Internacional

Boris Johnson da un portazo y rechaza un segundo referéndum de independencia en Escocia

Sturgeon acusa al primer ministro británico de “bloquear la democracia” en la región

El “premier” Boris Johnson quiere que el Brexit sea lo que marque su paso -tan deseado- por Downing Street. Y, sin embargo, es la amenaza independentista escocesa la que podría acabar marcando su legislatura. El líder tory se opone radicalmente a dar su consentimiento a otra consulta, pero los nacionalistas de la ministra principal escocesa Nicola Sturgeon no están dispuestos a tirar la toalla.

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Hace apenas un mes de la creación del nuevo Gobierno central, pero la tensión es más que evidente. En definitiva, la batalla entre Londres y Edimburgo no ha hecho más que empezar. Realmente fueron las elecciones generales del pasado mes de diciembre las que dieron impulso a Sturgeon para plantear de nuevo su órdago independentista. Tras cosechar 48 de los 59 escaños reservados a Escocia en Westminster, la líder del SNP considera que tiene ahora un mandato claro para luchar por “el derecho a decidir” de los escoceses en un nuevo plebiscito.

Los resultados, sin duda alguna, son destacables, pero no equiparables a los 56 escaños conseguidos por el SNP en las generales de 2015, celebradas tan sólo un año después de la consulta histórica soberanista de 2014, cuando el 55,3% de los escoceses abogaron por seguir siendo parte del Reino Unido frente al 44,7% que votaron por la secesión.

Por su parte, en las generales de diciembre, Johnson llevó al Partido Conservador al mayor triunfo desde los tiempos de Thatcher en 1987 con un manifiesto donde -aparte de su promesa estrella del Brexit- recalcaba que el plebiscito de 2014 fue único “en una generación”. Por lo que el “premier” defiende ahora que tiene garantizado un mandato para evitar sacar de nuevo las urnas.

Y éste fue el argumento utilizado este martes por el inquilino del Número 10 para denegar la petición oficial realizada el mes pasado por Sturgeon para convocar un nuevo plebiscito. “No puedo aceptar ninguna solicitud de transferencia de poderes que conduzca a más referendos de independencia", afirmó Johnson en una carta dirigida a la líder nacionalista.

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Johnson indicó que tras considerar “minuciosamente” la petición del Gobierno escocés, concluyó que la nación ya celebró un referéndum hace cinco años. Precisa que entonces Sturgeon, que era “número dos” del Gobierno escocés y su predecesor, el ex ministro principal Alex Salmond, hicieron la “promesa personal” de que la consulta zanjaría la cuestión durante “al menos una generación”. “El Gobierno del Reino Unido continuará defendiendo la decisión democrática del pueblo escocés y la promesa que usted les hizo”, matiza.

Un solo referéndum en una generación

En efecto, los independentistas aceptaron en 2014 la derrota. Pero el SNP recalca ahora que el Brexit -rechazado por el 62% de los escoceses- cambia completamente las reglas de juego, por lo que se ven en su derecho en poder celebrar otra consulta, una vez el Reino Unido abandone formalmente el bloque el próximo 31 de enero. Tras el divorcio, en cualquier caso, habrá un periodo de transición en el que a efectos prácticos el país seguirá siendo parte de la UE hasta finales de 2020.

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El Gobierno central recalca que una vuelta a las urnas “continuaría con el estancamiento político que Escocia ha visto en la última década, con escuelas, hospitales y empleos escoceses nuevamente abandonados debido a una campaña para separarse del Reino Unido”. Sin embargo, los independentistas no se dan por vencidos y tras el esperado rechazo por parte del primer ministro, Sturgeon anunció que en los próximos días dará a conocer su hoja ruta.

La soberanista considera que los conservadores "están aterrorizados" ante la posibilidad de que Escocia tenga "derecho a elegir". "Saben que cuando se nos dé la opción, elegiremos la independencia. Los conservadores no tienen un argumento positivo para (defender) la unión, así que todo lo que pueden hacer es intentar negar la democracia, lo que no se puede sostener", dijo, y agregó que tal maniobra "impulsa el apoyo a la independencia".

No a la fórmula catalana

No se descarta que la batalla acabe en los tribunales. Aunque la líder nacionalista ya advirtió que no seguirá los pasos de Cataluña de celebrar un referéndum ilegal como el de 2017, argumentando “que en realidad esa opción no brindaría independencia, ya que el resultado no sería reconocido por la UE o la comunidad internacional en general”.

El permiso de Londres es imprescindible para activar la llamada Sección 30 del ordenamiento que transferiría al Parlamento escocés las competencias necesarias para legislar sobre una consulta legal y vinculante, como la que persigue organizar el ejecutivo regional. El objetivo de Sturgeon para celebrar una consulta en la segunda mitad de 2020 se antoja ahora una posibilidad remota. Aparte de la oposición de Londres, en la calle el sentimiento independentista no parece haber incrementado desde el plebiscito de 2014, según los últimas encuestas.

No obstante, en este contexto serán muy relevantes las elecciones al Parlamento de Edimburgo previstas para 2021. Si el SNP consigue mayoría absoluta con la promesa de un nuevo plebiscito -defendiendo no ya la independencia, sino el derecho a elegir por parte de los escoceses- las situación política podría cambiar. Actualmente, el SNP gobierna con el apoyo de los Verdes, que en mayo del año pasado, apoyaron ya sus planes ante el órdago independentista. Los nacionalistas llevan siendo en el poder en Edimburgo desde 2007. En 2011 hicieron historia al conseguir la primera mayoría absoluta desde la formación de Holyrood en 1997.