Dos nuevos candidatos se suman a la carrera para suceder a Merkel

El derechista Friedrich Merz volverá a competir por el liderazgo de la CDU. El centrista Armin Laschet une fuerzas con el ministro de Sanidad, el joven Jens Spahn

North Rhine-Westphalia State Premier Armin Laschet announces his candidacy for party leader ship
Armin Laschet en la rueda de prensa en la que ha oficializado hoy su candidatura a suceder a Angela Merkel/EFEHAYOUNG JEONEFE

Tres hombres competirán para relevar a Angela Merkel, quien tras 14 años en el poder y crecientes problemas de salud ha decidido retirarse definitivamente cuando se acabe la legislatura el año que viene. En realidad, debía ser una mujer, la favorita de Merkel, quien fuese su sucesora. Sin embargo, la crisis dentro y fuera del partido ha forzado a Annegret Kramp-Karrenbauer (AKK) a dimitir tras solo un año al frente de la Unión Cristianodemócrata de Alemania (CDU). Este fin de semana, además, la CDU obtenía el resultado más bajo de su historia en Hamburgo.

Este martes se presentaban por un lado un equipo formado por el actual presidente de Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet, y el actual ministro de Sanidad, Jens Spahn. Laschet se presenta como candidato y trae a Spahn como su pupilo y futuro vicepresidente. El joven ministro es considerado más conservador y ya fue candidato a presidente del partido en 2018, junto a AKK y a Friedrich Merz, que vuelve a plantear su candidatura de una forma mucho más agresiva. «Desde hoy tenemos una competición en el seno del partido, de lo cual me congratulo explícitamente. Puede ser positivo para el partido», aseguraba ayer.

Merz, el mayor de los candidatos con sus 64 años, quiere distanciarse de Merkel y tratar de recuperar a los votantes que han virado a la extrema derecha de Alternativa por Alemania (AfD). Al parecer, AKK había tratado de convencerle de desistir en su empeño ofreciéndole un cargo de ministro en el futuro Gabinete.

El lobbyista y abogado Merz fue durante dos décadas político profesional en la CDU en el Parlamento Europeo y en el Bundestag antes de dedicarse al mundo de los negocios y asesorar a empresas multinacionales. Merz volvió en 2017 a la política con un discurso neoliberal muy duro. Ayer, aseguraba que el país «no está bien preparado» para afrontar los retos del siglo XXI. A continuación, criticó la salida de las energías fósiles y el atraso digital en el ámbito rural alemán. Frente a Laschet, Merz tiene una visión más cerrada en relación a la inmigración, lo cual no asombra, ya que Renania es una de las regiones en las que hay más inmigrantes y una tradición mayor de integración.

El tercer candidato en liza es Norbert Röttgen, que fue ministro de Medio Ambiente y es el presidente de la Comisión de Exteriores del Bundestag. Röttgen se presenta como una cara no quemada, pero con un pasado de derrotas estrepitosas en elecciones regionales. Röttgen quiere distanciarse de AfD sin dejar de imponer un control más estricto a la inmigración y recuperar la imagen de mano dura del partido.

Merkel aseguró que se mantendrá al margen de la elección, después de que la candidata a canciller designada por ella en un primer momento, que ya es presidenta del partido, AKK, anunciase su intención de dimitir de en verano. De hecho, la elección del candidato tendrá lugar el 25 de abril en un congreso extraordinario del partido.

Tampoco está claro que las próximas elecciones vayan a celebrarse en octubre del 2021, ya que antes podría haber sorpresas. La Gran Coalición con los socialdemócratas ha estado en crisis desde el comienzo de la legislatura. Ahora el tono entre los socios se ha endurecido. La aún jefa de la CDU, AKK, espetaba al secretario general del SPD, Lars Klingbeil, que aconsejase a su partido «dejar el Gobierno» si de verdad cree que la CDU se ha acercado a la extrema derecha.

La acusación de Klingbeil llegaba después de que en el Estado de Turingia se diera la circunstancia de que los partidos en los extremos políticos, «Die Linke» por la izquierda y la AfD por la derecha, fueran la primera y segunda fuerza más votadas. Los resultados, sin embargo, no daban una mayoría a La Izquierda, que ya gobernaba en ese «Land» del» del este alemán desde 2014. La CDU votó junto a la AfD por el candidato liberal, que tan solo había recibido el 5% de los votos, con lo cual era imposible que sacase adelante un Gobierno.

En la propia CDU dicha cooperación con los extremistas ha llevado a una división interna, debido a que la dirección del partido en Berlín estaba en contra, con resolución explícita incluida, y AKK dimite por esta razón.

De celebrarse elecciones anticipadas, la formación de Gobierno se presentaría incluso más complicada que en 2017. Las últimas encuestas pronostican una caída de la Unión, que sigue sumando la mayoría de los votos, con alrededor del 27%, seguida de Los Verdes con un 22% y un aumento de mínimo doce puntos con respecto a las últimas elecciones. El Partido Socialdemócrata sigue en caída libre y pasaría a ser la tercera o cuarta fuerza. “Die Linke” y la AfD se mantienen con resultados similares. Con estas previsiones, sería posible que hubiese conversaciones para formar un Gobierno “Kiwi”, es decir, de negros (Unión) y verdes.