La inflación y la crisis económica convierten el milagro turístico de Semana Santa en un espejismo

La contención del gasto de los clientes y la caída de rentabilidad del sector serán los protagonistas de esta campaña, pese a que las reservas se acercarán a las cifras prepandemia

Vista de la zona de facturación del aeropuerto Alicante-Elche Miguel Hernández que encara la inminente Semana Santa
Vista de la zona de facturación del aeropuerto Alicante-Elche Miguel Hernández que encara la inminente Semana Santa FOTO: MORELL EFE

Semana Santa es la cita señalada en el calendario del sector turístico para alcanzar su esperada resurrección pospandemia. Sin embargo, lo que se auguraba como un milagro, finalmente solo se quedará en espejismo. Y es que, aunque el porcentaje de reservas de hoteles y restaurantes va camino de recuperar las cifras de 2019, la subida de precios y la incertidumbre generada por la guerra en Ucrania dejarán una campaña descafeinada en la que la contención del gasto de los clientes y la caída de rentabilidad del sector serán los protagonistas.

Este primer puente masivo del año es un punto de inflexión para uno de los sectores más golpeados por la pandemia. Los españoles aprovecharán esta oportunidad y viajarán por toda la geografía nacional, pero con menos dinero en el bolsillo y preocupados por los precios. Según las estimaciones de la alianza turística Exceltur, Semana Santa cerrará con una recuperación de la demanda del 90% sobre los niveles de 2019, una proporción semejante a la que experimentará el PIB turístico en el conjunto del año, que según sus previsiones podría llegar a los 14.681 millones de euros, un 91,6% de los niveles prepandemia. El presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat), Jorge Marichal, también destacó ayer que las reservas para Semana Santa se sitúan en niveles similares a prepandemia, y que incluso en algunos sitios como Canarias son superiores. En los restaurantes se repite la misma dinámica. Según la aplicación TheFork, sus locales tienen un 42% más de reservas que en el mismo periodo de 2021 y un 29% más que en 2019. Pero aunque las reservas van viento en popa, el gasto de los viajeros y los márgenes de las empresas no serán equiparables a los de 2019.

El encarecimiento de los combustibles, la electricidad y los alimentos en el contexto de la guerra entre Rusia y Ucrania repercutirá inevitablemente en las tarifas hoteleras. No obstante, el sector turístico está intentando que la subida no sea excesiva, ajustando sus márgenes para no perder competitividad. Exceltur calcula en su encuesta trimestral sobre perspectivas turísticas que las empresas solo podrán repercutir a los clientes un 26% de las subidas de costes, mientras que deberán absorber el 74% restante de los aumentos en sus cuentas de resultados. Por otra parte, tanto hoteles como restaurantes han notado una contención en el gasto de los clientes, confiesa Cehat, por el encarecimiento del coste de la vida, otro hándicap que amarga sus esperanzas de recuperación. Junto al alojamiento, el transporte es otro de los grandes gastos que deben asumir los viajeros. «Los precios del AVE y las aerolíneas son elevados», apuntó Jorge Maricha, lo que hará que buena parte de los desplazamientos se realicen en coche, ahora beneficiado por la bonificación de 20 céntimos. Datos facilitados por BlaBlaCar a LA RAZÓN constatan este tendencia. Florent Bannwarth, director de operaciones de BlaBlaCar para España y Portugal, asegura que «esta Semana Santa habrá unos 350.000 viajes publicados», unas cifras que no había visto en los 13 años de actividad en España.

Los efectos colaterales del conflicto bélico también afectan a la llegada de turistas extranjeros, aunque tanto de forma positiva como negativa. El presidente de Cehat afirmó el pasado 21 de marzo que España se iba a convertir en un «destino refugio» para el turismo por su situación geográfica respecto del conflicto, que difiere de la de Turquía y Grecia. «Las sólidas cifras de reservas hoteleras de España antes de la Semana Santa, impulsadas en gran parte por las reservas internacionales, muestran que seguimos siendo uno de los destinos preferidos por los viajeros de toda Europa y del mundo, así como el apetito de los españoles por viajar dentro de España», afirma Sara Padrosa, directora de la plataforma de comercio hotelero, SiteMinder para España. Aún así, las dudas sobre el alcance de la guerra hacen que los turistas extranjeros sean prudentes. De hecho, del total de viajeros que llegaron a España en 2019, el 46% era internacional. Esta cifra ha caído en 2022 al 32%, frente a una recuperación de los turistas nacionales, que pasan del 54% al 62%, recoge Cehat en su última edición del Smart Observatory.