sporting (2-1); en 1986 con triunfo del Zaragoza ante el Barcelona (1-0) y la última en 1989 en la que el Real Madrid derrotó al Valladolid por 1-0.

Dirigió el CTA entre 1993 y 2018. Veinticinco años de sombras arbitrales.