El Colegio Electoral sella el fin de Trump

Los 538 compromisarios de EE UU certifican a Joe Biden como presidente electo. En algunos Estados, debido a las amenazas, han tenido que ocultar la ubicación del voto

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Nunca como en el año 2020 fue tan inquietante ser uno de los compromisarios que forman parte del Colegio Electoral de Estados Unidos. En Arizona, que ya vivió incidentes durante la noche del 3 de noviembre, cuando grupos armados rodearon varios colegios electorales, se mantuvo en secreto el lugar de reunión de los compromisarios.

Voto electoral certificado en EE UU 2020
Voto electoral certificado en EE UU 2020Teresa Gallardo

En Wisconsin se les prometió escolta. A falta de sorpresas, y a pesar de la tormenta de denuncias presentada en decenas de tribunales por el equipo electoral del presidente Donald Trump, todo estaba en marcha para que Joe Biden confirmase su triunfo de las elecciones presidenciales de hace un mes. No han funcionado los llamamientos de un presidente que este mismo domingo todavía acusaba a los gobernadores de Arizona y Georgia, los dos republicanos, de enemigos del presidente y del partido, por negarse a revertir los resultados electorales. En Georgia los 16 votos electorales fueron para Biden. Igual que los 10 de Wisconsin y los 11 de Arizona.

«Si bien habrá quienes estén molestos porque su candidato no ganó, es evidentemente antiestadounidense e inaceptable que el evento de hoy sea algo menos que una tradición honrada que se lleva a cabo con orgullo y celebración», explicó la secretaria de Estado de Arizona, Katie Hobbs. La demócrata reconoció que las acusaciones de Trump de fraude electoral «llevaron a amenazas de violencia en contra de mí, mi oficina y los que están en esta sala», haciéndose eco de informes similares de amenazas e intimidación que se han sufrido en otros estados.

Llamados a reunirse durante el primer lunes después del segundo miércoles de diciembre, los compromisarios son los encargados de trasladar los votos electores de sus respectivos estados al legislativo, que verificará el resultado el 6 de enero. Una fecha marcada doblemente en rojo, pues el día anterior tendrán lugar las elecciones para dilucidar dos escaños de senador por Georgia, esenciales para determinar la futura mayoría de la cámara. Actualmente los republicanos cuentan con 40 senadores, por 38 de los demócratas. Dado que en el congreso la mayoría corresponde a estos últimos, lo que suceda en Georgia marcará profundamente los primeros dos años del Gobierno de Joe Biden.

El presidente electo, por cierto, todavía tendrá que esperar a que el Congreso y el Senado certifiquen los resultados del colegio electoral, que puede sufrir un último episodio de incertidumbre si algún congresista o senador presenta entonces alguna objeción. Dado que en ese supuesto las dos cámaras deberían de votar contra los resultados, y que los demócratas ya controlan el Congreso, el legislativo acabará por confirmar el triunfo de Biden, cuya toma de posesión está prevista para el 20 de enero. Pero como viene siendo habitual desde hace meses, la certificación de los votos electorales viene cargada por la mala digestión de un clima político crecientemente polarizado. Buena muestra de esto son los incidentes vividos en Washington durante el fin de semana, cuando las manifestaciones en celebradas a favor y en contra del presidente saliente terminaron con enfrentamientos y heridos por arma blanca.

Y en Michigan las autoridades locales no olvidan que hace apenas tres meses el FBI arrestó a seis delincuentes, seis paramilitares, que planeaban secuestrar a la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer. Y este lunes, las Fuerzas de Seguridad tuvieron que clausurar el Capitolio de Michigan en plena votación del Colegio Electoral, tras recibir «amenazas creíbles de violencia».

Una comunicación interna para los trabajadores de ambas cámaras legislativas de Michigan anunciaba también que durante la jornada de hoy finalmente el trabajo sería telemático por «motivos de seguridad». «La decisión no se ha tomado por las posibles protestas, sino por las amenazas creíbles de violencia», afirmó Amber McCann, la «número dos» del portavoz del Partido Republicano en el Senado de Míchigan, Mike Shirkey, según recoge la cadena CNN.

De hecho, un diputado estatal en Michigan del Partido Republicano de Trump avisó del riesgo de violencia en una reciente entrevista y fue de inmediato expulsado de las comisiones de las que formaba parte por una decisión de la dirección del propio órgano legislativo, controlado por los republicanos. En Pensilvania, sus electores también tuvieron que ser escoltados. Pensilvania, uno de los estados más disputados, considerado decisivo por todos los observadores, los 20 votos del colegio electoral fueron a parar a Biden. Igual que los seis de Nevada. «Que idiota es el gobernador de Georgia, Brian Kemp», ha escrito Trump. «Podría haber sido tan fácil, pero ahora tenemos que hacerlo por las malas. Pídanle a este payaso que llame a una sesión especial y abra la verificación de firmas, AHORA. De lo contrario, podría ser un mal día para dos GRANDES senadores el próximo 5 de enero».

A pesar del inevitable fin de trayecto, sus palabras ponen en cuestión la posibilidad del triunfo republicano en enero. Más allá de una presidencia decidida está en juego el legislativo. Pero Trump sigue a lo suyo. A denunciar maniobras orquestales y a esparcir rumores sobre la legitimidad del ganador. Georgia, por cierto, abrió este lunes la ventana para votar por correo en los comicios al Senado. No parece que los comentarios del presidente Trump sobre la limpieza del proceso sean la mejor forma para estimular a sus seguidores, convencidos de que las elecciones estarán inevitablemente amañadas. De momento, a falta del Senado, lo único claro es que Joe Biden supera los 270 votos electorales necesarios para alcanzar la presidencia. La messa è finita.