Andalucía

Sánchez se baja de la campaña andaluza para proteger su imagen

Coincidirá hoy con el candidato del PP en un acto como presidente del Gobierno y ya no volverá hasta el cierre. Moncloa empieza a trabajar ya en administrar la debacle

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Palacio de la Moncloa
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Palacio de la Moncloa FOTO: Alberto Ortega Europa Press

Pedro Sánchez estará hoy de nuevo en Andalucía para participar en la celebración del Digital Enterprise Show (DES) en calidad de presidente del Gobierno. En este foro tecnológico coincidirá con el presidente de la Junta de Andalucía en funciones y candidato del PP, Juan Manuel Moreno. Y al líder socialista no se le espera más por la campaña hasta el día del cierre. En las últimas elecciones autonómicas gallegas, por ejemplo, siguió el mismo modelo, en la última semana, y viendo que sus incursiones previas no mejoraban las tendencias a favor del candidato socialista, también se borró del «cuadro».

Los principales actores políticos de estas elecciones coinciden en el análisis de que este domingo se medirá la fortaleza del nuevo Gobierno de Juan Manuel Moreno, porque no hay otra alternativa de gobierno a la que él representa: es decir, que lo que está en juego es si alcanza la mayoría suficiente como para no estar sometido a las condiciones que quiere ponerle Vox. También será una noche electoral que actuará de «termómetro» del alcance de la «debacle» socialista y, por derivada, de la crisis de este partido en Andalucía y a nivel nacional. Su salvación está en el resultado de Vox.

Las encuestas también coinciden en apuntar que estos comicios pueden ser la señal definitiva de la extinción de Ciudadanos (Cs). Y la última incógnita, de consecuencias nacionales, es el resultado que obtenga Vox. Los sondeos invalidan el efecto de Macarena Olona en la campaña. Hasta ahora, Vox ha ido mejorando resultados en cada una de las elecciones a las que se ha presentado. Pero en estas andaluzas el partido de Santiago Abascal elevó las expectativas, y ahora, si los resultados no son tan deslumbrantes como se esperaba, el 19-J tendrá un efecto rebote sobre la influencia de Vox en el tablero nacional que va más allá de su capacidad de condicionar el gobierno de la Junta.

El 19-J puede abrirles un debate interno sobre si es mejor estar en la oposición o en el gobierno; al PSOE le puede resultar más difícil meter miedo con Vox de cara al futuro; y el «efecto Feijóo» puede quedar avalado o perder potencia.

De momento, la campaña no ha servido para revertir las tendencias apuntadas desde hace semanas y en Moncloa buscan la manera de proteger lo más posible la imagen del presidente del Gobierno del desastre electoral que anticipan los sondeos. Oficialmente se justifica en problemas de agenda que el presidente del Gobierno no tenga más actividad electoral en Andalucía. Pero la realidad es que en el Gobierno trabajan ya más en el día después de las elecciones que en la estrategia de campaña, una vez que han asumido que el resultado será malo y les obligará a hacer cambios para afrontar las siguientes elecciones autonómicas y municipales.

Por más que Moncloa intente proteger a Sánchez del resultado, la lectura de la noche electoral le implicará personalmente. No sólo en clave externa, sino también en el análisis que hagan de puertas adentro de la situación en la que se coloca el partido en el caso de que se confirmen los malos pronósticos demoscópicos.

El 19-J queda en manos de la abstención y de lo que hagan los 200.000 indecisos que han detectado los estudios. De esta bolsa, aproximadamente la mitad no irán a votar, por lo que las urnas pueden quedar marcadas por lo que en esta recta final de la campaña decidan hacer sólo cien mil electores.

Principalmente a ellos irán destinados los mensajes de todos los partidos. La campaña de los populares no cambiará de tercio de aquí al viernes. Gestión y poca ideología. Evitar charcos y no entrar en confrontaciones que perturben la imagen de un candidato que está consiguiendo coger voto a izquierda y derecha, según confirman las encuestas. Ni el PSOE ni Vox han encontrado un punto débil por donde morderle sin riesgo a que el encontronazo se volviera contra ellos. El principal riesgo del candidato popular no está en la oposición, sino en que su propio electorado se confíe.