La amarga espera de los transportistas españoles

Critican el «caos» para cruzar la frontera y la falta de información para hacerlo

Un transportista narra su odisea para volver a España desde Reino Unido
Un transportista narra su odisea para volver a España desde Reino UnidoLa Razón (Custom Credit)

Más dudas que certezas. Los transportistas españoles que permanecen varados en distintas áreas de servicio o improvisados aparcamientos de Reino Unido continúan esperando a que se normalice la situación en la frontera con Francia para poder regresar a sus hogares. «La Navidad ya la damos por perdida», asegura a LA RAZÓN José María Alemán. Llegó el domingo a Londres y tras el cerrojazo decidió permanecer en una zona de almacenamiento que le cedió la empresa a la que realizó la carga. Ayer por la mañana, tras abrirse tímidamente el Eurotúnel –con la obligatoriedad de presentar una PCR negativa para poder avanzar– decidió acercarse desde el este de Londres hacia el condado de Kent–donde se ubica el túnel–.

Sin embargo, tuvo que aparcar su camión en un área de servicio al darse de bruces con un cartel informativo que advertía del cierre de la autopista entre los kilómetros 8 y 12. «Aquí, al menos, tenemos duchas y lavabos, por lo que, dentro de lo que cabe estamos bastante bien», dice con cierta resignación tras pasar cuatro noches durmiendo dentro de su vehículo. La Nochebuena la pasará esperando o, con un poco de suerte, quizás conduciendo para volver a casa. Su problema, según explica, es que desconoce cuál es el punto exacto para realizarse la prueba. «Unos dicen que en el aeropuerto que han habilitado y, otros, en la cola de la autopista. Hemos decidido esperar a que se descongestione y se aclare todo un poco antes de continuar el viaje. Ir a lo loco de un sitio a otro, no tiene sentido. Ahora compraremos una botella de cava y brindaremos», reconoce, tratando de buscar un poco de alegría en una situación dramática como la que está viviendo.

No en vano, una vez que logre atravesar el Eurotúnel todavía tiene dos días de viaje por delante antes de poder ver o abrazar de nuevo a sus familiares. Según describe, pese a que el camión tiene una cama y pasa el día buscando información y viendo series, la situación empieza a cansarle, especialmente por la falta de apoyo del Ejecutivo español, que dice, «no está actuando bien».

Quien ve más cerca el momento de llegar a casa es José Antonio Zamora. Tras permanecer dos días aislado en el aparcamiento provisional del aeropuerto de Mantson, a última hora de la tarde de ayer consiguió realizarse el test y contar con el certificado negativo que le sirve de salvoconducto para entrar en Francia. Aun así, no deja de repetir que «todo es un auténtico caos». Para empezar, según explica por teléfono, son los propios camioneros quienes tienen que coger las muestras biológicas respiratorias de la faringe y de las fosas nasales necesarias para la prueba de la covid-19. «He tardado mucho porque yo no soy enfermero o ATS», explica sorprendido.

Y es que mientras en España no autorizan a las farmacias a realizar la prueba, allí se las hace uno mismo. Mientras hablamos, interrumpe para darme la que será su buena noticia del año: «¡Ya puedo salir!». Aunque indica que «hay que ser también informático para poder rellenar telemáticamente todos los datos que te solicitan». Una vez recibido un mensaje que le autoriza a cruzar, empezó a última hora de ayer la odisea de volver a casa. «Sale un camión cada muchísimo tiempo», relata. No en vano, por delante tiene un largo camino de cuatro días antes de llegar a El Ejido y olvidar esta pesadilla antes de Navidad.

De hecho, el ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana aprobó ayer una resolución en la que extiende el límite de conducción diaria y amplía el máximo de conducción bisemanal a 96 horas, con el fin de facilitar el retorno de los camiones atrapados en la frontera entre Reino Unido y Francia, una vez que se abrió la noche del miércoles. A lo que no se ha referido el Ejecutivo es a las pérdidas de estos trabajadores que tuvieron que interrumpir su trabajo y cancelar sus cargas de vuelta por causas ajenas y, además, costearse ellos mismos los gastos extras de su accidentada y obligada estancia en Reino Unido.