Opinión

¿Hasta cuándo Majestad?

De nada sirvieron los insultos, las amenazas y el acoso sufrido

Iñaki Zaragüeta

Su Majestad Felipe VI, acompañado de Doña Letizia, presidirá en la explanada de El Escorial el gran acto fúnebre ante la presencia de las máximas autoridades del Estado: Gobierno, Congreso, Senado, Poder judicial, generales, formaciones de los tres Ejércitos y la flor y nata de la sociedad civil…, que rendirán máximos honores a quien reinó durante 39 años. No pudo vivir en España porque no tiene dónde vivir, pero sin duda será enterrado en el Real Monasterio.

¿Cuándo se producirá esa visita? ¿será la segunda? ¿la undécima? ¿pronto? ¿dentro de diez años? ¿de veinte? Da igual. No vendrá enfermo. Eso sí, lo hará después de haber frivolizado su aparición el pasado fin de semana y sabe Dios cuántas más, porque se le ha negado contemplarla como una visita del padre a su hijo. La hemos frivolizado nosotros. Tanto, que parece un despropósito. No lo han hecho ni Juan Carlos, ni Felipe. ¿Qué sentido tiene que el Gobierno esté impidiendo la normalización de la presencia del Rey Juan Carlos I en España en vida cuando será inevitable contemplar el escenario descrito anteriormente? Entonces no será discreto, como pretende Pedro Sánchez y su Ejecutivo. Todo lo contrario. Lo hará ante millones de españoles presenciales o por la pantalla. Un homenaje a quien será eterno en la Historia de nuestro nación. Tras estas líneas, vienen a la memoria una de las coplas de Jorque Manrique por la muerte de su padre: Este mundo es el camino/para el otro que es morada/sin pesar/más si cumple tener buen tino/para andar esta jornada/sin errar. Partimos cuando nacemos/ andamos mientras vivimos/y llegamos/al tiempo que fenecemos/así que cuando morimos, descansamos. Espero que, antes, el Rey Juan Carlos I regrese muchas veces y ojalá que, también antes, mi premonición salte hecha añicos y resida aquí, donde merece. Así es la vida.