Victoria Federica confunde aislamiento con diversión

Pasa el confinamiento en una finca andaluza con sus amigos

Jaime de Marichalar y su ex, la infanta Elena, no dan crédito al comportamiento de su hija, Victoria Federica, que cada día se aleja más del perfil de discreción de sus padres. Incluso en tiempos de pandemia.

Parece confundir aislamiento con divertimento. Su confinamiento en una finca jienense es más un periodo vacacional, a base de barbacoas en las que los chuletones son la estrella, que un periodo de prevención sanitaria. Con su novio y unos amigos pasa la crisis cómodamente, entre campos de olivos y animales, en un ambiente libre de poluciones.

Es un amigo de los Marichalar Borbón, F.N., quien desvela tan singular “confinamiento”, y dice que “el novio de Vic, Jorge Bárcenas, no cae muy bien a la infanta, ni a su ex marido, porque ha transformado a su hija totalmente. No les gusta tanta vida nocturna y juerguista... Temen que su hija se convierta en otro polémico Froilán“.

Pero Vic parece hacer caso omiso de consejos y de críticas. El amor es ciego y solamente ve la paja en ojo ajeno. Lo malo es cuando el personaje es tan mediático como la antaño cándida Victoria, una mujer con carácter que ya no calla lo que le molesta.