Opinión

Hipocresía energética

El presidente Sánchez recibe en Moncloa a los “señores de la energía” en plena alza imparable de los precios de la luz, el gas y los carburantes

Pedro Sánchez, en plena histeria colectiva sobre los precios energéticos, ha recibido en la Moncloa a los «señores» de la energía. En los años ochenta/noventa del siglo pasado era el «pool del kilowatio», pero todo evoluciona. Ignacio Galán (Iberdrola), el gran «pope» del sector, José Bogas (Endesa), Francisco Reynés (Naturgy), Josu Jon Imaz (Repsol) y José Manuel Entrecanales (Acciona) acudieron –¡faltaría más!– a la convocatoria del presidente, obligado por lo menos a aparentar que mueve ficha para hacer algo con los precios energéticos, aunque su margen es limitado. Hay versiones para todos los gustos de la reunión en la Moncloa en la que esta vez la ministra del ramo, Teresa Ribera, fue algo más prudente, mucho más que aquel día que les dijo a los energéticos «no quiero ninguna discusión». Eléctricas, gasistas y petroleras dependen en parte del Gobierno, porque son sectores en parte regulados. Por eso no es extraño que ayer salieron de la Moncloa con la cantinela de que «del presidente ha estado muy constructivo».

El poder siempre impone, pero los intereses de las cinco empresas convocadas por el presidente no son coincidentes y, de alguna manera, afloró en la reunión más allá de la buenas palabras. «Yo soy muy falso», admite, con retranca, uno de los asistentes, pero también podrían decir lo mismo otros. El Gobierno, como reconoció Sánchez, necesita a las eléctricas, entre otras cosas para seguir adelante con la transición energética. Al mismo tiempo, el inquilino de la Moncloa, tras su gira por Europa, ha comprobado que lo de poner un tope al precio del gas rechina más allá de los Pirineos, de donde deben llegar los fondos Next Generation. Hubo, por supuesto, cordialidad, pero también quedó claro que cada uno defiende lo suyo y el asunto de los llamados «beneficios caídos del cielo» provocó más que chispas. Eléctricas, gasistas y petroleras intentaron demostrar que no tienen esos beneficios. Quizá los eléctricos argumentaron mejor, pero nadie sabe qué copla fue más convincente para el presidente, que lo único que persigue es que pase de él cuanto antes el cáliz más que amargo del alza, ahora imparable, de los precios de la luz, el gas y los carburantes. Todo lo demás es accesorio. Hipocresía energética.