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Navantia y Lockheed Martin dotarán al submarino S-81 de mejores sónares

La capacidad de escucha del S-80 es uno de los aspectos que más se potencia en los nuevos submarinos respecto a sus predecesores, los S-70, tras el sistema de combate integrado y el AIP.

El submarino S-81 Isaac Peral realiza por primera vez navegación en superficie en la bahía de Cartagena
El submarino S-81 Isaac Peral realiza por primera vez navegación en superficie en la bahía de CartagenaMarcial GuillénAgencia EFE

La española Navantia y la estadounidense Lockheed Martin están ya trabajando para incorporar una serie de mejoras en los sistemas de sónares del submarino S-81 Isaac Peral de la Armada, con el objetivo de mejorar su sostenimiento durante su ciclo de vida.

Estas modificaciones, que cuentan con el visto bueno del Ministerio de Defensa, se están efectuando durante la actual varada del submarino en el dique seco de Navantia, en el marco de su proceso de pruebas, e implicarán un ajuste en la planificación de los próximos hitos del programa. Este ajuste no afectará a la entrega del submarino a la Armada prevista, según el calendario actual, entre marzo y abril del próximo año.

Navantia ha decidido implementar estas mejoras en la actual varada, en lugar de hacerlas en los periodos de mantenimiento previstos tras la entrega, con el objetivo de comprobar su efectividad durante las pruebas de puerto y de mar antes de la entrega del buque.

Las pruebas de puerto y de mar del S-81 se componen de un exhaustivo calendario de revisiones y tests de todos los sistemas del submarino, con el fin de garantizar y optimizar su funcionamiento en todos los escenarios y conforme a los exigentes procedimientos de ingeniería de sistemas adoptados para este programa.

Primeras inmersiones a partir de octubre

El submarino Isaac Peral inició sus pruebas de mar a principios de julio con las tres primeras salidas a mar abierto en aguas de la bahía de Cartagena. Justo después comenzó su segunda varada programada. A lo largo de los meses de junio, julio y agosto, el buque ha estado fuera del agua y los técnicos de Navantia han hecho ajustes y nuevas pruebas a bordo.

Tras esta varada, en octubre continuarán las pruebas de mar. En esta segunda fase, el submarino hará las primeras inmersiones. Primero se sumergirá en estático a cota periscópica. Poco a poco aumentará el grado de exigencia de las inmersiones, a la vez que se comprueba el correcto funcionamiento de los equipos y sistemas. Esta etapa culminará con la inmersión a máxima profundidad, el último test de calado del submarino antes de su entrega a la Armada, prevista en la primavera del próximo año.

Conjunto de sonares

La capacidad de escucha del S-80 es uno de los aspectos que más se potencia en los nuevos submarinos respecto a sus predecesores, los S-70, tras el sistema de combate integrado y el AIP. Los oídos del buque están formados por un conjunto de sónares suministrados por las compañías Lockheed Martin y SAES. El sonar es el sensor más importante de un submarino, ya que permite la detección, el seguimiento y el ataque al enemigo, además de servir de apoyo a la seguridad en la navegación y resultar vital en las maniobras de subida a profundidad periscópica. Estos equipos de detección incluyen el sonar de casco, el de flanco, el de detección de obstáculos y minas y uno más remolcado.

Lockheed Martin ha desarrollado el sonar cilíndrico de casco (principal sensor acústico pasivo para operaciones en inmersión); el sonar de flanco de barrido lateral; el telémetro sonar pasivo (PRS), que es un sonar para localización y medición de distancias de forma pasiva; el sonar de navegación, para la detección de obstáculos y minas, y el interceptador sonar, para la detección de emisiones sonar.

Por su parte, SAES se ha encargado del desarrollo de dos sistemas de sensores acústicos: el sonar remolcado (variante mejorada de su sonar de largo alcance para submarinos Solarsub) y el sistema de supervisión de ruidos propios y de vibraciones ONMS, concebido para detectar la cavitación y otras potenciales indiscreciones acústicas, además de la cancelación de ruidos propios, sobre todo por el sonar de flanco.