Ánimo Garzón

El líder de Izquierda Hundida sigue empeñado en hundir también a su Ministerio y, lo que es peor, a su Gobierno y su propio país

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, en rueda de prensa tras una reunión del Consejo de Ministros
El ministro de Consumo, Alberto Garzón, en rueda de prensa tras una reunión del Consejo de Ministros FOTO: J.J. Guillén EFE

El ministro de Consumo y líder de Izquierda Hundida está empeñado en hundir también su Ministerio y, lo que es peor, a su Gobierno y su propio país a fuerza de hablar mal de lo que producimos en España, en contraposición con los elogios que esparce de los regímenes de Cuba y Venezuela, a donde se debería ir.

Claro, a él lo que le gustan son los casoplones y cochazos de que disfrutan los jerarcas comunistas de allá, pero no la escasez-de-todo que se ve en las estanterías de los comercios, los apagones eléctricos, la inflación galopante que hace que lo que cobra la gente un día no valga ya casi de nada a la semana siguiente. Problema este último que el hermano del ministro, Eduardo Garzón, dice no ser importante porque «el dinero es un invento del ser humano y se puede crear sin límites». Receta que cumple a rajatabla Nicolás Maduro, habiendo logrado en muy poco tiempo la inflación más alta del mundo, de manera que llegas a pagar ocho millones de bolívares por una simple cerveza.

Aquí en España el ministro de Consumo aún no la ha emprendido contra la cerveza nacional, pero poco tardará. Cualquier día dice en la TV alemana que ellos sí que tienen buenos caldos, no como los nuestros, que apenas sirven para lavar los platos.

Ánimo Garzón. La emprendiste contra el turismo y después contra la carne y luego contra las bebidas y ahora otra vez contra la carne. Difícil parece que acabes con España, pero a este paso igual acabas con el Gobierno. Muchos lo agradecerán.