Drogas, maltrato e hijos ilegítimos: cuando Dios bajó al infierno

«Solo les pido que me dejen vivir mi propia vida. Nunca quise ser un ejemplo», dijo en una ocasión. Pero lo fue. Como deportista. Su lado oscuro quedará siempre escondido detrás de un balón

Argentina's Diego Maradona, right, reaches with his leg to try to kick photographer Enrique Garcia Medina, front, outside the home of Maradona's father in Buenos Aires, Argentina, Sunday, July 28, 2013. The man holding Maradona back is unidentified.  Garcia Medina filed a police complaint alleging that the former soccer star and coach attacked him. (AP Photo/Caras Magazine) NO PUBLICAR EN ARGENTINA - NO PUBLICAR EN INTERNET - ARGENTINA OUT - ONLINE OUT
Argentina's Diego Maradona, right, reaches with his leg to try to kick photographer Enrique Garcia Medina, front, outside the home of Maradona's father in Buenos Aires, Argentina, Sunday, July 28, 2013. The man holding Maradona back is unidentified. Garcia Medina filed a police complaint alleging that the former soccer star and coach attacked him. (AP Photo/Caras Magazine) NO PUBLICAR EN ARGENTINA - NO PUBLICAR EN INTERNET - ARGENTINA OUT - ONLINE OUT(AP Photo/Caras Magazine)CARAS

Un mito tiene que perder su condición humana para obviar las flaquezas y aclarar su oscuridad. El escritor argentino Roberto Fontanarrosa, amante casi más de la pelota que de las letras, lo explicaba en una frase referida a Maradona: «Qué importa lo que hizo con su vida. Importa lo que hizo con las nuestras». Pero sí que importa. Al menos a los que fueron daños colaterales del grandísimo jugador de fútbol, tal vez el mejor de la historia, fallecido el miércoles 25 de un ataque al corazón. En su camino brillante y tortuoso dejó víctimas de sus debilidades y de su carácter agresivo, seguramente agravado por las adicciones y un ego ilimitado.

Diego Jr., uno de sus hijos no reconocidos, escribía en redes sociales por su 60 cumpleaños, celebrado solo 25 días antes del fallecimiento: «A menudo me preguntas si te he perdonado. Cómo no podría haberlo hecho si con tu abrazo lograste cancelar tanto sufrimiento». El abrazo llegó 30 años después de que Diego Jr. naciera de una relación extramatrimonial con Cristina Sinagra, a la que acusó de embustera. Quien entonces era su mujer, Claudia Villafañe, prefirió mirar para otro lado.

El chico y su madre litigaron durante años. Maradona siempre se negó a realizar una prueba de ADN, por lo que un juez confirmó la paternidad y le obligó a su manutención. «Aceptar no es reconocer –declaró después el ídolo–. Tengo dos hijas con Claudia, el amor de toda mi vida. Se llaman Dalma y Gianina. Estoy pagando con dinero mis equivocaciones del pasado. Un juez me obligó a darle dinero, pero no puede obligarme a sentir amor por él». Dicen que fue Rocío Oliva, la última de sus parejas conocidas, quien le convenció para que asumiera su abandono y pidiera perdón.

Cannes (France), 21/05/2008.- (FILE) - Argentinian soccer legend Diego Maradona (C) and his daughters Dalma (R) and Giannina (L) arrive for the gala screening of the documentary 'Maradona' running out of competition at the 61st edition of the Cannes Film Festival in Cannes, France, 20 May 2008 (re-issued on 25 November 2020). Diego Maradona has died after a heart attack, media reports claimed on 25 November 2020. The Argentine soccer great was among the best players ever and who led his country to the 1986 World Cup title before later struggling with cocaine use and obesity. He was 60. (Atentado, Cine, Mundial de Fútbol, Francia) EFE/EPA/GUILLAUME HORCAJUELO
Cannes (France), 21/05/2008.- (FILE) - Argentinian soccer legend Diego Maradona (C) and his daughters Dalma (R) and Giannina (L) arrive for the gala screening of the documentary 'Maradona' running out of competition at the 61st edition of the Cannes Film Festival in Cannes, France, 20 May 2008 (re-issued on 25 November 2020). Diego Maradona has died after a heart attack, media reports claimed on 25 November 2020. The Argentine soccer great was among the best players ever and who led his country to the 1986 World Cup title before later struggling with cocaine use and obesity. He was 60. (Atentado, Cine, Mundial de Fútbol, Francia) EFE/EPA/GUILLAUME HORCAJUELOGUILLAUME HORCAJUELOEFE

Jana, nacida en 1996, esperó también un gesto así durante años. Fruto de otra de las equivocaciones de papá, esta vez con Valeria Sabalaín, a quien conoció en una discoteca, tuvo que seguir el mismo proceso que su hermano: demanda de paternidad, negación, reconocimiento de un juez y reconciliación final en 2014. Al menos lograron la bendición tardía de este dios tan terrenal y se unieron oficialmente a la familia, al igual que Dieguito Fernando (siete años), este sí admitido como propio desde el principio, aunque no sin reticencias, según aseguró la madre, Verónica Ojeda, con quien estuvo unido durante una década y a la que abandonó estando embarazada para unirse a Rocío Oliva.

El privilegio de esos cinco hijos no lo disfrutaron los otros que se le atribuyen. Cuatro en Cuba de tres madres diferentes: Javelito, Harold y las gemelas Joana y Lu, que tienen entre 18 y 20 años, llegados al mundo durante la larga estancia de su supuesto padre en la isla. Y otros dos en Argentina: Santiago (19) y Magalí (25), una niña adoptada que el año pasado pudo conocer a su madre biológica. En ese encuentro, le confesó que ella era la consecuencia de una breve aventura con Maradona, quien se negó a hacerse cargo. Al no contar con otra ayuda, tuvo que abandonarla. Tanto Santiago como Magalí habían solicitado que el futbolista se sometiera a pruebas de ADN. Probablemente, su muerte no impedirá que continúen con la batalla en los tribunales para intentar formar parte de la larga lista de herederos.

FILE PHOTO: Cuban President Fidel Castro poses with Argentine soccer star Diego Maradona, his wife Claudia Villafane and their two children, during a visit to the Revolution Palace in Havana, Cuba December 30, 1994. REUTERS/Rafael Perez/File Photo
FILE PHOTO: Cuban President Fidel Castro poses with Argentine soccer star Diego Maradona, his wife Claudia Villafane and their two children, during a visit to the Revolution Palace in Havana, Cuba December 30, 1994. REUTERS/Rafael Perez/File PhotoRAFAEL PEREZREUTERS

«Solo les pido que me dejen vivir mi propia vida –explotó una vez Diego contra quienes desde los medios afeaban su conducta fuera del estadio–. Nunca quise ser un ejemplo». Desde luego no lo fue cuando disparó una escopeta de aire comprimido contra los periodistas que se apiñaban frente a su residencia tras otro escándalo generado por las drogas. Lo condenaron por ello a dos años de cárcel y a pagar fuertes indemnizaciones a los heridos.

A puñetazos y pedradas

Era un hombre entrañable, cariñoso, simpático, siempre cercano, dicen sus amigos, que prefieren olvidar hasta qué punto también podía ser irresponsable y violento, como demostró en las numerosas peleas, a puñetazos o incluso a pedradas, con aficionados o reporteros. En 2006, durante unas vacaciones en la Polinesia, rompió un vaso en la cabeza de una mujer que estaba discutiendo con su hija Gianinna, incidente que se saldó con ocho puntos y una elevada suma para contentar a la perjudicada. Ese mismo año, estampaba su coche contra una cabina telefónica hiriendo a una pareja. Se dio a la fuga y luego negó haber estado siquiera en el lugar del accidente, a pesar de que las evidencias le inculpaban. Se le requirió que fuera a declarar, pero ignoró la orden al estar en el extranjero. Cuando meses después regresó a Argentina, fue detenido por la policía.

FILE PHOTO: A file photo shows Argentine soccer legend Diego Maradona (C) escorted by police as he leaves a courthouse after answering charges he shot and injured journalists outside his country home two months earlier, in the city of Mercedes 100 kilometers from Buenos Aires, March 15, 1994. REUTERS/File Photo
FILE PHOTO: A file photo shows Argentine soccer legend Diego Maradona (C) escorted by police as he leaves a courthouse after answering charges he shot and injured journalists outside his country home two months earlier, in the city of Mercedes 100 kilometers from Buenos Aires, March 15, 1994. REUTERS/File PhotoSTRINGER ArgentinaREUTERS

Pero ningún episodio ensucia tanto su imagen como las acusaciones de maltrato y acoso sexual. El vídeo en el que se ve a un Maradona borracho golpeando a Rocío Oliva fue la prueba de lo que ella describió más tarde como un abuso continuado durante años. Lo corroboró después Claudia, su ex mujer, cuando sostuvo que también había sido objeto de su violencia verbal y psicológica. La droga y el alcohol se convirtieron en la justificación de sus miserias y la causa del perdón que al final exhibieron sus víctimas. Ahora ese pasado oscuro quedará para siempre escondido detrás de un balón.