Nicolás Maduro intensifica su lucha contra la Unión Europea

La embajadora comunitaria abandonará Caracas «en los próximos días» tras cumplirse el ultimátum del régimen. Venezuela, aislada internacionalmente, apenas tiene vuelos a Europa

El dictador chavista, Nicolás Maduro, en Caracas, Venezuela
El dictador chavista, Nicolás Maduro, en Caracas, VenezuelaMIRAFLORES PRESIDENTIAL PRESS HAEFE

Isabel Brilhante Pedroza aún está en Caracas. Cumplido el lapso de 72 horas que le impuso el régimen de Nicolás Maduro para que abandonara Venezuela, la representante de la Unión Europea no ha abordado un avión que la regrese al viejo continente. Su viaje se espera «en los próximos días», y dependerá, según fuentes comunitarias, de la disponibilidad de vuelos. Venezuela, un país casi aislado del tráfico aéreo incluso desde antes de la pandemia de coronavirus, actualmente solo tiene una ruta hacia Europa: vía Estambul a través de Turskish Airlines y sin frecuencia diaria.

El ministro chavista Jorge Arreaza entrega la carta a la embajadora de la UE en Venezuela, Isabel Brilhante Pedrosa, esta semana
El ministro chavista Jorge Arreaza entrega la carta a la embajadora de la UE en Venezuela, Isabel Brilhante Pedrosa, esta semanaMANAURE QUINTEROREUTERS

No obstante, fuentes de la cancillería venezolana comentaron a LA RAZÓN que Brilhante Pedroza había solicitado una prórroga al lapso establecido, y que finalmente se le otorgaron tres días más, hasta el próximo martes cuando deberá finalmente salir del país. Han sido, por tanto, horas extras que ha tenido la diplomática portuguesa para estar atenta a que el Gobierno chavista diera marcha atrás a su decisión de declararla persona «non grata». Así ocurrió en 2020 cuando se presentó un escenario similar, y las voces de Josep Borrell, alto representante de Asuntos Exteriores europeo, y hasta de José Luis Rodríguez-Zapatero, con quien Maduro tiene buenas migas, fueron escuchadas en el palacio presidencial de Miraflores. Pero esta vez no ha ocurrido. De hecho, lo que ha habido es una profundización de la retórica de confrontación desde el poder desde que se anunciaron sanciones a 19 funcionarios que colaboran con el régimen, a ojos del bloque de los Veintisiete, incluyendo a personas que se identifican como opositores.

Fijación con España, Francia, Alemania y Países Bajos

Por una parte, Maduro insiste en que se trata de un asunto de soberanía y de respeto, además haciendo llamamientos directos e indirectos a las cancillerías de España, Francia, Alemania y Países Bajos. Él mismo dijo el jueves que «o rectifican, o con ustedes no hay más nunca ningún tipo de trato, señores de la UE». Y su canciller Jorge Arreaza ya había dicho personalmente a los embajadores de esas cuatro naciones que «no quisiéramos tener que decirles adiós a los representantes de esos países europeos». Por la otra, Europa ha dicho que no descarta adoptar más medidas contra la administración de Maduro, según indicó el viernes la portavoz del Servicio Europeo de Acción Exterior, Nabila Massrali.

Esta semana, y aplicando el principio de reciprocidad, la jefa de la misión de Venezuela ante la UE, Claudia Salerno, fue declarada persona «non grata». Pero la funcionaria permanecerá en Bruselas pues también es diplomática ante Bélgica y Luxemburgo. «Soy una orgullosa hija de Simón Bolivar. He defendido a Venezuela manejando la relación con la UE con sobriedad y respeto. Pero la independencia y la soberanía de nuestra Patria no se negocian. Venezuela se respeta», escribió Salerno en su tuit como respuesta a la medida del bloque. Luego, le dio una entrevista a la agencia rusa Sputnik en la que responsabilizó de los movimientos europeos a las gestiones del opositor Leopoldo López. Denunció «contradicciones» en el seno de las instituciones europeas y destacó que «los presidentes de Venezuela no se eligen en Bruselas». En sus palabras resalta que Europa está endureciendo el tono, y se nota cierta sorpresa. «¿Cómo se convirtieron ahora en el espacio cooptado por Donald Trump y lo peor de la derecha de la política global?», asevera Salerno.

Hay que recordar que desde el triunfo de Joe Biden en EE UU la retórica chavista apuntaba que la Casa Blanca pudiera tener actitudes menos «radicales» o «agresivas» que las del «trumpismo», cercanas a las europeas, enfocadas en diálogos políticos y consensos. Y nadie ha dicho que Europa no siga caminando ese sendero, pero su lectura de la situación pareciera ser bastante clara.

La Administración Biden respaldó las sanciones europeas, condenó la expulsión de Brilhante Pedroza y llamó a revertirla pues ejecutarla «sólo conducirá a un mayor aislamiento internacional de Venezuela». Además, prohibió la entrada a su territorio a Javier Bertucci, un diputado de la asamblea chavista que se dice opositor y que llegó al aeropuerto de Miami en un viaje supuestamente para procurar ayuda humanitaria. Y el Departamento de Estado pidió aumentar la presión internacional contra Maduro.

Aumenta la represión en Venezuela

Puertas adentro, el Gobierno de Maduro respondió también aumentando la represión. El jueves fue secuestrado por las letales FAES, la fuerza élite de la Policía Nacional Bolivariana considerada un grupo de exterminio por organismos internacionales, Gilberto Sojo, un colaborador cercano al líder opositor Juan Guaidó. Es la segunda vez que el diputado ha sido encarcelado. La primera fue en 2014 y por dos años, y ahora de nuevo está en manos del régimen que no ha informado de su paradero, estado de salud ni condiciones de reclusión.

El diputado Juan Pablo Guanipa fue atacado en Zulia por una turba coordinada por el partido oficialista a las órdenes de una alcaldesa, según denuncias y evidencias divulgadas por quien es también el primer vicepresidente del Parlamento que encabeza Guaidó. Y una sede del partido opositor Acción Democrática en el Estado de Táchira sufrió un intento de asalto.

Entretanto, en la Asamblea Nacional que instaló Maduro se ha creado una subcomisión de cooperación internacional controlada por el chavismo, que trabajará en conjunto con la Cancillería para exigir información a las embajadas europeas sobre la financiación a programas humanitarios que apoyan. Desde 2020 se ha informado que los países europeos financian el 40% de la ayuda humanitaria que necesita Venezuela. Si la UE deja de actuar, el ingreso y distribución de esa ayuda será mucho más accidentada y, por tanto, menos efectiva.