La “isla de las orgías”: de las chicas de Clinton a la menor del príncipe Andrés

Una víctima asegura que la orgía en la isla del magnate que se suicidó fue un intento de chantajear al hijo de Isabel II, según los archivos de la "madame" Maxwell

Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell tenían muy claro que no caerían solos. Para evitarlo habrían coleccionado durante años material suficiente como para chantajear a sus cómplices. Y uno de los principales objetivos fue el príncipe Andrés. Al menos, esto se deduce de los documentos judiciales revelados por los tribunales de Nueva York que investigan el turbulento caso del delincuente sexual que se ahorcó en una celda y su amiga, ex pareja y «madame» oficiosa. De ser considera culpable, Maxwell podría acabar casi 40 años entre rejas. Sus abogados llevan días reclamando en vano su libertad provisional, alegando los riesgos derivados de la epidemia del Covid-19. Pero la fiscalía no se fía de la voluntad de permanecer en el país de alguien con decenas de millones de dólares, varios pasaportes y una apabullante red de contactos. De momento, sigue imparable el caso de las adolescentes objeto de abusos sexuales durante años y la miríada de personalidades del mundo de la política, las finanzas, la cultura y la ciencia al borde de ser salpicadas.

Entre las nuevas revelaciones del sumario, «Guardian» destacaba ayer el testimonio de una supuesta víctima, apodada Jane Doe 3. La mujer relató a los jueces que Epstein le pidió que hiciera con Andrés todo lo que este quisiera; de paso, que procurase mantenerlo al corriente: oro puro en caso de verse acorralado ante la justicia. Igual que los supuestos vídeos de abusos sexuales y las fotografías de menores desnudas que según el «Daily Mail» fueron encontrados por el FBI cuando registró la casa de Epstein. Cuenta el «Guardian» que cuando empezaron las agresiones, Jane Doe 3 tenía 15 años. Epstein la habría usado como esclava sexual durante 3. De 1999 a 2002. El rotativo, que peinó las declaraciones, explica que el millonario habría manejado a la menor para lograr «ganancias comerciales, personales, políticas y financieras», y para obtener información que le permitiera «chantajear» a sus invitados. Aunque todavía no hay nombres, el periódico habla de «numerosos políticos estadounidenses prominentes, poderosos ejecutivos de negocios, presidentes extranjeros, un conocido primer ministro y otros líderes mundiales».

Un amigo del príncipe declara al «Guardian» que está por ver si las denuncias acaban por sustanciarse en acusaciones y si luego los tribunales determinan que pueden probarse. Ante la furia y las acusaciones en Prensa, exige respeto por la presunción de inocencia, que, de momento, en el caso del príncipe, todavía no ha sido puesta en duda. «Las denuncias no son lo mismo que los hechos, que es la premisa esencial sobre la que funciona la justicia. Veamos si estas acusaciones se mantienen, porque pocos sobre el duque lo hacen, ¿dónde están las pruebas?».

Con Epstein muerto y Maxwell en la cárcel, la rica heredera siempre ha proclamado su inocencia. La última vez, hace un par de semanas, cuando se declaró no culpable ante la juez de Manhattan, Alison Nathan, que estudia el caso. De 58 años, fue detenida por el FBI en New Hampshire y deberá responder de acusaciones tan graves como haber conspirado para que que varias niñas fueran agredidas sexualmente, de participar ella misma en los abusos y de contribuir a crear un clima de miedo para impedir que fueran a la policía. Y habría mentido cuando fue interrogada por los fiscales. Tiene de su lado varios de los abogados más poderosos de Nueva York, incluido Christian Everdell, ex fiscal, decisivo en el juicio contra el jefe del cártel de Sinaloa, «El Chapo» Guzmán.

Control de los millonarios

Una mujer que ya declaró ante el juez comentó que «a Epstein no solo le gustaba grabarse con chicas menores, sino que quería asegurarse de tener algo para controlar a los hombres ricos y poderosos que se aprovecharon de su generosidad». Y que su amiga, Maxwell, «no iba a estar con Epstein todos esos años sin alguna protección. Tiene copias de todo lo que Epstein tenía. Si cae, los arrastrará a todos con ella». Nadie sabe si Maxwell colaborará con la justicia y proporcionará nombres o si insistirá en su negativa.

En cuanto al príncipe y la panoplia de famosos que podrían caer, hace tiempo que el caso Epstein arrasa reputaciones. Uno de los caídos más célebres fue Alex Acosta, secretario de Comercio con Trump, que dimitió hace un año después de trascender el asombroso acuerdo extrajudicial que pactó en 2008 con Epstein cuando el primero era fiscal en Florida y el millonario fue acusado de abuso de menores y agresiones. Epstein aceptaba registrarse en los archivos de delincuentes sexuales, indemnizaba a sus víctimas y cumplía 13 meses en una cárcel de mínima seguridad, con permisos de hasta seis días a la semana durante los cuales, ahora sabemos, habría reincidido en su comportamiento de delincuente sexual sistemático. Otro de los salpicados es Clinton, al que Virginia Giuffre había mencionado en 2011.

“Ambos traficaron conmigo”

Entre los papeles más demoledores del «Guardian» están las declaraciones de Virginia Roberts Giuffre, que insistió ante los investigadores que Epstein y Maxwell formaban un todo indisociable en el delito. «Ambos traficaron conmigo», sostuvo, «Ghislaine me trajo con ese propósito. Jeffrey era tan parte de eso como ella. Ella era tan parte de eso como él. Me vendieron a mucha gente. Y, para ser honesta, hay personas a las que podría nombrar, y luego hay personas que son borrosas. Pasaron muchas cosas. Ghislaine Maxwell me metió en la industria del tráfico sexual. Abusó de mí con regularidad. Ella es la que me consiguió, la me dijo qué hacer, la que me entrenó como esclava sexual. Me maltrató físicamente, me maltrató mentalmente».