Investidura

Pedro Sánchez devuelve a Yolanda Díaz al foco de la negociación

Sumar había elevado sus críticas e incluso había amagado con el riesgo de la investidura. El PSOE solo se reunirá con la líder del espacio y deja así a los morados, que reclamaban voz propia, en un segundo plano

Pedro Sánchez y Yolanda Díaz en el Congreso de los Diputados durante el inicio de la XV Legislatura
Pedro Sánchez y Yolanda Díaz en el Congreso de los Diputados durante el inicio de la XV Legislatura Gtres

«Empezamos desde hoy». El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez trataba de justificar la lentitud que va a instalarse en las negociaciones con esta frase después de que él mismo hubiese asegurado días atrás de que habría Gobierno «en poco tiempo». Tras la designación del Rey para intentar formar un nuevo Ejecutivo y después de que llegase a su cita sin amarrar oficialmente más que el apoyo de sus 121 diputados, ahora el propio líder socialista reconoce que «las negociaciones no van a ser fáciles, van a ser complejas». Si bien, el presidente aleja la reiterada pregunta del momento en el que se producirá su investidura. «Nosotros empezamos hoy, por tanto no puedo garantizar aún fecha, pero puedo garantizar a los españoles que vamos a trabajar en serio».

Sánchez se mostró ayer «ilusionado» y con «ganas» de asumir el encargo del Rey para el que aseguró que iba a trabajar «intensamente» para que sea una «real» y no una «postiza». Además, adelantó que trabajará para articular en el Congreso «no solamente una mayoría para la investidura», sino «una mayoría de legislatura que dé un Gobierno a España y dé estabilidad al país durante los próximos cuatro años». De esta manera se pone a trabajar desde el minuto uno, asumiendo, que, en este tiempo, ha conseguido incluso enfadar a sus socios más leales. No cuenta, de momento, con el 100 por 100 de seguridad de que Sumar votará a favor de su investidura. (31 votos), tampoco con los del PNV, ERC, Bildu o Junts.

Para remediar las críticas por el parangón en las negociaciones, como subraya el PNV, Sánchez iniciará una ronda de contactos hoy mismo con todos los grupos parlamentarios. Empezará con Sumar, para devolver el foco a la vicepresidenta segunda del Gobierno en funciones, Yolanda Díaz, a la que será su futura socia en Moncloa y que en los últimos días ha advertido de que se ha producido un atasco en las negociaciones para el acuerdo programático. Un gesto con el que Moncloa busca rebajar el malestar de Sumar, que solo un día antes había advertido de que se encontraban «aún lejos» de alcanzar un acuerdo programático que permitiese a sus 31 diputados votar a favor de la investidura de Pedro Sánchez. En Moncloa, de hecho, minimizan ese «órdago» de Díaz e incluso ironizan con la estrategia de presión ejercida por Sumar. «Se ha hecho un poco Pablo Iglesias», bromean, en referencia a los continuos avisos en público con las que entonces el líder morado tensaba la negociación con los socialistas en Moncloa. Fuentes gubernamentales reconocían que preferían empezar la negociación con los partidos independentistas antes de que con su propia compañera de Gobierno, al creer que la negociación era "más fácil" por la experiencia de cuatro años gobernando en coalición.

En la parte minoritaria en Moncloa, se exige acelerar las negociaciones en asuntos claves para ellos como seguir avanzando en la negociación de la jornada laboral, el despido, la subida del Salario Mínimo Interprofesional o una nueva ley de cuidados. También quieren ahondar en la ley de Vivienda, al entender que la aprobada en la pasada legislatura todavía hay cuestiones que "seguir ampliando" como el control de los alojamientos turísticos. Por otro lado, exigen al PSOE avanzar hacia "una fiscalidad progresiva" en la cesta de la compra y márgenes empresariales o en la financiación autonómica. Admiten en el partido que "estamos aún lejos" en estas medidas y urgen al PSOE a "cerrarlo lo antes posible".

El presidente del Gobierno y la vicepresidenta se reunirán a las diez de la mañana en el Congreso de los Diputados, con el objetivo de ir desatascando los pormenores de la negociación que hasta ahora no han avanzado los equipos negociadores liderados por la ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero (por el PSOE) y por el secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, (por parte de Sumar). Posteriormente, ninguno de los líderes comparecerá ante los medios, lo hará la portavoz socialista y ministra de Educación, Pilar Alegría y el propio Nacho Álvarez.

La cita entre los dos máximos representantes de PSOE y Sumar, no convence, sin embargo a Podemos, que había pedido a ambos partidos voz propia para negociar la investidura. El presidente del Gobierno confirmó tras que el Rey le encomendara la tarea de formar Gobierno que se reuniría con los líderes de los grupos parlamentarios en el Congreso de los Diputados. En el caso de Sumar, es la vicepresidenta Yolanda Díaz, la máxima autoridad del espacio. Los morados cargan en privado por no tener "autonomía política" y reivindican que sean escuchadas sus propuestas de cara a la investidura de Pedro Sánchez. Si bien no se espera que los cinco diputados de Podemos dentro de Sumar voten en contra de Pedro Sánchez, los de Ione Belarra reivindican como máxima que la ministra de Igualdad, Irene Montero, continúe al frente de Igualdad. Una petición que, según reconocen fuentes moradas, no ha sido atendida ni por el PSOE ni por Sumar. De hecho, en la negociación del organigrama del futuro gobierno de coalición, el Ministerio de Igualdad será una de las batallas más simbólicas. Los socialistas ya han advertido que se esforzarán por recuperar esta cartera después de una primera experiencia que dejó un sabor amargo por las continuas discrepancias con Unidas Podemos, unido a las polémicas generadas por los "efectos indeseados" de la ley del "solo sí es sí" o las diferencias entre PSOE y los morados con la ley Trans. Ante el riesgo de que Sumar no consiga retener el ministerio de Igualdad en sus manos, los morados ya preparan la guerra posterior, la del relato.