Ribera propone a España como distribuidor europeo de gas: “Podemos incrementar hasta un 30% la exportación en dos o tres meses”

El Gobierno apuesta por la construcción del gasoducto Midcat, una infraestructura con salida desde Cataluña. Reclama que sea financiado con fondos europeos

España como ‘hub’ central europeo de distribución de gas. Esa ha sido la última oferta lanzada por la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, que ha asegurado que la instalación de un compresor adicional en las interconexiones en Francia podría elevar entre un 20% y un 30% la capacidad de exportar gas de España, sumado a una mejor logística de los barcos metaneros, pueden ser soluciones a corto plazo para contribuir al abastecimiento de gas de Europa ante “el chantaje de Putin”.

La ministra ha reconocido que la construcción del Midcat requerirá una “inversión muy importante” y ha defendido la necesidad de que se trate de una infraestructura que se plantee para una vida de entre 30 y 50 años en la que, posteriormente, el gas deje paso al hidrógeno renovable en sus tuberías. El proyecto del gasoducto hasta Francia por los Pirineos catalanes podría estar operativo en “8 ó 9 meses” en el lado de la frontera sur hacia España, por lo que es “fundamental ir de la mano” con el Gobierno galo para acelerarlo.

La vicepresidenta ha celebrado las palabras del canciller alemán, Olaf Scholz, que reclamó el jueves un gaseoducto que permitiera que Portugal y España abastecieran al resto de Europa. Para Ribera, estas palabras son una muestra de que la interconexión gasista de España no es un asunto bilateral con Francia, sino algo que involucra a otros países comunitarios. De hecho, ha invitado a Alemania a formar parte de las reuniones de alto nivel que se mantienen en estos momentos con el país vecino, “para generar esa convicción política del interés europeo que tiene un proyecto de estas características”.

Aunque no ha hablado personalmente con Scholz, sí que ha traslado a su Ejecutivo la voluntad de “contribuir a la emergencia energética que vive el centro y el norte de Europa, utilizando la capacidad de la que dispone España”. Es decir, “unas infraestructuras de regasificación complejas que han supuesto un coste adicional para los consumidores de gas españoles, pero que permiten ser empleadas en beneficio de los consumidores europeos”, ha apuntado Ribera,

Ribera ha asegurado que los trabajos en la parte española del gaseoducto tienen unos plazos cortos (unos 9 meses), pero los plazos finales también dependen de lo que haga Francia en su parte de la frontera. “Tiene poco sentido que nosotros corramos mucho si, del lado francés, se convierte en un callejón de salida”, ha remarcado. También ha añadido que al tratarse de un proyecto que mejorará la seguridad de suministro de toda Europa, el Gobierno considera que debería financiarse como proyecto europeo.

Este proyecto ya ha contado con el apoyo del principal partido de la oposición. El vicesecretario de Coordinación Autonómica y Local del Partido Popular, Pedro Rollán, celebró la intención de desarrollar el gasoducto por Cataluña. “Bienvenido sea aunque tarde es que se lleve a cabo la recuperación de esta infraestructura”, dijo Rollán también en TVE recogida. “Durante el mandato del presidente Sánchez esta infraestructura absolutamente necesaria había quedado en un segundo plano”, lamentó, al tiempo que aseguró que su desarrollo “va a marcar un antes y un después en la independencia y en la autonomía” del gas procedente de Rusia.

Por su parte, Josep Sánchez Llibre, presidente de la patronal catalana Foment, pertinaz defensora del Midcat, ha recordado al Gobierno que “no se puede perder esta gran oportunidad de liderar las construcciones de las interconexiones gasísticas -que hoy se pueden financiar con los fondos europeos, entre Portugal , España, Francia y la zona norte de la Unión Europea”.

En el mes de marzo, una delegación de Foment encabezada por su presidente Josep Sánchez Llibre viajó a Bruselas para entrevistarse con Tatiana Márquez la responsable en la Comisión de Energía de la CE de las interconexiones gasísticas entre el Sur y el Norte de Europa y con el embajador permanente de España en la UE, Marcos Alonso Alonso, para que se pudieran financiar con los fondos europeos. “No sólo es relevante que se pueda acabar la conexión interpirenaica -que conectaría Hostalric con los viaductos franceses y para que España pueda ser el hub europeo de interconexiones gasísticas con el Norte de Europa-, también debería ser una realidad la construcción del gasoducto submarino entre Barcelona y Livorno”, aseveró Sánchez Llibre.