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El Gobierno ofrece al «Open Arms» los puertos de Palma y Mahón como alternativa a Algeciras

El Gobierno ofreció en un primer momento que el barco desembarcara en Algeciras, pero el capitán lo consideró «inviable» por la situación a bordo.

  • Llevan desde el miércoles fondeados frente a la Isla de Lampedusa. Pueden ver tierra, pero no pisarla. La angustia y desesperación empiezan a hacer mella / Efe
    Llevan desde el miércoles fondeados frente a la Isla de Lampedusa. Pueden ver tierra, pero no pisarla. La angustia y desesperación empiezan a hacer mella / Efe

Tiempo de lectura 4 min.

19 de agosto de 2019. 09:05h

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Susana Campolarazon.es 18/8/2019

El Gobierno en funciones ha ofrecido este domingo al Open Arms que el barco atraque en el puerto de Palma de Mallorca o en el de Mahón, en Menorca, han informado a Efe fuentes del Gobierno de Mallorca.

Según estas fuentes, la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, ha telefoneado a la presidenta de Baleares, Francina Armengol, para proponerle que uno de estos dos puertos acojan al Open Arms, una propuesta con la que la presidenta de las islas ha estado de acuerdo.

De este modo, el Gobierno español ofrece al Open Arms el puerto más cercano que encuentre en su ruta hacia España como alternativa al de Algeciras, que le brindó en un primer momento, pero que la ONG rechazó por la lejanía y el estado de los 107 inmigrantes que quedan a bordo y a los que ha pedido desembarcar en Italia.

Y es que en la mañana de este domingo, el Ejecutivo sorprendió con una nuevo bandazo en su política migratoria. Desde el parque de Doñana, donde disfruta de su vacaciones con su familia, Pedro Sánchez escribió un tuit en que informó de que había dado instrucciones para habilitar el puerto gaditano de Algeciras tras la negativa del ministro del Interior italiano Matteo Salvini de permitir el desembarco de los inmigrantes rescatados en aguas del Mediterráneo por la oenegé española.

Una decisión a la desesperada que llega tarde, cuando la situación a bordo de la embarcación es caótica ya que se repiten los conatos de violencia y los intentos de llegar a nado al puerto, que está a solo 800 metros y visible desde el buque.

Esta situación es el motivo por el que tras conocer el ofrecimiento del ejecutivo, la oenegé rechazó esa idea ante la situación de emergencia que se vive a bordo. Según explican fuentes de la oenegé a LA RAZÓN consideran inviable la opción de dirigirse a Algeciras, a cinco días como mínimo de navegación, dada la situación «absolutamente insostenible» en el interior.

Sin embargo, a media tarde de este domingo, la embarcación recibió una orden del Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo España de dirigirse al Puerto de Algeciras. Tras solicitar los detalles de esta orden explicaron que no podían realizar el viaje. La respuesta del Gobierno fue inmediata y para evitar ese periplo, ofreció el puerto español más cercano en su ruta, según fuentes de Moncloa.

En concreto, la Marina Mercante trasladó dos veces al buque la pregunta: qué consideran necesario para que el viaje se realice en condiciones seguras y, como alternativa al puerto de Algeciras, le ofreció «el puerto más cercano». Sin embargo, el capitán del Open Arms no respondió, según Moncloa.

Al tratarse de un barco con bandera española, es dependiente de la Marina Mercante y, por ello, la orden del Centro de Coordinación Marítima hay que acatarla, sin embargo es el capitán del barco el que tiene la última palabra.

La oenegé mantiene su «no es no Sánchez». Prueba de ello es que a última hora de ayer volvieron a solicitar «el desembarco urgente en Lampedusa», alegando los problemas de inestabilidad a bordo, en especial después de que varios rescatados se lanzaran desesperadamente al agua. «Hemos incluido los informes psicológico de la organización Emergency y el del último episodio a bordo con peleas y violencia. Es urgente que podamos desembarcar a esta personas», insisten. Al cierre de esta edición, el barco continúa fondeado frente a las costas de Lampedusa.

Por otro lado, no hay que olvida que el buque Open Arms podría ser inmovilizado si regresa a las costas españolas. La nave estuvo retenida durante meses en el puerto de Barcelona y decidió poner rumbo al Mediterráneo sin permiso de las autoridades, por que se enfrenta multas al pisar suelo español.

En el plano nacional, la decisión de Sánchez supone un nuevo giro por parte del Ejecutivo, que durante las dos últimas semanas mantuvo que España no podía ofrecer la imagen de que es el único país del Mediterráneo que ofrece sus puertos para que atraquen los buques de rescate de las ONG. En esa línea, subrayaron también que «los puertos españoles no son ni los más cercanos ni los más seguros para el Open Arms, pero en estos momentos España es el único país dispuesto a acogerlo en el marco de una solución europea». En un comunicado oficial aseguraron haber seguido la crisis desde el primer momento con «gran preocupación» y haber trabajado para «encontrar la mejor solución común» que conduzca a un reparto de los migrantes entre seis países miembros después de que la embarcación llegue a puerto.

Es por eso, que este nuevo viraje desató las críticas de varias formaciones políticas por llegar tarde y responder a fines políticos. Desde Barcelona, la alcalde Ada Colau, consideró que «es demasiado tarde para ofrecer Algeciras (por eso ofrecimos el puerto de Barcelona hace 12 días. Hay vidas en peligro y están frente a Lampedusa (Italia). Tanto su Gobierno como el de Valencia sugirieron hace más de diez días que el barco atracase en su comunidad, sin embargo Sánchez ofreció el silencio como respuesta.

También el líder del PP afeó a Sánchez que haya hecho «justo lo contrario» de lo que debía hacer con el Open Arms, que es la de hacer una política migratoria «sin bandazos» y coordinada con la Unión Europea (UE), las comunidades y los municipios afectados.

En el lado contrario está la Unión Europea que felicito a España por su solidaridad al permitir el desembarco y añadió que «está preparada como siempre a coordinar el reparto de los desembarcados», escribió el comisario europeo de Inmigración, Dimitris Avramópulos, en su cuenta en Twitter. Precisamente, el comisario europeo recordó que en estos momentos hay otro barco el «Viking Ocean» de MSF y SOS Mediterranée con 356 personas a bordo que también necesita un puerto seguro en el que desembarcar.

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