Joaquín Sabina y Jimena Coronado, un amor a prueba de UCI

El cantante y su pareja desde hace más de 20 años se dieron ayer el "sí, quiero" en secreto en un juzgado de Madrid

Joaquín Sabina (71) y Jimena Coronado (50) cumplieron ayer su sueño de convertirse en marido y mujer. La pareja ha contraído matrimonio en secreto tras más de veinte años de relación en una ceremonia íntima oficiada por una letrada judicial y ante sus dos hijas, Carmela y Rocío –fruto de su relación con Isabel Oliart– y dos de sus grandes amigos como testigos, el cantautor Joan Manuel Serrat y el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska.

Los novios han aprovechado la vuelta a la normalidad de los juzgados, paralizados por la pandemia del coronavirus, para darse el “sí, quiero”. Tras firmar sus votos salieron por la “puerta de bodas” del Registro Civil de la calle Pradillo, como suele ser habitual tras este tipo de actos. Para la ceremonia, el cantante eligió un traje azul eléctrico, una camiseta negra, sombrero panamá y una flor en el ojal, mientras que ella optó por un vestido azul que después cambió por otro en tono crema.

La pareja se había comprometido durante el 50 cumpleaños de la peruana, tal y como reveló el año pasado Joan Manuel Serrat al programa argentino Teleshow. Según contó entonces el cantante, Sabina se había arrodillado en la fiesta de cumpleaños de su novia y ofreciéndole un anillo le había pedido la mano ante la mirada cómplice de sus amigos más cercanos.

Sabina y Coronado se conocieron en un viaje del cantante a Perú. Ella trabajaba como fotógrafa en un periódico local y acudió a hacer un reportaje gráfico al autor de ’19 Días y 500 Noches'. A pesar de que entonces los dos tenían pareja, la química entre ambos fue notoria y volvieron a retomar el contacto años más tarde.

Juntos desde 1999, el cantante de Úbeda ha destacado en más de una ocasión que Jimena es la musa de muchas de sus baladas y la mujer que “le ha salvado la vida más de una vez”. No se separó de él cuando en 2001, el artista sufrió un infarto cerebral ni tampoco tras su caída al foso del escenario el pasado 12 de febrero en plena actuación de su gira ‘No hay dos sin tres', en el WiZink Center madrileño. El Flaco de Jaén reapareció pocos minutos después acompañado de Serrat y sentado en una silla de ruedas pero no para continuar con el concierto, sino para despedirse antes de poner rumbo al hospital. “Con todo el dolor de mi corazón me voy a ir al hospital porque el hombro este lo tengo muy dolorido.Lo siento muchísimo”. Finalmente tuvo que ser operado por un coágulo intracraneal que le obligó a suspender su gira y que le tuvo ingresado seis días en la UCI y otros cinco en planta. Su recuperación coincidió con el estado de alarma y hasta hoy no se había visto al cantante salvo en el balcón de su casa de Tirso de Molina donde ha salido para aplaudir a los sanitarios.