Los Reyes de los famosos

El espíritu navideño llama a todas las puertas La ilusión de estas fechas pertenece a todos sin excepción. No importa si se es niño o adulto, y tampoco si se trata de un personaje público o ajeno al mundo de las «celebrities»

En unas casas gana Papá Noel; en otras, no hay fiesta sin los Reyes Magos. En unas se cena cordero; en otras, cochinillo o pescado. Igual que cada hogar es un mundo a la hora de celebrar la Navidad, ocurre lo mismo con las familias. Aunque algo en lo que nos parecemos todos los españoles es que en estas festividades se acostumbra a caer en los excesos y comprar obsequios demasiado costosos.

Sin embargo, la verdadera esencia de la Navidad está muy lejos del materialismo. Se suelen regalar objetos de un elevado valor económico pensando que eso hará sentirse a la otra persona más querida, aunque hay veces que los detalles tienen mucho más significado, un sentimentalismo con el que no puede competir ningún regalo costoso.

Todos tenemos o hemos tenido la ilusión que se produce cuando vamos a abrir los regalos perfectamente colocados debajo del árbol de navidad, esperando encontrarnos aquel presente con el que llevamos soñando meses, años o incluso décadas.

Siempre guardaremos un especial cariño de aquellas Navidades en las que recibimos ese obsequio por el que nos pasamos la noche en vela deseando tenerlo entre las manos y como, al final, disfrutamos de él.

Los famosos no son diferentes al resto de mortales, ellos también se han despertado llenos de ilusión y han corrido como un rayo hasta el árbol para ver que les habían traído.

Sea cual sea el regalo, a todos les entusiasma abrirlo rodeado de los seres más queridos.

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Beatriz Espejel: «Una escapada a la nieve o al teatro»

Beatriz, maestra, casada con el futbolista del Atleti, Koke, y madre primeriza, señala la Navidad como el momento de reunión entre trece primos, abuelos, tíos, padres, hijos... «El nacimiento de mi hijo una semana antes de Nochebuena ha devuelto la alegría que escondía este año por la ausencia de mis abuelos». El 14 de diciembre con la llegada del bebé ha sido su mejor regalo. Siempre ha sido más de Reyes Magos que de Papá Noel y no recuerda ningún obsequio que no le haya gustado: «Vengo de una familia trabajadora y nos han enseñado a los tres hermanos a ser agradecidos». No le gustan los regalos materiales, como la ropa: «Las rebajas son días después y prefiero regalar experiencias como viajes o escapadas familiares».

Carmen Lomana: «Un cochechito inglés»

El presente que con más ilusión recuerda la socialité fue un cochecito inglés que le regalaron cuando tenía cinco años. «Era una réplica del que tenía mi hermana pequeña. Me encantaba y cada vez que salíamos a la calle con ella en el cochecito me moría de envidia, por eso mis padres me regalaron uno igual que el de mi hermana, con sábanas de encaje y un muñeco dentro para que pudiera pasearlo. Aún lo tengo grabado, me hizo muchísima ilusión». Sin embargo, a Lomana siempre le ha quedado una espinita clavada, una gran casa de muñecas. «La hermana de mi padre tenía una, pero no nos dejaba tocarla. Este año, a mis sobrinas, les he regalado una y me ha hecho casi más ilusión a mí que a ellas», comentaba entre risas.

El padre Ángel: El chaleco que tejió su madre

El Padre Ángel, fundador y presidente de la ONG Mensajeros de la Paz, se confiesa un gran fan de la tecnología. Su regalo ideal sería «una mesa-maleta. Aún no sé por qué no las hacen con motor, para que los que viajamos mucho podamos librarnos de la pesada carga del equipaje», se pregunta retóricamente el sacerdote entre risas. Aunque también recuerda que «lo importante es la persona que nos hace el regalo y lo que significa, no el objeto en sí». Por eso, el padre Ángel recuerda con ternura aquel chaleco que le tejió su madre y que todavía usa o la manta agujereada por las balas que le regaló su padre de la época, ya muy lejana, en la que estuvo en la mili.

Xabier Fortes: Scalextric, bici y balón reglamentario

El periodista reconoce tener la misma ilusión que cuando era niño. Sigue celebrando en su tierra natal, Pontevedra, la Navidad con su mujer e hijos, sus padres y hermanos: «Los Fortes somos una buena tropa». Con especial júbilo recuerda la fecha de Reyes como una noche mágica. Nunca le ha gustado que le regalen ropa. Los tres regalos que recuerda haber recogido con más cariño el día de Reyes fueron el scalextric, la bicicleta y el balón reglamentario. Aunque también añora aquella mañana que descubrió por sorpresa la equipación del Celta. Sin embargo, este 6 de enero será diferente: «Es la primera vez que me quedaré solo en Madrid por motivos de trabajo y me da yuyu», confiesa con cierta nostalgia.