El crimen de Carriegas: «Del caso de mi padre no hay nada en los expedientes»

Modesto Carriegas fue secuestrado y asesinado por ETA en 1979. En «García» su hijo novela el dolor sufrido por ambos: la víctimas y sus familiares como una forma de combatir con la palabra ese olvido

Rafael Carriegas con el libro "García", su forma de combatir el olvido y recordar el sufrimiento de los secuestros y asesinatos de la banda terrorista
Rafael Carriegas con el libro "García", su forma de combatir el olvido y recordar el sufrimiento de los secuestros y asesinatos de la banda terrorista FOTO: Carriegas

El de Modesto Carriegas es uno de los más de 300 asesinatos sin pistas, sin arma reconocida, sin autores condenados. Su familia lo desconoce todo.

Fue en 1979. Modesto se había presentado en las elecciones generales por la Unión Foral del País Vasco, un partido asociado a Alianza Popular en Baracaldo (Vizcaya). Estaba casado, tenía cinco hijos y era el director de una sucursal del Banco Hispano Americano. El 27 de enero fue víctima de un atraco. Cuatro etarras entraron en el banco y se apoderaron de diez millones de pesetas. Con el fin de que los empleados retrasaran la denuncia del robo, secuestraron a Carriegas como rehén. Los atracadores le condujeron hasta la estación de Baracaldo y tomaron con él un tren hasta Bilbao, donde le liberaron en un bar, tras advertirle que permaneciera allí hasta las nueve de la mañana y regresara después a la sucursal.

Modesto Carriegas, asesinado en 1989 junto a su hijo Rafael quien hoy ha escrito el libro "García"
Modesto Carriegas, asesinado en 1989 junto a su hijo Rafael quien hoy ha escrito el libro "García" FOTO: Carriegas

Cuatro disparos sin autor

Ocho meses después, recién cumplidos los 47 años, ETA le espera en el portal de su casa. Al bajar las escaleras, junto al ascensor dos etarras dispararon en cuatro ocasiones con una pistola de la que solo saben que tenía un calibre de 9 mm parabélum. Nadie presenció los hechos y su mujer pudo escuchar con nitidez los cuatro disparos desde casa.

Su hijo, Rafael Carreigas, ha escrito «García» (Rubric), un libro novelado en el que hace una reflexión profunda de las personas secuestradas. Con ello quiere dejar constancia de la verdad que ha ocurrido en todos estos años en el País Vasco. Con este libro trata de concienciar a las nuevas generaciones. “Ya escribí hace catorce años un libro dedicado a mi padre, que regalé a mi entorno y que dediqué especialmente a mi madre. Pero con «García», el objetivo final es que perdure el recuerdo. El libro lo dedica a José Sagredo García y a todas las personas extorsionadas y familias olvidadas todos estos años. “Intento combatir con la palabra, y este libro, ese olvido”.

Su historia es un crimen sin resolver y asegura que de la instrucción del caso “no sabenos absolutamente nada”.

Para Carriegas, la misión del Parlamento Europeo interesándose por estos crímenes sin resolver le ha parecido «positivo». Asegura que «todo parece poco, y todo parece tarde» porque, advierte de que el Parlamento Europeo no es una institución nueva. «Que hayan invertido tiempo y energía en provocar una especie de cambio y de crisis, es siempre bienvenido», destaca. Aunque, en su caso, asegura que «tengo cierto grado de pesimismo. Han pasado tantos años que me parece dificilísimo que se pueda lograr». Pero, se fija más en «el gesto» que insiste que constituye un paso positivo.

Carriegas está convencido de que los crímenes no resueltos «solo se esclarecerán si alguien se delata o colabora. Porque, en el caso de mi padre, en los expedientes no hay nada».

¿Asesinos en las instituciones?

Carriegas está convencido de que los crímenes no resueltos “solo se esclarecerán si alguien se delata o colabora. Porque, en el caso de mi padre, en los expedientes no hay nada”.

Sin embargo, “no tengo ninguna duda” de que los asesinos de su padre hoy pueden estar sentados en las instituciones. “Creo que con este tipo de gente todo es posible. Y con el amparo y el apoyo que se les ha prestado no tengo ninguna duda. Si no está en las instituciones estará dando clases en la universidad o en toda esta suerte de apoyos que el nacionalismo siempre ha vehiculizado para lograr que esa gente tenga un final feliz frente a lo que realmente merecían que era pasar por la justicia y pagar por lo que han hecho”.

Recuerda que, en aquella época, cuando asesinaron a su padre, “era frecuente que las viudas escribieran un artículo en el periódico con eso de «yo os perdono», y mi madre lo hizo en su condición de católica. Pues, dos o tres días después de aquello, mi madre recibió una carta de ETA diciendo que la iban a matar si no se marchaba del País Vasco de manera inmediata.

Garriegas recuerda que el asesinato de su padre les cambió la vida. “Somos una familia de Bilbao, y esos kilómetros hasta Baracaldo significaban muchísimos. Nos habíamos traslado a vivir a ese municipio por mi padre, pero tras su asesinato nos volvimos a Bilbao. Mi madre tuvo que capear como pudo, la mayor tenía 18 años y el más pequeño 4. Todo lo que supone con escasez y dificultades sociales, aunque nunca llegamos a tener penurias”.

Sobre los acercamientos de presos a prisiones del País Vasco o cercanas, Carriegas considera que “debería haber una política que tiene que tener muy claro las condiciones en las que se gestiona esta cuestión. En este país, y en todos, tienen que ver con una estrategia de beneficios penitenciarios en función de las características de los presos. Y estas personas, no solo no se arrepienten, sino que no tienen una manifiesta intención de asumir el daño causado, de sentir que el hecho ha sido horroroso. Pero eso no ocurre ni de lejos: ni en los que se están acercando, ni en los representantes pasados. Todos parecen estar dispuestos a que si cambian las tornas volverán a hacer lo que hicieron. Me parece desafortunado”.

El hijo de Modesto Carriegas asegura que “jamás, en ningún caso, se debía haber trasladado ninguna competencia como la de prisiones a un partido como el PNV” porque, advierte, “es un partido que ha sido cómplice y ha mantenido una empatía y apoyo al terrorismo durante años del terrorismo y no hay más que leer las cosas que han dicho y las que han hecho. Jamás debería dárselas esa competencia.

Concejal para rendir homenaje

Años después Rafael Carriegas fue concejal del pueblo en el que asesinaron a su padre. “Yo tengo en un pedestal a mi padre, toda en mi vida he estado en política, pasando grandes penalidades, para intentar homenajearle. Estuve escoltado durante 14 años y el miedo se lo dejaba a los escoltas, porque no puedes vivir permanentemente así”. Asegura que su padre “era un gran hombre, mucha gente de Baracaldo le conocía y hablan de él como una persona buena; y así era”.

Critica que a EH Bildu se le esté tratando de “blanquear” convirtiéndole en un partido de “Estado”. “A Bildu hay que evaluarla cada día, en los pueblos pequeños, en las acciones diarias en las que achican el espacio a todos los que no piensan como ellos” y subraya que, “cuando alguien vota a Bildu, éticamente tiene que hacer una reflexión: hace su política en base a la presión y la opresión a los demás”.