Extorsión y adolescentes, las últimas horas del ex secretario de Kirchner

De 19 años, uno de los cuatro detenidos por el asesinato de Fabián Gutiérrez reconoce a los investigadores que ambos tenían una «amistad con derecho a roce»

Uno de los crímenes más oscuros y siniestros de la historia argentina. Extorsión, prostitución, crimen pasional. Son las opciones que se barajan, pero lo cierto es que uno de los testigos claves en la principal causa que apunta a la vicepresidenta, Cristina Kirchner, por corrupción, se llevó sus secretos bajo tierra. «Un culebrón peronista» cuyo final todavía se está escribiendo. Mientras, el relato se construye, pero las dudas persisten.

Antes de ser imputado, Facundo Zaeta, uno de los cuatro detenidos por el crimen de Fabián Gutiérrez, el ex secretario privado de Cristina Kirchner, declaró ante la Policía de Santa Cruz –sur del país–. Zaeta, que brindó su declaración testimonial ante el magistrado horas antes de quedar detenido, admitió que tenía una relación con la víctima y negó que hubieran discutido. «Teníamos una amistad con derecho a roce, pero nos estábamos conociendo», expresó. Según el relato del joven de 19 años, Gutiérrez lo pasó a buscar por su casa el viernes pasado a las 19:30 a bordo de su camioneta. Luego, fueron a hacer compras al supermercado Distrisur –una cadena local– y posteriormente se dirigieron a la casa del ex secretario de los Kirchner. «Me dio un recorrido por el interior de su vivienda y tomamos champán. En un momento dado recibió una llamada telefónica por parte de Marcelo Franco, donde este último le solicitaba unos dólares», aseguró Zaeta. El joven afirmó que a las 22:30 regresó a su domicilio –Gutiérrez lo llevó en la camioneta– donde se reunió con dos de sus amigos. Zaeta dijo que desconocía dónde se había dirigido Guitérrez tras dejarlo en su casa.

Gutiérrez, el ex secretario privado de Cristina Kirchner que testificó contra ella en la causa de los cuadernos, apareció enterrado entre escombros en un terreno de El Calafate. Tenía un golpe en la cabeza y el cuello cortado. Gutiérrez, de 46 años, había desaparecido el jueves y lo buscaban intensamente desde el día siguiente. Cuatro personas fueron detenidas por la Policía de Santa Cruz antes del descubrimiento del cadáver. Todos ellos denominados «taxi boys», jóvenes que ejercen la prostitución en las esquinas de barrios acomodados a la espera de que los lleven. Los investigadores del caso sospechan que los asesinos lo mataron en su casa (donde el viernes se habían encontrado rastros de sangre), lo subieron a su camioneta y lo trasladaron hasta otra vivienda, en cuyo fondo intentaron esconder los restos.

Aunque el juez del caso tomó como principales hipótesis que se habría tratado de un crimen pasional o de un intento de extorsión que salió mal, es inevitable la dimensión política que adquirió el caso. Después de trabajar hasta 2010 al lado de la actual vicepresidenta, Gutiérrez dejó su puesto y se dedicó a los negocios en Santa Cruz. Detenido en la causa de los cuadernos de los sobornos, en 2018 aceptó declarar como arrepentido y describió supuestos hechos de corrupción del matrimonio Kirchner. Los detenidos son cuatro jóvenes de entre 18 y 23 años. Por lo menos tres de ellos conocían a Gutiérrez y pertenecen a dos familias importantes de la ciudad, tanto por su actividad comercial como política, vinculada al kirchnerista Frente de la Victoria.

En cualquier caso, Zaeta se desligó del crimen. Aseguró que a las 22:30 ya estaba de regreso en su casa, donde se encontró con sus amigos Facundo Gómez y Pedro Monzón, con quienes habría permanecido hasta la 1 de la madrugada. Y, en relación a si había habido alguna discusión o pelea entre ellos, lo negó y aseguró: «Me trató muy bien». Facundo y Santiago son hijos de un comerciante y nietos del escribano Óscar Zaeta, que fue concejal del Frente Para la Victoria y su estudio recibe las principales operaciones inmobiliarias de la ciudad santacruceña. Los otros dos detenidos son Martín Andrés Gómez Chávez, un mecánico de 23 años, cuyo abuelo, Óscar Gómez, fue intendente de la ciudad entre 1991 y 1995, y Pedro Monzón, de 18 años. El cuerpo de Gutiérrez fue encontrado el sábado en el fondo de una casa de la calle Cañadón Seco. Estaba vestido, envuelto en una sábana y había sido enterrado. Según informaron los forenses, tenía golpes en la cabeza y cortes en el cuerpo.

Por su parte el presidente, Alberto Fernández habló por primera vez de la muerte de Fabián Gutiérrez, y apuntó en duros términos contra la oposición. En sintonía con lo dicho por su jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, el presidente afirmó: «Que el PRO, UCR y CC se animen a firmar un documento como el que firmaron ayer sembrando dudas sobre la muerte de Gutiérrez es canallesco».

El mandatario hizo referencia al comunicado redactado por el principal partido de la oposición, en el que se aseguraba que el entonces presunto secuestro y «desaparición» del ex secretario de Kirchner revestía «la mayor gravedad institucional».Y agregó: «Me parece una miserabilidad absoluta. Queremos saber qué sucedió con Fabián Gutiérrez, pero sólo insinuar que eso es motivo de la causa de los cuadernos y que el gobierno puede estar involucrado en eso, es una actitud tan miserable que es difícil de entender». La oposición argentina insiste en que se trata de «un crimen de extrema gravedad institucional» en el que pide que «la investigación pase a la órbita de la justicia federal» y que «no haya familiares de la vicepresidenta Kirchner en el proceso».