El “show” de Bolsonaro

El presidente brasileño publica en sus redes sociales un vídeo en el que afirma que se siente muy bien y que la hidroxicloroquina “está funcionando"

Atrás quedaron las imágenes durante la campaña del presidente brasilero con sombrero vaquero , disparando al aire una AK-47, a lomos de una carroza. Ahora fiel a su estilo desafía la pandemia minimizando los riesgos, abogando por la apertura de comercios en incluso por la prohibición de mascarillas en sitios cerrados. Y claro, se contagió. Karma pura. Eso habría sido un problema para la mayoría de dirigentes pero fiel a sus mandamientos y lejos de aislarse en cuarentena, utiliza la enfermedad para demostrar su fortaleza y humor frente a lo que el considera “una pequeña gripecilla”.

Jair Bolsonaro, quien confirmó que tiene coronavirus, publicó en sus redes sociales un vídeo en el que afirma que se siente muy bien y que la hidroxicloroquina “está funcionando”. En las imágenes, publicadas aparece Bolsonaro tomando una pastilla de ese medicamento, cuya efectividad para tratar el coronavirus no está probada. De hecho uno de sus ministros de Salud dimitió por esta razón. Se sospecha que hay un lobby farmacéutico que patrocinó la campaña de presidente.

“Estoy tomando aquí la tercera dosis de hidroxicloroquina. Hoy me siento muy bien. Estaba más o menos el domingo, apenas mejor el lunes... Pero hoy estoy mucho mejor que el sábado”, manifestó el mandatario.

“Entonces... seguro que está funcionando. Sabemos que hoy en día hay otros remedios que pueden ayudar a combatir el coronavirus. Sabemos que ninguno tiene efectividad científicamente comprobada, pero... yo confío en la hidroxicloroquina, ¿y tú?”, preguntó. Al final acabó haciendo un spot publicitario del medicamento.

Ayer jefe de Estado volvió a subrayar en sus redes sociales que está que “muy bien” y advirtió a sus críticos que confía en “vivir aún mucho tiempo”. El la foto aparecía sonriente tomándose un café con tostadas.

Por su parte la Asociación Brasileña de Prensa (ABI) anunció que presentará una demanda ante la Corte Suprema contra Bolsonaro, a quien acusa de “poner en peligro” la vida de los periodistas que acompañaron el anuncio de su positivo al nuevo coronavirus.

De Sousa denunció que el mandatario “rompió el aislamiento recomendado por los médicos” y “recibió a periodistas de medios de comunicación que considera afines” a sus políticas para “informarles personalmente” de que está infectado con el patógeno. En la imágenes podría verse como se acercaba peligrosamente a los periodistas e incluso se quitaba la mascarilla, afable. Les faltó toserlos a la cara. El conocido el odio que mantiene el mandatario hacia la prensa.

Casi al final de su intervención, Bolsonaro dio unos pasos atrás para alejarse unos pocos metros de los periodistas y se arrancó la mascarilla -ya de por si bastante precaria- a fin de pronunciar unas últimas palabras. Para la ABI, la actitud del presidente infringió el artículo 131 del Código Penal brasileño que castiga por “transmitir a otros una enfermedad grave de la que se está infectado” o “un acto capaz de producir el contagio”, bajo pena de uno a cuatro años de cárcel y multa.

Durante la crisis, el presidente calificó la Covid-19 de “gripecita”, acudió a manifestaciones y paseó varias veces por Brasilia, provocando aglomeraciones, porque, según dice, su deber es “estar con el pueblo”.

Brasil es el epicentro latinoamericano de la pandemia y el segundo país más golpeado por el coronavirus, después de Estados Unidos, al registrar 1,66 millones de contagios y cerca de 67.000 muertes, con 1.254 fallecidos en el último día. Solo Bolsonaro podría disfrutar estar contagiado.