El chavismo desprecia los 2.500 millones de ayuda al éxodo venezolano

La conferencia internacional de donantes organizada por la UE y España se topa con la cólera del régimen que niega la crisis humanitaria

Una hombre se cubre el rostro de manera precaria mientras espera ayuda humanitaria en la iglesia del barrio de El Cementerio de Caracas.
Una hombre se cubre el rostro de manera precaria mientras espera ayuda humanitaria en la iglesia del barrio de El Cementerio de Caracas.Ariana CubillosAP

La conferencia de donantes para auxiliar a los refugiados venezolanos, organizada por la UE y España, consiguió este martes recaudar 2.544 millones de euros, 595 en forma de donaciones. La UE en su conjunto ha aportado 144 millones, aunque el grueso de la ayuda viene en forma de préstamos blandos (400 millones) a través del Banco Europeo de Inversiones (BEI).

Actualmente más de cinco millones de venezolanos se han visto obligados a abandonar el país debido a la miseria económica y la persecución política, en lo que constituye el mayor éxodo de refugiados tras el ocasionado por la guerra en Siria y el mayor drama migratorio en la historia reciente de América Latina. Una situación que se ha agravado con el avance imparable de la pandemia al otro lado del Atlántico.

En el mes de octubre, el club comunitario ya organizó una iniciativa de este tipo y consiguió recaudar 150 millones de euros, pero la mayoría de estos compromisos no llegaron a materializarse. España, según explicó ayer la ministra de Exteriores Arancha González Laya, aportará 50 millones de euros a esta iniciativa. En realidad no es una partida nueva, ya que esta cantidad había sido anunciada por Josep Borrell cuando era ministro de Exteriores, pero este dinero nunca llegó a ser desembolsado.

Estos fondos provenientes de nuestro país llegarán durante un periodo de tres años y en el primer ejercicio se asignará casi la mitad, 23 millones de euros, tanto para atender las necesidades a corto plazo como a la capacidad de respuesta en el medio y largo plazo de los países de acogida.

El régimen de Nicolás Maduro no ha acogido con agradecimiento esta iniciativa sino que ha aprovechado para arremeter contra los benefactores. «Ante el evidente colapsos de sus sistemas de salud y la dolorosas y notorias secuelas de la pandemia, varios países deberían aprovechar su participación en las conferencias de donantes para solicitar recursos con urgencia para evitar más contagios y fallecidos por la Covid- 19», tuiteó ayer el ministro de Exteriores Jorge Arreaza. El gobierno chavista considera que la UE ha actuado con un silencio cómplice ante la operación Gedeon que pretendía derrocar a Maduro.

La portavoz del PP en el Parlamento Europeo, Dolors Montserrat, pidió que los fondos recaudados «lleguen a las personas que los necesitan y no sean utilizados por el régimen de Nicolás Madura para sostener su estrategia permanente de represión y de violación de derechos humanos».

Esta conferencia virtual –coordinada desde Madrid y Bruselas– ha sido auspiciada por la Agencia de Refugiados de Naciones Unidas (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) con la participación de más de 60 países (EEUU, Japón y Canadá entre ellos) organismos económicos internacionales como el BEI, el Banco Mundial o el Banco de Desarrollo Interamericano y organizaciones como la Iglesia Católica.

Colombia es el principal destino de los venezolanos que huyen de su país ya que comparten más de 2.000 kilómetros de frontera terrestre seguido de Perú, Chile, Ecuador y Brasil. A gran distancia de este grupo se encuentran Argentina, Panamá, México, República Dominicana y Costa Rica. «La acogida que nuestros socios latinoamericanos les han brindado ha sido admirable. Yo también la he visto de cerca, en Colombia, y quiero enfatizar la importancia de los mecanismos de cooperación como el Grupo de Quito, y hacer un llamamiento para que sigan siendo una parte fundamental de la respuesta a un problema que nos acompañará durante años y con el que habrá que seguir mostrando generosidad», aseguró ayer el máximo representante de la diplomacia comunitaria Josep Borrell.

A pesar de que la conferencia intentó separar la ayuda humanitaria de la crisis política, resultaba difícil evitar el elefante en la habitación. «No podemos olvidar sin embargo, a pesar de que hoy nos concentremos en la crisis migratoria, la situación económica, política y humanitaria tan preocupante en Venezuela. No podemos renunciar a un esfuerzo internacional para apoyar una transición democrática y negociada», aseguró Borrell.