Génova empuja a Alfonso Alonso a la dimisión tras su pacto con Ciudadanos

La coalición electoral para el 5 de abril se firma sin su aval tras no acudir a Génova y denunciar que se negoció sin contar con él

Las elecciones del 5 de abril examinarán a la coalición electoral entre el PP y Ciudadanos y dirán si tenía razón Génova o quienes discuten el sentido de esta alianza porque consideran que no suma en escaños. De momento, lo que si ha conseguido el partido de Inés Arrimadas es abrir una grave crisis dentro del PP por el enfrentamiento ya no disimulado entre la dirección nacional y la organización regional, que preside Alfonso Alonso. La crisis llega al extremo de que la gestión de Génova empuja a favor de la dimisión de Alfonso Alonso ya que el acuerdo, con la marca PP+C´s, desautoriza a la dirección vasca, se firma sin su aval y sin que acepte los términos del mismo.

A Alonso le dejan a los pies de los caballos, pero el coste de la factura lo tiene que pagar también la organización regional, después de que desde el primer momento en Génova admitiesen que su candidatura a lendakari no era una línea roja en la negociación con Cs. Formalmente está designado como tal. La formación naranja no sirvió de excusa porque ni pidió su cabeza ni tampoco los dos partidos tenían otra propuesta de candidatura alternativa, pero el resultado no puede ser más desafortunado.

La negociación pasa factura interna, desestabiliza a la organización vasca y dificulta que el acuerdo sirva para que mejoren en resultados en las elecciones. En Génova se han dejado notar desde hace tiempo las voces que pretendían aprovechar las elecciones vascas para desplazar a Alonso, con la excusa de los malos resultados electorales del partido, y ahí en primera línea se ha colocado siempre la portavoz en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo. Pero el anticipo electoral les dejó sin apenas margen para forzar el relevo. Alonso es uno de los pocos barones que sobreviven de la era Rajoy, señalado por su cercanía a la ex vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y por defender la moderación. En Génova se quejan de que la dirección del PP vasco “no ha colaborado” en un pacto que tiene sentido de Estado.

El acuerdo con C´s tenía que haberse presentado ayer tarde, pero el choque lo retrasó primero hasta esta mañana, y la discusión interna dentro del PP tampoco facilitó que se cumpliera esta previsión. Ya no hay marcha atrás posible y la coalición electoral se vistió de largo, pero dejando un camino sembrado de dudas y de tensiones internas.

En el PP vasco se quejan de las formas y de que Madrid haya actuado de manera autoritaria y sin atender para nada su criterio. Génova argumenta que es competencia suya y que por ello las decisiones las han adoptado ellos, al margen por completo de la organización regional. No es un buen ambiente para preparar una campaña electoral ni ayuda tampoco a movilizar a la estructura orgánica, que el PP sí tiene, mientras que Ciudadanos se la está asegurando gracias al acuerdo firmado con Génova. Cs coloca a dirigentes suyos en las listas del PP, y cuela también sus siglas, sin aportar ni escaños ni un porcentaje representativo de votos. En 2016, en las últimas elecciones vascas, Ciudadanos consiguió 21.362 votos, un 2,02 por ciento del voto. Allí la operación es muy discutible; dentro del partido entienden que en Génova están moviendo las piezas para que remen al servicio de que Pablo Casado llegue a La Moncloa, a pesar de los costes coyunturales.

El jueves el presidente del PP vasco recibió un wasap a las doce de la noche en el que se le convocaba en Génova a las once de la mañana para firmar el acuerdo, que en principio estaba previsto que se suscribiera en Bilbao, con la presencia de Casado. Alonso les informó entonces, y volvió a hacerlo esta mañana, de que no le era posible acudir, por lo que no es cierta la información de que plantó a Génova sin informar a la dirección nacional ni tampoco que esté desaparecido, como apuntaba ayer alguna versión interesada desde Madrid

Alonso también trasladó a Génova el malestar de la organización vasca por la falta de información sobre el acuerdo, ya que todo lo que sabían hasta el momento era lo que les había comunicado Ciudadanos. El jueves el PP vasco confirmó en twitter que el pacto que Ciudadanos decía que había alcanzado con Génova era inasumible: los naranjas se atribuían el “número dos” por dos provincias vascas, Álava y Vizcaya, como así será finalmente.

El PP vasco se queja de que no se les ha permitido participar en ninguna negociación ni se les ha informado, y que incluso lo que se les ha ido diciendo no se ha correspondido luego con el resultado de la negociación dirigida desde Madrid. Ignoran el contenido político y quién va a hacer el programa, en la medida que la dirección nacional entiende que es competencia suya dirigir este proceso.

En el PP temen que la crisis y esta tensión, sostenida en la imagen de un PP vasco teledirigido desde Madrid, no vaya a ayudar en nada a conseguir unos resultados “decentes” en una comunidad donde el autonomismo suma y las injerencias penalizan.