Negociación

El PSOE acusa el retraso del pacto para el CGPJ: «Nos saca del carril»

El modelo de elección de vocales y los perfiles despolitizados ralentizan el acuerdo

Pedro Sánchez visita las fosas comunes en el cementerio del Carmen de Valladolid
Pedro Sánchez visita las fosas comunes en el cementerio del Carmen de ValladolidFernando Calvo

El acuerdo sobre el Consejo General del Poder Judicial comienza a dilatarse más de lo deseable para el Gobierno. «Está hecho», aseguran a este diario fuentes socialistas, que no ocultan las suspicacias que les genera la tardanza en materializarse. Las sensaciones después de la reunión, hace ya dos semanas, entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo en Moncloa fueron positivas y mientras transcurre la negociación se siguen trasmitiendo señales de optimismo. «Vamos avanzando, cada día un paso más», aseguran fuentes conocedoras de las conversaciones.

En Moncloa miden cada movimiento y han impuesto el hermetismo más absoluto, porque no quieren poner en riesgo el desenlace de un pacto que ha llevado casi cuatro años cerrar. No quieren que se les acuse de ser quienes lo dinamitan en la recta final, pero, al mismo tiempo, reconocen que la dilación de los tiempos les está pasando factura, porque les deja fuera de juego. «Nos saca del carril», reconocen las fuentes consultadas, que lamentan que este «último intento» por llegar a un acuerdo ha interrumpido la estrategia de desgaste al líder del PP que habían emprendido con cierto éxito en las últimas semanas.

Ahora, el clima de negociación ha obligado a darse una tregua. La mejor muestra de las maneras con que se dirige Sánchez hacia Feijóo fue su cara a cara en el Senado, donde el presidente rectificó la dureza de los ataques dedicados en su primer rifirrafe de septiembre y optó por un tono irónico, aunque con carga de profundidad. En los actos de partido, el guion no cambia. Sánchez evita una ofensiva directa contra el PP y se limita a exhibir sus contradicciones o a pedirles que se retraten, saliendo de la «ambigüedad calculada» que mantienen sobre ciertos aspectos como los impuestos o la política energética del Gobierno, que ha dado el salto a Bruselas. En Moncloa asumen que, en caso de que se acabe cerrando finalmente el acuerdo del CGPJ, esto también supondrá un menoscabo en su estrategia de minar la credibilidad de Feijóo, afeándole su falta de moderación y de pactos de Estado.

Hasta ahora en el Ejecutivo reconocían que el cambio en el liderazgo del PP no había supuesto una mejora respecto a su relación con el principal partido de la oposición, que mantiene una estrategia de «tierra quemada» aquí y en Europa. «Feijóo ha ido a Bruselas a hablar mal de España», se quejaban la semana pasada fuentes socialistas, acusándole de mentir con datos sobre la inflación. En este sentido, en el partido no quieren perder el «marco» que habían conseguido instalar con los impuestos y la política energética, a los que el PP se había opuesto y sobre los que la Comisión Europea se ha posicionado favorablemente. «Tenemos que seguir incidiendo en esto», señalan, como una suerte de goteo de ataques de baja intensidad que acaben minando la imagen del líder del PP.

Los perfiles y el modelo

Sin embargo, mientras se mantienen vivos los canales de comunicación, el Gobierno ha rebajado el tono. Las cuestiones que están retrasando el acuerdo son encontrar perfiles sin vínculos políticos y el modelo de elección de los vocales. Sobre esta concreta cuestión se busca una solución intermedia, a caballo entre el informe que pueda emitir el propio CGPJ –que tendrá mayoría progresista y se daría así peso a los jueces en la elección– pero sin que tenga carácter vinculante, como pide el Gobierno. en Moncloa son conscientes de que tienen que darle una «pista de aterrizaje» a Feijóo para que pueda justificar el pacto a nivel interno, sobre todo con el ala más dura de su partido que presiona para que no se concrete. Los populares han modulado sus posiciones sobre la reforma legal y el Ejecutivo se abre al informe siempre que no sea vinculante. Ahora, quedan por cerrar los nombres.