Nuevo Gobierno

Escrivá, en el «juego de la silla» a la espera de sustituir a Calviño en la cartera económica

El hasta ahora ministro de Seguridad Social traspasará su cartera a Elma Saiz para asumir un ministerio menor bajo promesa de ascenso

Escrivá asume la cartera de Transformación Digital en plena reconfiguración del sector de las 'telecos'
Escrivá asume la cartera de Transformación Digital en plena reconfiguración del sector de las 'telecos'Europa Press

El «juego de la silla» de Pedro Sánchez ha dejado a José Luis Escrivá sin el sillón de la Seguridad Social y le ha sentado en el taburete de Transformación Digital. Aunque el presidente del Gobierno ha recuperado a un Escrivá que parecía fuera del Ejecutivo hace tiempo para lidiar con un ministerio menor y dependiente de los fondos europeos, su decisión de mantener desgajado Trabajo y Seguridad Social y renunciar al «superministerio» de Yolanda Díaz le ha otorgado una oportunidad de seguir en los planes de legislatura.

Además, la jugada sobre el tapete puede tener una carambola adicional. Aparentemente, Escrivá parece ser uno de los grandes damnificados de esta nueva remodelación gubernamental, con una evidente pérdida de espacio, importancia y peso en el nuevo Ejecutivo. Se ha visto «obligado» a «ceder» una de las carteras clave para asumir una de perfil bajo, pese a que la fuerte cantidad de dinero proveniente de los fondos europeos a través de los Perte para el desarrollo de la digitalización y la Inteligencia Artificial (IA), las telecomunicaciones y las nuevas infraestructuras digitales puede elevar a este departamento de categoría y colocarse como uno de los que más dinero gestione los próximos tres años. Escrivá tendrá que lidiar con la reconfiguración del sector de las telecomunicaciones y también con la apuesta del Ejecutivo por ser el pionero en regulación de la inteligencia artificial, que no es una perita en dulce dado el peso creciente de este sector en el PIB.

Pero la carambola puede llegar si finalmente Nadia Calviño logra la presidencia del Banco Europeo de Inversiones (BEI) por el que suspira desde hace un año. Su salida de Asuntos Económicos y Comercio abriría varios escenarios. El primero, crear un «macroministerio» de Economía y Hacienda que, de paso, encumbraría a María Jesús Montero a la vicepresidencia primera. Aunque llegó a manejarse durante las negociaciones de la conformación del nuevo Ejecutivo, fue finalmente descartado en el corto plazo, pendientes de la resolución del culebrón del BEI. Si al final esta fusión se llevara a cabo, Sánchez podría retornar a los tiempos de los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero, en los que Pedro Solbes y Elena Salgado llevaron esa rienda conjunta.

En una segunda ecuación entraría Escrivá, que habría aceptado una cartera menor con la promesa de que si se confirmara la salida de Calviño fuera considerado como primera opción de ser máximo responsable económico del Gobierno. Una tercera opción le dejaría fuera: nombrar a un nuevo ministro que se quede con la herencia de Calviño.

Pero, de momento, tendrá que centrarse en su nuevo departamento, con muchos asuntos pendientes. La apuesta del Gobierno por adelantarse a una futura regulación de la Unión Europea debería culminarse antes del fin de la presidencia española, por lo que el tiempo juega en su contra. También deberá extender la cobertura de banda ancha para el 100% de la población o impulsar el Plan Estratégico de Semiconductores.