Las comunidades autónomas no resisten más de una semana sin confinar

Explosión de contagios en el peor fin de semana de la pandemia: si no bajan las cifras, los barones anticipan que Sánchez deberá activar el domingo otro estado de alarma

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Crece la presión sobre Sanidad, mejor dicho, sobre Moncloa, que es quien realmente toma las decisiones que afectan al control de la pandemia. La presión sube por la explosión dramática de las cifras y también por el cerco cada vez mayor de unas comunidades autónomas que comienzan a sentirse desahuciadas ante el estatismo del Gobierno de coalición. Ayer España registró su peor fin de semana de la pandemia, con 84.287 contagios desde el viernes.

Nadie quiere colocarle el cascabel al gato, pero en la gestión autonómica coinciden en el ultimátum. O esta semana bajan las cifras, o a Moncloa no le quedará más remedio que asumir la necesidad de modificar el actual estado de alarma para permitir el confinamiento domiciliario y activarlo a partir del próximo fin de semana. La versión oficial del Gobierno es que con este marco jurídico, y sin reclusión en casa, se podrá volver a contener al virus. En las autonomías se respira un pesimismo al alza.

Si sólo se atendiese a la incidencia del virus, sin otras consideraciones, en Moncloa estarían ya preparando la comparecencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para este fin de semana con el objeto de explicar solemnemente a los españoles la urgencia de la situación. La justificación de la economía en esta parálisis tiene poco recorrido porque el virus sigue haciéndose fuerte y la economía continúa a ralentí. No se salvó el verano ni la Navidad, y las nuevas restricciones prolongan la agonía y abren espacio a quienes sostienen que es más rentable actuar de manera contundente, por menos tiempo, que alargar la asfixia al infinito. Y ahí entra la clave política, que lleva al ministro candidato, Salvador Illa. El confinamiento domiciliario es un fracaso en la estrategia del Gobierno de coalición, y aunque las decisiones le trascienden, ese fracaso descarga directamente sobre las espaldas del ministro, lo que le viene fatal para sus objetivos en la campaña en Cataluña. A él, y a Moncloa, ya que esta estrategia se ha diseñado en Palacio porque lo que ocurra en Cataluña afecta directamente a los intereses nacionales de Pedro Sánchez.

Este miércoles hay reunión del Consejo Interterritorial de Salud, y todas las partes quieren confiar en que las cifras empezarán a bajar, pero si no es así, «complicado, muy complicado». «Tal y como están las cosas todo es posible, aunque no sea nada deseable tener que volver al confinamiento». Las comunidades ya han hecho llegar al Gobierno la urgencia de que fuera preparando el decreto de modificación del estado de alarma en vigor, por si este escenario se hacía, desgraciadamente, una realidad en los próximos días.

En marzo, el Gobierno de coalición fue el Ejecutivo europeo que más forzó la limitación de movimientos, en comparación con los países de nuestro entorno. Ahora no sabe qué hacer para no ir por esa vía. Busca todos los caminos alternativos y todas las excusas, pese a la fuerza desbocada de las cifras de contagios y de víctimas que ayer se confirmó. El peor fin de semana de la pandemia.

Andalucía, Cataluña y Castilla-La Mancha se suman a Castilla y León para pedir el toque de queda a las ocho de la tarde. Sanidad sopla e intenta sorber al mismo tiempo. Recurre la decisión de la Junta de Castilla y León de bajar el toque de queda a las ocho de la tarde, pero no pide medidas cautelarísimas en su recurso ante el Tribunal Supremo, con lo que de esta manera permite que la ampliación de las restricciones a la movilidad, decretadas por el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, puedan seguir aplicándose alrededor de dos semanas más, aunque se falle a favor del recurso.

La gestión política ha perdido hasta tal punto el norte que es imposible poner sentido a las decisiones. En el nivel autonómico están convencidos de que, finalmente, Sanidad aceptará el cambio de criterio que ha liderado Mañueco. Los barones del PP han analizado la crisis con Pablo Casado y el jefe de la oposición está abierto a discutir un cambio de escenario, aunque ayer evitara fijar posición en público. En el sin sentido de la política, la valoración del doctor Simón sobre la conveniencia sanitaria de modificar el horario del toque de queda consistió en buscar cobijo en la necesidad de estudiar los aspectos jurídicos de la medida.

Casado sí cargó ayer contra el ministro de Sanidad por perseguir a las comunidades del PP. «Ni gobierna ni deja gobernar». El Gobierno es «como el perro del hortelano». También insistió en acusar al Gobierno de buscar el choque de trenes entre Administraciones, en un marco en el que en ese choque institucional la Comunidad de Madrid, gobernada por el PP y Ciudadanos, ha sido protagonista principal. Por cierto, la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, apoyó ayer a Fernández Mañueco ante el recurso contra su decisión de ampliar el toque de queda por parte del Gobierno de Sánchez. En Madrid también siguen ampliándose las restricciones.