¿Unas cuentas creíbles para Bruselas?

Cabe preguntarse qué pensarán los antiguos compañeros de Nadia Calviño sobre los Presupuestos de Sánchez e Iglesias

Entre las críticas más duras a los Presupuestos destaca la que formuló el gobernador del Banco de España. Pablo Hernández de Cos no fue el único en plantear lo que puede denominarse una enmienda a la totalidad a esas cuentas, aunque por el puesto que ocupa, su valoración negativa tuvo mucha más repercusión. Cabe preguntarse por lo que pensarán en Bruselas los antiguos compañeros de Nadia Calviño, esos eurócratas cuyos sueldos y demás prebendas no se verán recortados a pesar de la crisis, sobre el proyecto que comenzó a debatirse ayer en el Congreso. Vista la cantidad y, sobre todo, la calidad de las críticas, supongo que las tendrán en cuenta a la hora de hacer su valoración. Esas cuentas incluyen un buen pellizco del dinero del Fondo de Reconstrucción que ha sido preasignado a España.

Por cierto, el martes las delegaciones del Parlamento Europeo y del Consejo de Ministros de la UE, con la presidencia alemana al frente, alcanzaron un principio de acuerdo sobre el Marco Presupuestario 2021-27 y sobre ese Fondo. Es un paso adelante importante, pero no el definitivo, porque ahora ese pacto debe ser ratificado por el Parlamento y por los Estados miembros, ya que se han introducido modificaciones de cantidad y de calidad. Entre estas últimas destaca el respeto a los principios básicos de la democracia para recibir el dinero y eso puede plantear problemas para que Polonia y Hungría den su visto bueno.

Y otro dato significativo: uno de los principales objetivos del Gobierno de Sánchez y de Iglesias, anunciado a bombo y platillo, es el reto demográfico y la lucha contra la despoblación materializado en la creación de un Ministerio y una vicepresidencia. Sin embargo, a la hora de poner «los cuartos», esa importancia brilla por su ausencia, porque tan solo se destinan a proyectos con ese enfoque 19 millones de euros. No parece mucho.