Seguridad

Interior activará la «campaña de verano» contra la amenaza yihadista

El levantamiento de restricciones y mayor afluencia de turistas, aconsejan las medidas

Un agente de la Policía Nacional en funciones de vigilancia en la estación del AVE en Atocha (Madrid)
Un agente de la Policía Nacional en funciones de vigilancia en la estación del AVE en Atocha (Madrid)Cristina Bejarano

El progresivo levantamiento de las restricciones que la pandemia del coronavirus aconsejó adoptar y la mayor afluencia a las zonas turísticas, va a obligar a adoptar las medidas habituales durante los veranos para evitar atentados yihadistas y reforzar la seguridad en general.

Según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas, ya se están realizando previsiones para el reforzamiento de la vigilancia en aquellos lugares de mayor afluencia de turistas, o acontecimientos que reúnan a gran número de personas, objetivos llamados «blandos» por los yihadistas. La experiencia demuestra que, siempre que pueden, los terroristas atacan grandes concentraciones y en fechas muy determinadas, como las Navidades o, en la época estival, los espacios turísticos.

La repercusión internacional de este tipo de atentados, por cometerse normalmente en occidente, es mucho mayor que los perpetran a diario en las zonas en la que tienen un cierto despliegue. España, en cualquier caso, mantiene el nivel 4 de alerta antiterrorista, uno de los mayores y no hay previsión de que lo baje, ya que la amenaza yihadista es un fenómeno en crecimiento.

En 2019, fueron desplegados un total de 40.000 agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil en nueve comunidades autónomas dentro de la «Operación Verano», con el fin de reforzar la vigilancia en puntos estratégicos para el turismo. Se desconoce aún la cifra que se implementará este año. La afluencia de visitantes no va a ser tan grande como en otras ocasiones, lo que no implica que el peligro sea menor.

Entre los lugares objeto de especial vigilancia figuran estaciones, puertos, hoteles, playas y campings . Ante todo, se trata de evitar ataques del terrorismo yihadista. El plan de ese año, en el que se delimitaban las zonas de actuación, se señalaba que el objetivo principal era «potenciar las actuaciones para la obtención de información en prevención de actos terroristas», con especial atención a la amenaza yihadista, así como «reforzar las medidas de seguridad en espectáculos y acontecimientos que supongan grandes concentraciones de masas». Este verano, el aforo a esas concentraciones estará limitado, pero el plan, según las citadas fuentes, no diferirá mucho.

Entre las medidas operativas se contemplaban «una serie de lugares e instalaciones merecedores de medidas preventivas singulares dirigidas a reducir los riesgos y a proporcionar una mayor protección a la ciudadanía».

Entre las medidas a adoptar y que se repetirán, figuraban «una presencia policial permanente en las zonas de alta concentración turística que carecen de ella fuera de la temporada veraniega».

Uno de los aspectos importantes para que los planes salgan adelante es la interacción con el sector turístico, por lo que se mantendrán los contactos y reuniones de las Fuerzas de Seguridad con los responsables de los alojamientos turísticos «al objeto de resaltar la importancia de su colaboración para el mantenimiento de la seguridad ciudadana» y que puedan avisar de cualquier incidencia.

Mayor radicalización de los terroristas

Las medidas de confinamiento que se han articulado durante la pandemia han afectado también a los terroristas, que han visto, como el resto de los ciudadanos, limitada su capacidad de movimiento. Las largas estancias en los domicilios, delante del ordenador o el teléfono, han propiciado un mayor consumo de propaganda yihadista, lo que ha generado, según expertos consultados por este periódico, una considerable radicalización. El Estado Islámico (Daesh, Isis) bombardea continuamente, con mensajes y vídeos, a los potenciales actores, «lobos», solitarios, para que pasen a la acción. El cierre de fronteras y el control exhaustivo de los que podían atravesarlas, ha provocado, asimismo, que potenciales «retornados» no pudieran emprender el camino de regreso a sus países de origen, con el fin de continuar con su «yihad». El progresivo levantamiento de las restricciones conlleva, por ello, una intensificación de la amenaza yihadista, agregan.