El chavismo obtiene 36 de los 48 diputados de la Asamblea Nacional

A pesar del chantaje y el férreo control, sólo 5,5 millones de venezolanos acudieron a las urnas. El chavismo ganó sus fraudulentos comicios con el 70% de los sufragios

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El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela ha informado este lunes de que el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) del presidente, Nicolás Maduro, ha logrado 36 de los 48 diputados de la Asamblea Nacional que se eligen por lista nacional en los comicios celebrados este domingo.

En rueda de prensa para ofrecer el segundo boletín de resultados de las elecciones, la presidenta del CNE, Indira Alfonzo, ha señalado que, de los 48 cargos de la lista nacional, hasta el momento 46 cuentan con una tendencia estable sin posibilidad de cambio.

A los 36 del PSUV, que equivalen al 75 por ciento de los votos, hay que sumar tres para el partido Acción Democrática, dos para El Cambio, otros dos para Primero Venezuela, y uno para Avanzada Progresista, Copei y el Partido Comunista, respectivamente.

Los diputados a elegir en las elecciones parlamentarias de Venezuela son 277. En junio, el CNE incrementó el número de cargos a elegir, pasado de 167 diputados a 277, un 66 por ciento más, buscando un “equilibrio” en el sistema electoral venezolano entre el voto a lista electoral y el voto nominal.

Así, la Asamblea Nacional tiene 130 cargos a elegir mediante voto nominal más los tres votos indígenas, un total de 133 votos nominales, y 144 votos en lista electoral, divididos entre 96 cargos en listas regionales y 48 en una lista de adjudicación nacional.

Asimismo, Alfonzo ha elevado a 6.251.008 votos la cifra de sufragios válidos y ha informado de que, con el 98,6 por ciento escrutado, la alianza oficialista del Gran Polo Patriótico (GPP) ha logrado el 68,4 por ciento de los votos, en unos comicios en los que la participación se ha ubicado en un 30,5 por ciento.

La alianza Acción Democrática, Copei, Cambiemos y Avanzada Progresista ha obtenido el 17,5 por ciento; en tercera posición, la alianza encabezada por Voluntad Popular --el partido de Leopoldo López y Juan Guaidó--, Venezuela Unida y Primero Venezuela, con el 4,1 por ciento; y, por último, el Partido Comunista de Venezuela, que se ha hecho con el 2 por ciento de los sufragios, según los datos recogidos por VTV.

Por su parte, Maduro ha señalado a través de su cuenta de Twitter que Venezuela ha demostrado al mundo su “inmensa” vocación democrática con las elecciones del domingo. “Somos un país que quiere paz, diálogo, recuperación, armonía y respeto a nuestra autodeterminación”, ha agregado.

«El chavismo arrasó» fue la imagen con la que el canal de televisión oficial del Estado resumía la jornada del 6 de diciembre. Se referían a los resultados que finalmente el Consejo Nacional Electoral anunció pasadas la 1:30 de la madrugada del lunes, hora local en Caracas, que asignaron a la alianza de partidos del gobierno el 67,7% de los votos en las elecciones parlamentarias en las cuales la oposición no participó denunciando al proceso como fraudulento. Según los datos oficiales, el chavismo obtuvo 3.558.320 votos cuando la cuenta iba por los 5,5 millones de sufragios totales con casi 83% de escrutinio. La abstención que anunció el Poder Electoral fue del 31%. Con esos números, Maduro se hizo con la mayoría de diputados que conformarán la Asamblea Nacional, aprovechando el rediseño del sistema electoral que le garantizó números abultados de escaños. Desde el PSUV festejaban que el recuento final de votos les daría la mayoría calificada de dos terceras partes, con la cual no necesitan acuerdos con ningún otro grupo político para tomar decisiones parlamentarias.

De esta manera, y a pesar de que 70% del país se abstuvo de participar, el régimen asume que «el pueblo» los apoya. Ayer, el jefe de campaña oficialista Jorge Rodríguez dijo que cuando terminen de contar votos, habrán obtenido más del 70% de ellos, habiendo logrado todos los escaños, además de la mayoría correspondiente a las listas. Ya durante las horas del día, se evidenciaron inconsistencias numéricas en algunos resultados, como en el estado Aragua, donde a las listas del chavismo le adjudicaron el 92% de los votos y a la de uno de los grupos adversos, ninguno.

El partido MAS denunció que la participación fue menor a la anunciada por el CNE (que abultó resultados en 2017 según denunció la empresa que contaba los votos, Smartmatic). Además, dijeron que en los resultados publicados «o no aparece la tarjeta del MAS con los votos, o no aparecen las tarjetas de otros partidos». Desde la mañana de ayer, el sistema con resultados en línea dejó de estar disponible para verificar posibles correcciones. En todo caso, los grupos no adeptos al régimen quedarían con una minoría de diputados, distribuida en distintas bancadas pequeñas. «El nuevo parlamento no agrega poder a Maduro, pues ya lo había concentrado a través del TSJ y la constituyente. Pero sí logra validarse frente a sus aliados y dividir a la oposición», estima Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis (que acertó el porcentaje de participación). «Solo una quinta parte de los electores con derecho a votar lo hicieron por la oferta revolucionaria, con ese soporte exiguo y sin reconocimiento opositor tomarán el hemiciclo y elaborarán leyes que para nosotros serán de obligatorio cumplimiento», agrega.

La historiadora Margarita López Maya cree que se instaura un nuevo sistema hegemónico «con un conjunto de pequeños partidos con representación mínima en la Asamblea Nacional, muy parecida a la situación que tuvo México con el PRI. En el nuevo escenario, «Maduro se va a sentir cómodo». Y ha logrado disolver amenazas políticas, «el próximo paso de Maduro es debilitar a las organizaciones de la sociedad civil».

Esa comodidad del régimen se evidencia también con el cese de la asamblea constituyente, la instancia «supraconstitucional» que instaló Maduro en 2017 para escribir una nueva Constitución. Eso no ocurrió, pero sí se dictaron leyes represivas como la Ley del odio (que ya acumula una decena de presos políticos) y la Antibloqueo con la cual el Gobierno se garantiza opacidad en la gestión pública. Con una supermayoría parlamentaria, esa instancia ya no hace falta y se disolverá el 30 de diciembre. León afirma que la abstención fue importante pero respondió a «la desconfianza nacional» y no por el llamamiento opositor. Por tanto, «la probabilidad de que esto conduzca a presiones de cambio político es extremadamente baja, lo que resultará indefectiblemente en nuevas frustraciones y divisiones internas en la oposición», que cree gastará más tiempo en ocuparse de ellas que en desplazar a Maduro del poder.

Por ahora, EE UU, la UE y 16 países de América Latina han desconocido el evento electoral. Y los actuales diputados opositores afirman que continuarán siéndolo hasta que haya unas elecciones libres, incluido a Juan Guaidó que se mantendría como presidente encargado del país al encabezar un Parlamento de legislatura continuada. «La gran respuesta a Maduro es en la calle el 12 de diciembre, organizados y movilizados en la Consulta Popular. El fraude está derrotado con un estruendo silencioso el día de ayer, que debe traducirse en movimiento. La pretensión de la dictadura es aniquilar la alternativa democrática. Pero fue tal el silencio ayer que cada vez se le hace más difícil», dijo Guaidó para animar a los suyos