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Inmenso triunfo de Alcaraz: conquista el torneo de Río de Janeiro tras dar un recital ante Schwartzman

El español de 18 años se impuso por 6-4 y 6-2 con una exhibición de potencia y mano de seda con las dejadas. Es el primer ATP 500 de su carrera

Carlos Alcaraz ganó en Río de Janeiro el segundo título de su carrera. Tiene 18 años
Carlos Alcaraz ganó en Río de Janeiro el segundo título de su carrera. Tiene 18 años FOTO: Antonio Lacerda EFE

Un juego para definir lo que es Carlos Alcaraz: 18 años, su primera final de un ATP 500, el de Río de Janeiro, y enfrente el experimentado argentino Diego Schwartzman, acostumbrado a mil batallas contra Nadal, Djokovic y compañía. Sacaba el español para ganar el parcial. Empezó con un servicio abierto y una derecha cerca de la línea. Dos tiros perfectos. Terminó con un globo impecable al que su rival no hizo ni el amago de llegar porque era imposible, y en medio la quinta dejada ganadora que mostraba en el partido. En el momento más caliente, todo el repertorio para tomar ventaja: 6-4, que confirmaría después con un 6-2 para demostrar que definitivamente ya es un tenistas de cuidado, con mucho que aprender aún, claro, pero ya hecho para grandes citas. Conquista el segundo torneo de su carrera, dos de dos en finales (también se llevó en 2021 el ATP 250 de Umag), habiendo ganado en Brasil a un “top 10″ como Berrettini (el seis del mundo) en cuartos y a oponentes de la talla del propio Schwartzman o del italiano Fognini.

El recital del murciano en el partido por el título fue tremendo después de un comienzo dubitativo. Ganó el sorteo y eligió restar, pero empezó perdiendo el juego al resto y después el de saque (0-2). No arrancó cómodo y faltaba por ver también el físico, porque los dos jugadores tuvieron que disputar el sábado los cuartos y las semifinales, por la lluvia. Estuvo Carlos 3 horas y 45 en pista y Diego, 5 horas y media. Cuesta entonarse, pero después le fue tomando el pulso al partido el murciano. Si contra Berrettini, por ejemplo, el golpe a evitar era la derecha, contra Schwartzman lo que no quería Alcaraz era que tocara demasiados reveses. El argentino quería evitar el tiro contrario del español. Jugaban al gato y al ratón: cambios al paralelo y a ver quién se salía con la suya. Es el suramericano es un tenista dispuesto para la pelea, para el desgaste y para los intercambios, pero poco a poco empezaba a ser peor, a llegar un pelo tarde.

Lo bueno de Alcaraz es que recuperó pronto el break en contra y a partir de ahí supo mantenerse en el partido igualado esperando su oportunidad, que llegó en el noveno juego y que completó con un passing de revés a la carrera brillante. Lo siguiente fue el juegazo descrito al principio.

Tenía encarrilado el choque Carlos y comenzó el segundo set con una rotura. Pero la batalla seguía. El murciano a veces juega con demasiado riesgo y encadenó un par de errores que le llevaron a sufrir el break de vuelta. Pero tiene una cabeza bien preparada para saber que en este deporte se vive con el fallo. No le afectó de más y siguió apretando para recuperar de nuevo la ventaja y esta vez sí no dejarla ya escapar. Fue un recital de Alcaraz: tira muy fuerte, pero también supo ser táctico con los cambios de altura para evitar que su rival estuviera cómodo, y técnico con las dejadas, ejecutadas de forma impecable.

Alcaraz ganó en Río y ya es “top 20″ (desde este lunes es justo el 20). Ya es uno de esos tenistas a los que los favoritos no quieren ni ver enfrente.