«Macho» Camacho, el nuevo Bolsonaro del continente

Rico empresario y orador populista y radical, gana enteros para aspirar a la presidencia

Luis Fernando Camacho se presenta a sí mismo en Twitter como «presidente del Comité pro Santa Cruz, abogado y padre de tres hijos». Dice luchar «no con armas sino con Fe», pero representa la cara visible de la salida de Evo Morales. También se ha convertido en uno de favoritos a la Presidencia con un discurso radical, después de que entrara a la sede del Gobierno y rezara arrodillado en el piso con una biblia sobre la bandera boliviana. Según las encuestas tiene serias posibilidades de llegar al Palacio Quemado pese a representar una parte polarizada del país. La otra, la indigenista, le odia.

Lo llaman «El macho» y lidera la organización civil más importante de la zona más rica de Bolivia, que forma parte de una de las dos grandes logias de la zona (Los Caballeros del Oriente, que defienden la supremacía de las grandes familias cruceñas). Desde el punto de vista social, forma parte, junto a su familia, del Grupo Empresarial de Inversiones Nacional Vida S.A., compañías vinculadas a los seguros, el gas y los servicios mencionadas en los papeles de Panamá. Tiene 40 años, es abogado de la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra e hizo un doctorado en Derecho Financiero en la Universidad de Barcelona. Por su trayectoria y su forma de manifestarse en público lo comparan también con el presidente brasileño, Jair Bolsonaro.

Lleva años alimentando su figura en Santa Cruz, algo que dejó pasar Evo Morales sin darle mayor importancia. Hasta que llegó el escándalo del escrutinio de las presidenciales, cuando Camacho decidió dar un paso al frente, acusando al presidente de «fraude» y exigiéndole su dimisión. Desde entonces ha sido el azote de todo lo que representa el «evismo», liderando a esa Bolivia que se sintió olvidada. De hecho, ha eclipsado a Carlos Mesa, el político que se enfrentó en las urnas al presidente.

Su ascenso como líder social es imparable. En su juventud, fue vicepresidente de la Organización Juvenil Cruceñista (UJC), cuyo lema es «No somos violentos, somos pacíficos, pero tampoco somos cobardes». Ahora preside el Comité pro Santa Cruz, que nuclea entidades vecinales, zonales, empresariales, de trabajadores de una de las zonas más ricas del país. Ahora parece que el palacio presidencial es su próximo objetivo.