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Mercedes Martín, meteoróloga de Antena 3: “Mis parejas nunca me montaron ningún pollo por el tiempo”

La presentadora muestra su lado más personal en LA RAZÓN

Mercedes Martín
Mercedes MartínBenjamin Riquelme Guzman

La descubrí durante el confinamiento. Cuando no podía dormir. Ni dormir ni hacer nada en general. Salvo encender la tele a una hora más que intempestiva y… allí estaba ella. Jugué a levantarme más pronto. Esas cosas de las cabezas locas, y allí estaba ella. Perfecta. Ideal. Con las sensaciones térmicas, los anticiclones y las borrascas que de todo y en extremo ha habido este último año del Señor. La periodista, que informa sobre el Tiempo cada mañana en Antena 3, fue mi guía. Mi faro. Mi luz. Y no es broma. La persona que me decía cómo estaba el cielo, ese que en mi piso interior nunca vi durante meses. Gracias. Con ustedes, Mercedes Martín.

-¿De niña no quiso ser actriz o cantante o es que ya sabía pronunciar «meteoróloga»?

-Quería ser psiquiatra o Jack Cousteu. Siempre me gustó analizar y entender el por qué de las cosas. Recorrer el mundo en busca de tesoros y bucear en todos los mares era mi sueño.

-¿Por qué son las meteorólogas tan guapas?

-¿Somos guapas? También somos profesionales, tenemos formación académica y nos interesa el tema. Conocimientos de comunicación, ciencia y cierta empatía con la sociedad. La información del tiempo es de servicio y necesaria para el día a día.

-«Señora del Tiempo» suena a novela de Tolkien, ¿no le parece?

-Creo que suena más al Multicine de Antena 3. A esa película que intentas ver los sábados en la hora de la siesta (ríe).

-¿Quién pone los nombres a las borrascas?

-Desde luego yo no (ríe). Desde 2017, la Agencia Estatal de Meteorología, Aemet, junto a los servicios meteorológicos de Francia, Portugal y Bélgica, son los que bautizan a las borrascas.

-¿A Filomena nadie le había comentado lo del calentamiento global?

-Aunque parezca irónico, temporales como Filomena están relacionados con el calentamiento global. El ascenso de las temperaturas tiene impactos sobre la circulación atmosférica. Tanto las olas de frío como las de calor, además de las sequías, pueden volverse más frecuentes, intensas y prolongadas en el tiempo.

-¿Cómo consigue no reírse cuando pronuncia «marejadilla en el Estrecho»?

-Le aseguro que la gente de mar no bromea con estos términos. En este caso, si pienso en marejadilla, pienso en Levante. Condiciones óptimas para navegar, que es una de mis pasiones.

-¿Qué fue más complicado, aprender qué es una isobara o las cordilleras, golfos y cabos de España?

-Me resultó más difícil comprender la modelización y la simulación numérica de flujos que memorizar el mapa físico de España. Aún así, la geografía no es solo estudiar ríos y montañas.

-Lo del Anticiclón de las Azores, ¿es una leyenda urbana como la historia de la niña, el foie grass y «Sorpresa, sorpresa»?

-¿Pero lo de «Sorpresa, sorpresa» no fue con mermelada? Esa memoria, Luis... (ríe).

-¿Cómo logra subirse a un tacón, ubicar en un mapa Soria y Cuenca a las 06:15 horas de la mañana y seguir tan estupenda?

-No tiene nada de especial. Me parece mucho más complicado estar en casa sin trabajar o sentada 10 horas en una oficina.

-Cuénteme su rutina de belleza para aguantar esos madrugones, y «bebo mucha agua» o «duermo ocho horas» no me vale...

-(Ríe). ¡Ojalá pudiera decir que duermo ocho horas! Rodearme de gente tan bonita, quitarme lastre, viajar, practicar Bikram, leer y escuchar buena música.

-¿Se ha paseado alguna vez por Madrid con un paraguas porque su predicción decía que llovía y, al final, ni una gota?

-Confieso que he llegado a casa empapada más de una vez por no llevar un paraguas. Es algo bastante común en mí. Informo del tiempo y me mojo.

-Ese fin de semana que se fue de escapada y le hizo un tiempo de perros, ¿su pareja no le montó un pollo?

-Mis parejas nunca me montaron ningún pollo por el tiempo. Teníamos asuntos más importantes que resolver.

-Cuando alguien le hace bromas de este tipo, ¿qué opina?

-Que la próxima vez que me pregunten por el tiempo me haré la loca.

-Y esa pareja con la que fue ese fin de semana, ¿le conocemos?

-¡Pasapalabra! (Ríe).

-¿Qué le gusta más y qué menos del amor?

-El principio y el final.

-¿Es usted friolera o calurosa, de desiertos o de polos?

-Soy de extremos.