Opinión

¿Comienzan los problemas financieros para Putin?

Para cuadrar las cuentas, Moscú necesitaría que este año el precio del petróleo de los Urales, de referencia en Rusia, fuera de 90 dólares, frente a los 55 que está ahora

El presidente ruso, Vladimir Putin
El presidente ruso, Vladimir Putin FOTO: Mikhail Klimentyev AP

Hasta el momento, Rusia lleva gastados más de 80.000 millones de dólares en su invasión de Ucrania: para que nos hagamos una idea, estamos hablando de aproximadamente el 5% del PIB del país o, por traer las cifras a magnitudes más cercanas, el equivalente a todo lo que recauda España por IVA cada año. Semejante sobregasto, empero, no le ha ocasionado demasiados problemas dado el influjo extraordinario de ingresos que también ha cosechado. Por ejemplo, si el precio medio del barril de crudo se ubica en 100 dólares, el Gobierno ruso ingresa anualmente unos 200.000 millones de dólares por los impuestos que pesan sobre la exportación de petróleo y gas. En la medida, por tanto, en que la guerra en Ucrania contribuyera a elevar el precio internacional del crudo en unos 40 dólares por barril, la invasión podía autofinanciarse.

A lo largo del año pasado, sin embargo, los gobiernos occidentales reaccionaron con múltiples sanciones contra la economía rusa: la última batería consiste en prohibir la importación marítima de petróleo desde Rusia (y, a partir del próximo 5 de febrero, también de productos refinados) así como imponer un precio máximo de 60 dólares por barril para terceros países que empleen navieras o aseguradoras europeas. Todo ello, unido al propio abaratamiento global del petróleo, está llevando a que la situación financiera de Rusia esté dejando de ser tan holgada. Ahora mismo, el barril de petróleo de los Urales (el de referencia en Rusia) se está pagando a 55 dólares, que a efectos fiscales son 45 dólares (la base imponible sobre la que el Fisco cobra impuestos no es exactamente el precio de mercado).

Para cuadrar las cuentas, Moscú necesitaría que este año el precio fuera de 90 dólares: una cifra que, ahora mismo, se aleja mucho de la realidad. Si la situación se mantiene, el agujero presupuestario de 2023 rondará el 4% del PIB (el Ejecutivo ya prevé un déficit del 2% que se agrandaría hasta el 4% si el petróleo no remonta hasta 70 dólares). Pese al golpe, no parece que vaya a ser dramático: la deuda pública de Rusia apenas alcanza el 13% del PIB, de modo que un déficit del 4% –aun con las sanciones financieras de por medio– no parece, por desgracia, que vaya a poner contra las cuerdas a Putin.