Casi 20 fugas de Cs desde que Arrimadas cogió el relevo

Marcos de Quinto, Fran Hervías, Toni Cantó o Lorena Roldán o Cambronero son algunas de las bajas

La presidenta de Cs, Inés Arrimadas con los miembros del Comité Permanente
La presidenta de Cs, Inés Arrimadas con los miembros del Comité PermanenteJesús Hellín

Las réplicas del terremoto murciano se siguen dejando notar en el partido naranja. Lo que les podría haber rearmado territorialmente se ha convertido en un Titánica al que aún no han conseguido cerrar las grietas. A pesar de que algunos miembros del partido se mostraban convencidos de que no habría más bajas, éstas se han seguido produciendo. Ayer se sumaba la de uno de los diez diputados del Grupo Cs que lidera Inés Arrimadas en el Congreso quien anunció ayer su baja del partido por la «deriva sanchista» que ha tomado. Se trata del portavoz de Interior en la Cámara Baja, Pablo Cambronero.

Este agente de la Policía Nacional en excedencia, fue portavoz del sindicato policial UFP. Afiliado a Cs desde 2014, licenciado en Derecho era próximo al ex secretario de Organización Fran Hervías, y una de las voces críticas ante la falta de asunción de responsabilidades al considerarla Ejecutiva había cerrado en falso la crisis que sufre. Cambronero deja Cs, pero no el escaño ya que solicitó su admisión al grupo mixto mientras los de Arrimadas exigieron que deje el acta. También ayer el partido naranja anunciaba el procedimiento de expulsión del senador Emilio Argüeso, afín a Hervías, al considerar que maniobraba contra el partido.

Con esta ya son casi veinte las desbandadas que se producen en las filas naranjas después de que la fallida moción de Murcia provocara un terremoto con réplica en Madrid. A ello se le une una OPA hostil lanzada desde el PP para unir al centro derecha «por las bases» después de lograr desactivar la moción murciana.

Acercamiento al PSOE

Ha pasado un año desde que Inés Arrimadas tomara el relevo y las primeras bajas significativas en las filas de Cs llegaron tras los acercamientos de la líder del partido al PSOE. Su negociación con Sánchez para estirar el estado de alarma durante seis meses y el acuerdo para tramitar los Presupuestos Generales -aunque finalmente no saliera como esperaban- impulsó numerosas bajas en el partido.

Las deserciones más conocidas entonces fueron la de la exdiputada Patricia Reyes, el fundador de Cs Xavier Pericay, así como algunas figuras del llamado sector crítico entre los que se encontraban Orlena de Miguel o Saúl Ramírez. También había abandonado el partido el que fuera número dos de la candidatura de Rivera, Marcos de Quinto.

A pesar de todo, la líder de Cs siguió defendiendo su papel de «partido útil» y que había hecho «lo correcto».

Caída en Cataluña

Fue en las elecciones catalanas, cuando el golpe de mando de Arrimadas cambiando a Lorena Roldán, ganadora de las primarias por uno de sus afines, Carlos Carrizosa como cabeza de lista, lo que provocó una nueva fuga, esta vez la de Roldán que se pasó a las filas del PP concurriendo en la lista de Alejandro Fernández.

El hundimiento de Cs en los comicios catalanes enfrentó a los naranjas a nueva crisis convocando a su Ejecutivo de «urgencia» donde, a pesar de que los críticos exigían cambios y ceses la autocrítica se tradujo en que no habían sabido «reilusionar». Arrimadas indicó que la pandemia no le había permitido aún llevar a cabo su proyecto para extender su estructura territorial y aseguró que aún había partido negando cualquier posible fusión con el PP.

Moción en Murcia

Fue entonces cuando desde Cs se puso en marcha la ya fallida «operación Murcia» que propiciaría nuevas bajas. Presentaron una moción de censura con el PSOE y contra el Gobierno del que formaban parte con el PP, lo que hizo que tres diputados naranjas se retractaran pasándose al lado de los populares y denunciando presuntas coacciones. Valle Miguélez, Antonio Sánchez Lorente y Francisco Álvarez fueron tildados de «tránsfugas» y expulsados de Cs tras tomar posesión de sus nuevos cargos de consejero en el Gobierno murciano.

Detrás de la operación de desactivación de la moción estaría el hasta entonces exsenador de Cs, Fran Hervías quien anunciaba su baja del partido, su renuncia a los cargos y se pasaba al PP. Comenzaba así la OPA de los populares para unificar los partidos por las bases.

Después de las críticas internas, Cs celebró una Ejecutiva el pasado lunes donde solo se modificó la estructura de la comisión permanente ampliándola a 16 miembros y diluyendo a José María Espejo y Carlos Cuadro en unas secretarías tras su renuncia como vicesecretarios. Esto propició la dimisión del hasta entonces coordinador del partido en Valencia, Toni Cantó. Había pedido dimisiones en bloque y criticó al partido por haber hecho el «ridículo» con la moción. Además, apuntó a Ignacio Aguado como máximo responsable de la crisis en Madrid. Ese día se dieron de baja dos diputados de Melilla y seis miembros de Álava que se fueron al PP.

Un día después dejaban Cs dos diputados de la Asamblea de Madrid: Marta Marbán y Sergio Brabezo, quien denunció presiones para firmar una moción de censura contra Díaz Ayuso.

En Barcelona o Tarragona temen bajas de concejales.