Crisis

El PP dará paso a una candidatura única y a una gestora con cuota de todos los barones

Casado decidirá su futuro tras escuchar hoy la opinión de los dirigentes territoriales que no se cierran a que vaya en la lista de Feijóo

El futuro del PP
El futuro del PPAlberto R. RoldánLa Razón

Los barones del PP le presentarán hoy a Pablo Casado su acuerdo para poner en marcha una comisión organizadora, o una gestora, del congreso extraordinario, que quieren que se celebre cuanto antes. La idea es que haya una candidatura única, liderada por Alberto Núñez Feijóo, y en la que, si llega el caso, no cierran la puerta a que en ella se integre incluso Pablo Casado. Fuentes del entorno del líder popular confirmaron anoche que su intención era escuchar hoy la propuesta de los barones, y, en función de eso, «decidir su futuro».

El poder territorial activó ayer todos sus mecanismos para frenar la última iniciativa de Casado y de su secretario general, Teodoro García Egea, para contener la presión de los barones con una candidatura alternativa a la de Alberto Núñez Feijóo, y confiando en que el nuevo poder provincial les respaldase.

Pero Casado y Egea han fallado en el cálculo sobre los apoyos que han creído tener para contener la actuación del poder autonómico, liderado por el presidente gallego, para poner punto y final a la actual etapa. No les han salido las cuentas sobre el control que tenían de la Junta Directiva Nacional, ni tampoco les ha servido la renovación de las estructuras provinciales para utilizarlas como escudo en el caso de que, como ha ocurrido, hubiera una rebelión de las estructuras autonómicas.

Este lunes por la noche todavía confiaban en poder meter hoy presión al poder territorial con esa decisión de presentar su candidatura al congreso, pero las deserciones en bloque dejaron a Casado sin más margen de maniobra que anunciar oficialmente que el martes llevará a la Junta Directiva Nacional la celebración del XX Congreso Nacional, que tendrá carácter extraordinario. Génova no confirmó oficialmente, sin embargo, la dimisión del secretario general, Teodoro García Egea.

Para entonces ya les había abandonado hasta su grupo parlamentario, tenían bajas dentro de su comité de dirección y las bases también se empezaron a mover a favor de Feijóo. En el partido siempre han tenido clara la máxima, ya ocurría en tiempos de Mariano Rajoy, de que en cuanto Feijóo hiciera un mínimo gesto de querer tomar las riendas de la organización, ésta se pondría detrás, como se ha visto en esta crisis.

En el PP se impuso ayer la sensación de que se abría un nuevo tiempo, y esto hizo que algunos de los que destacaban por estar en el bando de los más fieles a Casado se movieran de silla para recolocarse y acercarse al presunto «caballo» ganador. Hasta el presidente de Murcia, Fernando López Miras, se unió a las voces que reclamaron un congreso extraordinario. Ante su convocatoria el martes que viene, lo más urgente para gestionar la transición es fijar la composición de la comisión o gestora que dirija el partido hasta el congreso. Desde las baronías plantean que lo lógico es que en ella haya representación de todo el poder territorial.

Feijóo no ha anunciado aún formalmente que se presentará, pero en la sombra ya está empezándose a diseñar el plan para llegar a un cónclave de unidad, sin primarias, y de ejecución rápida. Feijóo se encuentra con un partido que, salvo en las baronías con mando en plaza, está hecho a la medida del PP de Casado. Su dirección dio la vuelta al sistema habitual de congresos para adelantar sobre los regionales los provinciales, y tomar, de esta manera, el control de esas estructuras. También tenían prácticamente culminada la renovación regional, pero ni siquiera esto ha hecho de muro de contención del huracán que se ha llevado por delante el proyecto de Casado.

En este escenario, los barones cuentan con que Isabel Díaz Ayuso se mantenga en Madrid, y opte a presidir el partido regional. Pero aunque la urgencia es contener la crisis interna, y recuperar una imagen de estabilidad, no están ciegos ante la sombra de la investigación abierta por la Fiscalía, que dirige Dolores Delgado, sobre los contratos a familiares de la presidenta, y la posibilidad de que este tema «engorde» y obligue al presidente del partido, que salga del congreso, a tomar decisiones impopulares, que hoy se evitan a toda costa.

El reproche interno a Casado y su equipo tiene como principal foco, precisamente, la gestión del choque con Ayuso, las informaciones sobre el presunto espionaje a compañeros, y que se la haya tachado de corrupta en público, abriéndosele un expediente para cerrarlo al día siguiente.

Los cuadros territoriales reclaman seriedad, y que se active cuanto antes un programa para desarmar a Vox que permita al partido recuperar la confianza. Este mismo partido, hace un mes, se veía en condiciones de arrollar al PSOE en Castilla y León y en Andalucía, y celebrar en julio un congreso de aclamación de Pablo Casado.

En esta nueva etapa también pesarán las informaciones que puedan seguir apareciendo sobre la circulación de dossieres internos, y que han llevado a que el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, haya adelantado su decisión de dejar la portavocía nacional del PPpara centrarse en su puesto en el Ayuntamiento. La oposición consiguió ayer sacar adelante la comisión de investigación sobre el presunto espionaje a Ayuso. Esto coloca en una situación incómoda al alcalde, aunque él haya estado al margen de las presuntas gestiones realizadas por Ángel Carromero, peón de la dirección nacional del partido y que presentó su dimisión.

Con la tormenta en el principal partido de la oposición en plena descarga, los socios del Gobierno cada vez ven con más temor la posibilidad de que Pedro Sánchez quiera dar un golpe de mano y convoque elecciones antes del verano.