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Otti Glanzelius, cariño y respeto a Santana hasta después de su muerte

A pesar de su separación, ambos siempre se profesaron un profundo respeto

Otti Glanzelius
Otti Glanzelius FOTO: © MSA / Enfoque Reportajes © ENFOQUE

La presencia de Otti Glanzelius en la capilla ardiente de Marbella donde en la mañana de este domingo se velaron los restos mortales de Manolo Santana del tenista con la colombiana Claudia Rodríguez, no sorprendió a nadie.

La exmodelo sueca estuvo casada con el fallecido entre 1990 y el 2008, aunque los últimos años de su matrimonio estuvieron marcados por el fantasma de la infidelidad.

Aún así, la separación estuvo exenta de cualquier tipo de escándalo y transcurrió por el camino del respeto y la discreción.

Se acabó el amor pero no el cariño y la amistad. Al igual que la sintonía entre la nórdica y los hijos de Manolo, sobre todo con la pequeña, Alba, con la que convivió varios años cuando la niña estaba con su padre.

Precisamente, con la madre de la anterior, Mila Ximénez, Glanzerius siempre mantuvo una relación correcta, a pesar de que su marido le hablaba mal de ella.

Capilla ardiente de Manolo Santana en Marbella
Capilla ardiente de Manolo Santana en Marbella FOTO: EUROPA PRESS EUROPA PRESS

Hoy, Otti, a sus sesenta y cuatro años de edad, reside en Suecia, casada de nuevo, con un productor musical de su misma nacionalidad.

Los que la conocen bien la califican como una mujer muy culta, agradable, simpática y muy amiga de sus amigos. Desde luego, el poso que dejó en Marbella entre las amistades del que fuera su esposo, fue del todo positivo.

Al contrario que la “manipuladora” Claudia, que hizo y deshizo a su antojo en la vida de Manolo, Otti supo mantenerse en un segundo plano, dedicada por entero a su pareja y sin inmiscuirse jamás en sus negocios y decisiones.

Cuestión de caracteres.