Localizado en Avenida de América el malagueño con problemas mentales desaparecido la víspera de Nochebuena

Policía Municipal de Madrid le ha encontrado este mediodía en el intercambiador de transportes. Su pista se perdió en Barajas tras su repatriación desde Perú, donde estuvo dos años vagando sin medicación

Agustín González, malagueño con problemas mentales, fue localizado en Perú hace un mes tras dos años desaparecido
Agustín González, malagueño con problemas mentales, fue localizado en Perú hace un mes tras dos años desaparecidoCedidaLa Razón

La historia de Agustín González, la más rocambolesca de este final de 2020, parece ya más cerca de terminar con un final feliz. La Policía Municipal de Madrid le ha localizado este mediodía en el intercambiador de Avenida de América de Madrid en buen estado y ahora se están organizando para trasladarle a su Málaga natal, donde le espera su familia y donde será ingresado esta misma noche en un hospital psiquiátrico para evaluar el estado de su enfermedad. Ha sido a eso de las 12:00 horas del mediodía cuando dos agentes le han reconocido. Estaba sentado en un banco frente a una sucursal bancaria. Le llevaron a la Unidad Integral de Distrito, le dieron de comer y hablaron con Joaquín Amills, presidente de SOS Desaparecidos, que era quien había denunciado su desaparición. “Se han portado con él muy bien. Ahora le llevarán a Atocha, donde le espera un colaborador nuestro”, explica Amills. Ambos cogerán un AVE a Málaga que saldrá a las 19:00 horas. Desde la estación María Zambrano le llevará en un taxi hasta el hospital, donde le espera su familia. Los agentes de la Policía Municipal que le encontraron no se han separado de él hasta que ha tomado el tren a pesar de que debían haber dejado el servicio a las 15:00 horas, ya que su turno empieza a las 6 de la mañana.

El hombre, de 52 años y que padece esquizofrenia, estuvo dos años vagando por las calles de Lima (Perú) después de haberse trasladado allí en enero de 2019 para conocer a alguien que había conocido a través de internet. La historia fue un engaño y el hombre se quedó en el país andino sin medicación, por lo que estuvo dos años en la calle, andando sin rumbo, comiendo lo que encontraba en la basura y durmiendo en parques a la intemperie. Tras la denuncia de su familia ante la Policía Nacional, se dirigieron a la asociación SOS Desaparecidos y a través de su plataforma difundieron el cartel de su desaparición. Como dijo el presidente de la asociación el “milagro de la Navidad” fue que a los dos días un ciudadano de Lima llamó a uno de los teléfonos que aparecían en el cartel porque creía haber localizado al español. Envió unas fotos de un Agustín muy deteriorado, que no pesaba ni 50 kilos de peso, pero la familia le reconoció al instante: era él. Celebraron la noticia sin imaginar todo lo que aún quedaba por delante, una batalla que ha librado Amills en nombre de esta familia, sin recursos y con varios miembros también con problemas mentales severos. Amills tuvo que “pelear” con el consulado y con el Ministerio de Asuntos Exteriores -que aún no ha contestado a la familia- para gestionar la repatriación de un español, enfermo mental, en apuros en el extranjero. Pusieron pegas para abonar el billete de avión, para hacerse cargo de él durante los trámites burocráticos (si se queda solo se vuelve a perder dado el grado de su enfermedad) y para que lo viera un médico. Finalmente lograron que lo ingresara en un psiquiátrico y que el día 23 de diciembre, por fin, tomara un vuelo a España. El consulado se encargaba de todo. A pesar de que Amills les recordó que podían gestionar la llegada ellos, todo fue un desastre y la consecuencia fue trágica: nadie estuvo pendiente de Agustín y, tras aterrizar en Barajas salió a la calle junto al resto de pasaje en lugar de ir a la puerta de embarque donde salía el vuelo hacia Málaga. Al darse cuenta de que no llegaba, su familia constató lo peor: se había vuelto a perder.

Policía y Guardia Civil comenzaron a buscar entonces al enfermo, por segunda vez, en esta ocasión al menos ya en España. La alerta de SOS Desaparecidos se difundió entre los taxistas (la investigación señalaba que podía haber tomado un taxi el día 23) y hasta el Padre Ángel colaboró en la búsqueda a través de albergues o comedores sociales hacia donde podía haberse dirigido dado las gélidas temperaturas de estas noches en Madrid. Afortunadamente esta mañana ha sido localizado en relativo buen estado y ya está rumbo a Málaga. Esta vez sí se reunirá con su familia tras dos años de angustiosa búsqueda.

El presidente de SOS Desaparecidos denuncia que el Ministerio de Exteriores no se ha puesto en contacto en ningún momento con la familia para explicarles qué falló durante la repatriación de Agustín ni para nada en absoluto: “El trato ha sido demencial. No hay palabras para haber de la catadura moral que tienen”, denuncia.