Ernesto Neyra; el bailarín que no bailaba.

Tras la muerte de Carmen Ordóñez y las acusaciones de malos tratos de sus dos ex mujeres, comenzaron los problemas económicos del bailarín que han acabado llevándole a prisión.

Su matrimonio con “la divina” en 1997 le abrió las puertas de la fama, los palacios y una vida que jamás pudo soñar. Atrás quedaron los tablaos flamencos de Sevilla, dónde nunca destacó como bailaor a pesar del indudable tirón mediático de su esposa y su atractivo.

Carmen intentó que triunfara, como ya hiciera con su ex, el cantante Julián Contreras, y sufragó la producción de un espectáculo para que triunfara el hombre que le había robado el corazón. No hubo suerte o no había talento y tras el descalabro económico, Carmina asumió que Ernesto nunca sería un triunfador y no volvió a poner un duro para que bailara.

Le llamaba Sara Baras, algo que irritaba hasta un punto peligroso, al bailarín sevillano. Como un palmero más, ejerció de acompañante de Carmina y bailaor ocasional de los saraos flamencos en los que el matrimonio era siempre el centro de atención y no precisamente por su arte, sino por la rotunda belleza y simpatía de Carmina. Posó con ella en múltiples exclusivas y creyó que podía vivir la vida, como ella, sin dar un palo al agua. Se equivocó: él no era Ordóñez Dominguín.

Tras su mediática y polémica separación, en el año 1999, se convirtió en un personaje habitual del papel couché y los platós de televisión. Sin una trayectoria en el mundo del baile, Ernesto encontró un filón desvelando las intimidades de Carmen Ordóñez y la televisión se convirtió en su modus vivendi.

Ni siquiera tras ser acusado por la hija de Antonio Ordóñez de malos tratos “físicos y psicológicos” dejó de facturar a su costa. Perdió su trabajo como colaborador habitual en el programa de Maria Teresa Campos pero consiguió mantener su hueco en la pequeña pantalla al ser acogido por Alicia Senovilla en Antena 3. Su valor como tertuliano se debía única y exclusiva a su breve, pero rentable, relación con Carmen Ordóñez, indudable “Reina de Corazones”.

Tras la inesperada muerte de Carmen Ordóñez en 2004, la figura de Ernesto Neyra fue perdiendo interés hasta que, dos años después, resucitaría con una nueva polémica con su ex mujer Leli Céspedes que le acusó de malos tratos. La sombra del maltrato volvió a planear sobre la figura del bailaor. Aún así, participó en 2006 en el realitie “La cocina del infierno” en Telecinco y continuó dando entrevistas exclusivas en programas como “Salsa Rosa” o “¿Dónde estas corazón?”.

Tras la separación, envuelta en la sospecha de los malos tratos, confirmada por Carmen Ordóñez años después en un programa de televisión, se casó con la ex Miss malagueña Leli Céspedes con quién tuvo tres hijos.

La guerra abierta con “La Divina” que no consiguió que prosperase su demanda de malos tratos con Ernesto Neyra le propició enormes beneficios económicos, pero la historia adquirió tintes más dramáticos, cuando su segunda mujer lo abandonaba en plena noche y embarazada de ocho meses. Llevó su caso a los tribunales, alegando malos tratos físicos y psicológicos, pero el juez no le dio la razón. Al igual que hiciera Carmen, Leli confesó públicamente que Ernesto la había pegado en varias ocasiones pero el sevillano, una vez más, conseguía vencer en los tribunales.

Tras salir absuelto de esta segunda acusación de malos tratos continuaría un año más su gira por los platós hasta que, con su imagen muy deteriorada, cayó en el olvido. Sus últimas participaciones televisivas datan de 2008 y fue entonces cuando dejó de hacer frente a la pensión de alimentos de sus tres hijos. Los problemas económicos hicieron que Lely Céspedes aceptara la oferta de Telecinco para participar en Supervivientes 2008, dónde fue finalista.

Ernesto Neyra lleva 15 años, casi los mismos que han transcurrido desde que falleciera Carmina en 2004, sin poder mantener el elevado tren de vida al que se había acostumbrado gracias a los fabulosos ingresos que obtenía en televisión. Pero, paradojas de la vida, ha sido su ruina económica la que ha propiciado su ingreso en prisión.

Ernesto, que había conseguido evitar la cárcel pese a haber sido acusado por sus dos ex mujeres, Carmen Ordóñez y Lely Céspedes, por malos tratos, no ha podido esta vez eludir la acción de la justicia. Y eso que lo ha intentado.