De Toledo a Ucrania: “No tenemos otra salida más que ganar la guerra”

64 civiles ucranianos sin experiencia militar apuran sus últimos días de entrenamiento en España para luchar contra Rusia: “Estamos yendo a por todas”, aseguran

En el campo de maniobras de los Alijares, en Toledo, se entremezcla el sonido de ráfagas de disparos con gritos en español y ucraniano. Es la banda sonora que retumba alrededor de la Academia de Infantería desde hace varias semanas, cuando el Ejército de Tierra comenzó a entrenar a un nuevo grupo de militares de Ucrania para hacer frente a la invasión rusa y defender su territorio. Son realmente 64 civiles sin experiencia militar, pero, al menos a moral, nadie les gana: «Estamos yendo a por todas», decían hace unos días. Y en breve lo comprobarán, porque la próxima semana finaliza su formación y volverán a su país... a luchar.

En ese grupo hay perfiles variados: algunos tienen estudios superiores y otros solo los básicos; varios son de Kyiv y otros de diferentes regiones de Ucrania... Pero comparten dos aspectos claves: ninguno tenía formación militar previa y su único objetivo es poder recuperar su país, porque tienen allí a su familia y amigos, por lo que están motivados para volver cuanto antes y conseguir su liberación. Esa motivación la certifica el comandante ucraniano responsable del grupo con un «sí» tajante.

La media de edad de estos alumnos es de 34 años y aunque han vivido en zona de combate y han sufrido lo que es, ninguno era militar. De ahí que su instrucción se centrase en los aspectos básicos y haya sido una especie de “mili” para todos ellos.

Misión de la UE

Desde el día 1, esta formación que España arrancó en solitario se ha integrado en la nueva Misión de Asistencia Militar de la UE a Ucrania (EUMAM UA), que cuenta en la capital castellanomanchega con el denominado «Toledo Training Command», uno de los tres centros de adiestramiento que hay en Europa (los otros están en Polonia y Alemania). Allí reciben clases seis días y medio a la semana durante un mínimo de 10 horas cada jornada, «algunas incluso las 24 horas para la instrucción nocturna», apunta el jefe de la Unidad de Formación de Combate, teniente coronel Francisco Iranzo.

Efectivos ucranianos durante un ejercicio de traslado de heridos
Efectivos ucranianos durante un ejercicio de traslado de heridos FOTO: Ismael Herrero EFE

«Ellos son los primeros interesados en aprender porque saben lo que les espera en un futuro. Están muy motivados y ponen mucho interés en la instrucción», señala el general de brigada Martín Lozano, jefe del «Toledo Training Command».

Ellos mismos, los «nuevos» soldados ucranianos, son conscientes de la responsabilidad que tienen y, por ello, aseguran que «aprovechamos al máximo el entrenamiento que nos ofrecen». Lo hacen en boca de su comandante, pues ninguno se atreve a dar su nombre ni a mostrar su rostro por miedo. Aun así, pese a la cruel guerra provocada por Vladimir Putin en su país, tras el pasamontañas que cubre su rostro se vislumbra alguna sonrisa de vez en cuando. Por el oasis de paz en el que se encuentran y porque saben que sus profesores son expertos en eso de enseñar, como ya han demostrado en Mali, Afganistán, Somalia, República Centroafricana... En este caso, los aproximadamente 40 maestros pertenecen al Regimiento de Infantería «América 66» de Navarra.

«Preparados para cualquier cosa»

«Estamos progresando mucho y adaptándonos», apuntaba hace unos días el comandante, destacando que «estamos preparándonos para cualquier cosa». De hecho, explicaba que solo se preocupan de aprender y tratan de no distraerse, ni siquiera con los paquetes incendiarios que que se enviaron a diversas instituciones en España, incluida su embajada: «Estamos aquí para la instrucción», señalaba, aunque sí que reconocía que tienen tiempo para hablar con sus familias, «porque se preocupan mucho».

Prácticas de disparo
Prácticas de disparo FOTO: Ismael Herrero EFE

Esa formación que están recibiendo es, por ahora, la más básica e incluye instrucción de combate, tiro, combate urbano, primeros auxilios y combate cuerpo a cuerpo, que es lo que han solicitado las Fuerzas Armadas ucranianas. Es uno de los cinco módulos que han desarrollado para la misión y, según las necesidades o peticiones, irán abriendo el resto: tiradores de precisión, desminado, lucha contra artefactos explosivos improvisados y tratamiento de bajas de combate. Y es que el Ministerio de Defensa ha ofrecido a entrenar hasta 400 militares cada dos meses.

Así que a este grupo le seguirán otros. Aún no se sabe cuándo llegará el próximo, pues están a la espera de la confirmación de las autoridades ucranianas, pero los instructores se adaptarán a lo que pidan. «Estamos en condiciones de empezar mañana mismo», apunta el general Martín Lozano.

Y si los soldados ucranianos tienen una clara motivación, los militares españoles la comparten: «Nuestro objetivo es que sean capaces de llevar a cabo eficazmente operaciones militares para defender la integridad territorial de su país» ante la «injustificada agresión de Rusia», sentencia el Comandante del Mando de Operaciones, teniente general Francisco Braco.

Las cartas incendiarias demuestran «que hacemos lo correcto»

«Estamos haciendo lo correcto. Prueba de ello es que hemos recibido estos sobres. Y eso me hace darme cuenta de que estamos haciendo lo correcto». Con estas palabras, el Comandante del Mando de Operaciones, teniente general Francisco Braco, dejaba claro que las amenazas recibidas en forma de paquetes incendiarios -algunas de las cuales llegaron a la base de Torrejón o al Ministerio de Defensa- «no van a modificar nuestro compromiso con Ucrania», insistiendo en que «vamos a seguir haciendo lo que estamos haciendo. Y punto». En la Academia de Infantería no se ha recibido ningún sobre explosivo.