Volantazo en política Exterior: España exportará feminismo

La diplomacia económica, Iberoamérica y la lucha contra el independentismo catalán pasan a un segundo plano y se primará la lucha contra el auge internacional de la derecha populista y “una política exterior feminista”

Visita del ministro de Asuntos Exteriores griego, Nikos Dendias
-FOTODELDÍA- GRAF8085. MADRID, 10/02/2020.- La ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Arancha González Laya antes de la rueda de prensa con su homólogo griego, Nikos Dendias en el Palacio de Viana en Madrid este lunes. EFE/Juan Carlos HidalgoJuan Carlos HidalgoEFE

La ministra González Laya comparece en la Comisión de Exteriores del Congreso para marcar los ejes de la acción de su departamento en su primera comparecencia en la Comisión de Exteriores. En su exposición inicial, la jefa de la diplomacia española incidió en la estrategia que se adivinó en su criticada remodelación del organigrama del ministerio que relegó Iberoamérica del rango de Secretaria de Estado al de Dirección general. Si hasta el momento la diplomacia económica para facilitar la labor a nuestras empresas en el extranjero y la lucha por contrarrestar los esfuerzos del independentismo por internacionalizar la crisis en Cataluña fueron puntos fundamentales de la acción exterior del Estado, a partir de estos momentos las prioridades serán “una política exterior feminista” y minimizar los efectos del auge en todo el mundo de partidos de la derecha populista.

Basta un dato para darse cuenta del golpe de timón que coincide con la entrada de Podemos en el Gobierno: Borrell dijo en su momento que había utilizado un tercio de su tiempo como ministro de Exteriores en tareas relacionadas con Cataluña. González Laya no ha dedicado al asunto ni siquiera una mención en más de 45 minutos de intervención.

El análisis de fondo que gravita tras la elección de los nuevos cinco ejes de la política Exterior de España es la amenaza que para la arquitectura liberal occidental creada tras la Segunda Guerra Mundial supone el auge de la nueva derecha que ha hecho entrar al orden internacional en una fase de fractura. En definitiva el problema es Vox y la solución: más feminismo. La ministra señaló que solo el 15% de los jefes de delegación son mujeres representando éstas el 26% de la Carrera, circunstancia que es prioritario emendar. A tal efecto señaló como primer eje de política exterior la “democracia, derechos humanos y feminismo”. El segundo será a partir de ahora “Integración regional y multilateralismo” en el que se formará bloque común con Francia y Alemania para resucitar el proyecto europeo cuestionado por el despertar de la derecha populista. En tercer lugar aparece “Economía global integrada” y, finalmente, “Sostenibilidad y lucha contra el cambio climático” y “un servicio exterior anticipativo, capaz y Digital”.

El portavoz del grupo Unidos Podemos se mostró perfectamente de acuerdo con las nuevas prioridades de Exteriores, especialmente en lo que a la alarma sobre la “santa alianza de las extremas derechas globales” se refiere. “Hay que impedir la bolsonarización” de Europa, dijo Pisarello, que no mostró ninguna preocupación por la “bolivarización” de la Unión Europea, saludada por su partido desde sus orígenes como la solución a muchos de nuestros problemas. “Nuestro apoyo va a ser el máximo”, zanjó el político hispanoargentino.

El esperpento de la extrema izquierda llegó incluso a una petición al Gobierno para que reconozca la legitimidad de las autoridades gibraltareñas a renglón seguido de pedirle a Sanchez que reconozca el Estado Palestino como prometió. El diputado que emitió las dos peticiones fue Jon Irráritu, de Bildu.