Vox forzará el adelanto electoral en Andalucía

Punto de inflexión en la legislatura de Sánchez. La tensión por las urnas dinamitará la coalición de Gobierno y diluirá la «mesa» en Cataluña

Vox forzará el adelanto electoral en Andalucía. El Gobierno andaluz, que preside Juan Manuel Moreno, asume ya internamente la prórroga de los Presupuestos por el bloqueo que quiere imponer la marca que preside Santiago Abascal.

Aun sin Presupuestos, el Gobierno andaluz intentará estirar los tiempos. «Todo lo que podamos», corrigen desde la coalición de Gobierno, aunque la realidad es que habrá que ver si llegan a verano, y, en el mejor de los casos, las elecciones serán en octubre. Los anteriores comicios se celebraron el 2 de diciembre de 2018 y trajeron el cambio de ciclo a Andalucía al poner fin a las cuatro décadas de Gobierno del Partido Socialista.

Las encuestas sonríen al PP andaluz, pero el presidente de la Junta se ha mantenido hasta ahora firme en la idea de que su voluntad es agotar la Legislatura porque teme que las elecciones entierren la coalición con Ciudadanos (Cs) y le coloquen en manos de Vox.

A diferencia de lo que ocurrió en Madrid, este Gobierno de coalición sí funciona. Moreno tiene una relación equilibrada con su vicepresidente, Juan Marín, de los naranjas, y es la presión de Vox la que está poniendo piedras al Gobierno del cambio.

Vox echa cuentas de lo que ha podido sumar con su oposición a las restricciones de la pandemia y de haber observado los toros desde la barrera, sin responsabilidades de gobierno, y cree que cuanto antes haga caja en las urnas más margen tendrá de apretar al fututo Gobierno, que seguirá presidiendo el PP, según confirman hasta ahora todos los sondeos.

Por el lado contrario, el equipo de Moreno vio la jugada de Vox y está intentando estirar todo lo posible la Legislatura, cumplir con su compromiso de agotarla, y dejar tiempo a ver si se nota más la recuperación y la vuelta a la normalidad en una comunidad autónoma muy dependiente de la actividad turística. Pero Vox bloquea, la posibilidad del histórico pacto presupuestario con el PSOE se aleja, y, en pleno debate del estado de la comunidad, desde ese equipo de Gobierno admiten ya que «no habrá Presupuestos, los prorrogaremos y aguantaremos todo lo que se pueda». ¿Hasta después del verano?» ”Lo intentaremos. Depende de si nos bloquean los decretos y las leyes fundamentales».

Esto coloca a Vox como agente motor de los tiempos de un tablero político en el que las elecciones andaluzas impondrán un punto de inflexión en la Legislatura nacional. Serán unas elecciones decisivas y como tal las plantean ya en los cuarteles generales de todos los partidos nacionales.

El PP andaluz lleva meses resistiéndose a las maniobras de Génova para forzar ese adelanto electoral porque en la cúpula popular regional entendían que cuanto antes se diera el golpe desestabilizador al PSOE andaluz y, en consecuencia, al de Pedro Sánchez, mejor para los intereses de Pablo Casado. Moreno no se mueve por los intereses de las siglas nacionales de su partido, pero sí tendrá que reaccionar si su proyecto de gobierno queda sometido al muro que imponga Vox en el Parlamento andaluz.

Los efectos de las elecciones andaluzas en la estabilidad de la Legislatura de Sánchez son anteriores a que se cuenten los votos en las urnas y se pueda confirmar una derrota socialista, que en tiempo y forma tendría un efecto todavía más arrollador de lo que supuso para el PSOE el batacazo en las elecciones autonómicas de Madrid del pasado mes de mayo.

La confirmación de elecciones en Andalucía impondrá la ruptura formal de la coalición de gobierno. Unidas Podemos no puede concurrir a estos comicios, dentro de su debilidad estructural territorial, como socio dócil de Sánchez en Moncloa, y habrá que ver cómo hace su cuota de ministros en el Gobierno para convertir en compatible lo que a todas luces es incompatible, es decir, seguir en un Gabinete, sometido a las directrices de Bruselas por el procedimiento de desembolso de los fondos, y, al mismo tiempo, ejercer el liderazgo de la izquierda a la izquierda del PSOE. Especialmente incompatible es la dualidad de funciones en la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.

Las elecciones en Andalucía también condicionan la negociación de la «mesa» bilateral con la Generalitat. El Gobierno de Sánchez pierde espacio para hacer guiños a ERC en financiación, competencias y demás aspectos de la llamada «realidad catalana» cuando se juega su futuro en Andalucía, donde el votante socialista es tan españolista como el popular y tiene un profundo rechazo al independentismo.

Para la derecha, las elecciones andaluzas también son un importante termómetro. Ciudadanos corre el riesgo de seguir el mismo camino que en Madrid, dejar de ser una opción decisiva para formar gobierno. Y en Génova hay quien ha llegado a soñar con la posibilidad de que el gobierno de la Junta obligue a Moreno a entenderse con Vox, incluso abriendo camino con un acuerdo que blanquee a los «verdes» ante lo que pueda hacer o necesitar en el futuro Casado para llegar a La Moncloa.

El presidente andaluz se ha resistido a caer en esa «trampa», pero el momento decisivo se aproxima y la confirmación de que no habrá Presupuesto para 2022 cambia por completo el escenario.

«Los andaluces nos miran a todos y juzgan quién es útil y quién no lo es cuando no estamos jugando la recuperación», defendió ayer en su discurso sobre el estado de la comunidad. El Presupuesto de 2022 se aprobará la próxima semana en el Consejo de Gobierno, y Moreno lo sitúa como pieza clave en el proceso de recuperación. El 3 de noviembre llegarán las cuentas al Parlamento andaluz.

De manera que si se cumplen los pronósticos, las próximas elecciones andaluzas, y la confirmación de la continuidad del PP al frente del gobierno de San Telmo, supondrán la consagración de Moreno como referente territorial dentro del PP. Y al igual que ocurrió con Ayuso, supondrá otro impulso para Casado en su camino hacia La Moncloa.